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LA HISTORIA DE UN MONTERO QUE PUDO TERMINAR EN DESGRACIA

Tira una cierva y la bala rebota a escasos metros de su mujer, que estaba grabándole

Dicen que una imagen vale más que mil palabras y aquí está la prueba. Este vídeo demuestra que toda precaución es poca y que incluso de la forma menos esperada, un rebote de bala puede causar una desgracia.
Si cumpliendo con todas las medidas de seguridad como en este caso, pasan estas cosas, lo que puede llegar a pasar sin cumplirlas... Si cumpliendo con todas las medidas de seguridad como en este caso, pasan estas cosas, lo que puede llegar a pasar sin cumplirlas...

A pesar de la mayor concienciación que existe cada vez sobre el peligro de los rebotes, parece siempre que nunca nos va a tocar a nosotros… hasta que ocurre. Y sino que se lo pregunten a Borja Martín, sastre de la conocida marca Scalpers y gran aficionado a la caza, que vivió junto a Marta, su mujer y creadora de la marca Hatsunver de complementos de caza, una de las peores experiencias de su vida cinegética en lo que prometía ser un divertido y soleado día de montería. 

Ocurrió hace dos temporadas ya y por fortuna todo quedó en el susto, pero es imposible que no se ponga la piel de gallina al ver las imágenes que grabaron ese día y escuchar el zumbido de la bala rebotando de vuelta e impactando en el suelo justo a su lado. Hemos hablado con Borja para que nos contara como ocurrió todo, aunque sigue impactado con aquello y reconoce que estuvo un tiempo después con cierto miedo cada vez que tiraba. No es para menos.

Borja y Marta acudieron de montería a una finca lindante con la emblemática Quintos de Mora, gestionada por el Organismo Autónomo Parques Nacionales, en el corazón de los Montes de Toledo. “Me tocó un puesto de cortadero en la zona baja de la finca, que estaba un poco sucio y con mucha piedra en el suelo. Me entraron dos ciervas por el lado derecho del cortadero y las dejé cumplir evidentemente, para no tirar en línea”, nos cuenta Borja. 

“Cuando estaban a punto de meterse en el monte tiré la primera pero se me quedó el tiro delantero. En ese momento instintivamente empecé a cerrojear rápido para ver si me daba tiempo a tirar un segundo tiro y fue entonces cuando pasó todo”, sigue contándonos el protagonista y a la vista del relato, efectivamente parecía que todo iba a quedar en un lance típico de montería. Pero en apenas unos instantes, la situación cambió radicalmente, “fueron milésimas de segundo, todo pasó muy rápido y dio la casualidad de que ese día venía mi mujer conmigo y estaba grabando. Después de tirar mi propia bala volvió hacia atrás y cayó a un par de metros de donde estábamos nosotros…”

En ese momento que la sangre se hiele es poco. “Nos quedamos los dos pasmados. No sabes que desagradable, solo te digo que guardé el rifle y nos pusimos a comer el taco. No quise volver a tirar en el resto de la montería. Súper desagradable, se queda el cuerpo malo después de oír caer la bala tan cerca. Yo tiraba con una bala de Norma que de hecho, retiraron del mercado y ya no se fabrica, pero vamos, que la suerte es poder contarlo…”, terminaba Borja su historia que al menos, espera que sirva para concienciar a los cazadores sobre el peligro de los rebotes y la importancia de cumplir siempre las normas de seguridad, porque a pesar de hacerlo, cosas como estas pueden ocurrir.