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Carlos Blanco fue quien se hizo con este fantástico ejemplar de 15 años

¡Primicia! Cazado un descomunal macho montés de 260 puntos en Batuecas

Hace unas semanas, tanto Carlos Blanco como la Reserva Regional de Caza de Las Batuecas se convertían en noticia por el abate de un extraordinario corzo en peluca. Ahora repiten protagonismo, pero por la caza de un magnífico macho montés de 260 puntos.
Cabra_Carlos_Batuecas_G Impresionante macho montés de 260 puntos abatido por Carlos Blanco en la Reserva Regional de Caza de Las Batuecas.

Después de haber causado sensación en el panorama cinegético nacional por la caza de un extraordinario corzo en peluca el pasado mes de octubre en la Reserva Regional de Caza de Las Batuecas, nuestro amigo Carlos Blanco vuelve a acaparar todos los focos venatorios por un nuevo logro en esta emblemática reserva salmantina.

 

Como decimos, los protagonistas son casi los mismos, ya que se trata del mismo cazador (Carlos), cazadero (Reserva de Las Batuecas), enclave (cuartel de Monsagro) y celador (Ignacio Martín).

 

Lo diferente en esta ocasión es la especie de caza, el macho montés, además de la colaboración de otro celador en el rececho (Ramón Román) y, como es lógico, la fecha de caza, el 28 de noviembre, en plena época de celo de la cabra montés en este emblemático espacio.

 

Descomunal macho montés cazado el 28 de noviembre en la Reserva Regional de Caza de Las Batuecas.

 

Para que nos hagamos una idea

 

Sabedores de este nuevo logro de Carlos, nos hemos puesto en contacto con él para que nos cuente cómo fue el rececho de este descomunal macho montés que, por el momento, es el récord del año de la Reserva Regional de Caza de Las Batuecas, ya que ha arrojado 260 puntos CIC, con 27,5 y 27 centímetros de bases y 90 y 91 centímetros de longitud, además de ser un animal de 15 años.

 

Según el cazador abulense, “el hecho de que las puntas de los cuernos sean romas o estén despuntados le ha restado puntuación, habiéndose situado cerca de los 270 si esto no hubiera sido así. En cualquier caso, más no puedo pedir, pues se trata del macho montés más grande que he cazado, aunque cuento con uno de 245 puntos, otro de 240 y varios en torno a los 230, si bien la diferencia entre éstos, que son muy buenos y medallas de oro, y el abatido ayer es notable”.

 

Ramón (izquierda) e Ignacio (derecha) con el fantástico trofeo de 15 años.

 

Localización

 

Carlos Blanco nos ha contado que ayer fue el primer día de su permiso de caza (macho montés tipo A1), por lo que una vez en compañía de los celadores Ignacio Martín Viñas y Ramón Román a primera hora de la mañana, el primero le informó que había localizado un gran macho en los últimos días, coincidiendo con la entrada del celo.

 

No fue en la ida al lugar donde Ignacio lo había visto en solitario que dieron con él, sino a la vuelta, sobre las nueve de la mañana, encontrándolo también solo y tumbado porque, a pesar de que la mañana era espléndida, soplaba un aire muy frío

 

Colocados en un sitio desde el que dominaban el escenario donde se encontraba tan espectacular animal, en la ladera de enfrente y entre chaparras y brezos, aguardaron más de 30 minutos a que éste, por fin, se levantara, habiendo comprobado durante esta espera el muy llamativo color blanco del pelaje de la cara del ejemplar

 

Canoso pelaje de la cara.

 

Así fue el lance

 

A 300 metros, imposibilitados de recortar algo la distancia que les separaba de la pieza, lo primero que hizo el macho una vez incorporado fue estirarse, mirar hacia atrás y dar un pequeño arreón que puso en tensión a Carlos y los guardas por temor a perderlo de vista.

 

Sin embargo, pasó de la carrera al trote y luego al paso, pero sin dejar de moverse, por lo que celadores y cazador convinieron que había llegado el momento de tirar, algo que realizó Carlos tumbado y utilizando su rifle Blaser R8 en calibre 7 mm RM con visor Swarovski Z8 2,5-18x56.

 

“Con el visor al máximo de aumentos, perfectamente apoyado, disparé la primera vez cuando el macho atravesaba un claro, y como vi que no acusaba el impacto, volví a tirar, con el mismo resultado, lo que me llevó a disparar otra vez, tras lo cual dejé de ver al animal y empecé a ser presa de un mar de dudas”, nos señala Blanco

 

El magnífico animal, en el incomparable marco de la reserva salmantina de Las Batuecas.

 

“Ignacio y Ramón estaban seguros que sí, que lo había alcanzado, pero yo no las tenía todas conmigo y quería ir cuanto antes al lugar para comprobar el resultado del lance. Me acerqué con uno de los guardas por un lado y el otro celador por otro, por si acaso el animal estaba herido, sin embargo, después de unos minutos de búsqueda, dimos con la sangre y, finalmente, con el macho, que se había caído ladera abajo”, sigue Carlos.

 

Últimos apuntes

 

Ni que decir tiene la alegría que embargó a los protagonistas del rececho tras la localización del ejemplar abatido, a la que siguió sacar el macho del lugar al que se había precipitado, valorar el trofeo e iniciar una sesión fotográfica de la que aquí tenéis una buena muestra.

 

Cazador y pieza en una preciosa imagen en lo alto del cazadero.

 

Comentar que los tres disparos de Carlos habían impactado en el animal en una superficie similar a la palma de una mano, lo que sorprende a la vista de que pareció no acusar ninguno. Además de su soberbia cuerna, del canoso pelaje de la cara y de su avanzada edad, nuestro cazador nos comenta que, curiosamente, la dentadura la tenía en muy buen estado.

 

Por último, Carlos Blanco nos habla del gran movimiento de cabras monteses del que fueron testigos en la Reserva, avistando otros machos de espectaculares trofeos en este tiempo de celo, lo que habla muy bien de la gestión de esta especie en la Reserva y de la gran labor que está realizando la guardería, para la que se deshace en elogios, sobre todo en el caso de Ignacio Martín Viñas. “Estoy encantado de cazar en Las Batuecas”, son las palabras de Carlos a modo de epílogo.  

 

(José María García Medina)