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La realidad de la principal reserva de caza en España, contada en exclusiva por Carlos de la Iglesia

"A pesar del lobo, Gredos no se ha acabado, sigue siendo el emblema del macho montés"

La llegada del lobo a Gredos después de más de medio siglo ha supuesto un profundo cambio para la Reserva de Caza. Propietarios, cazadores, cabras… Ahora, todos los actores se enfrentan a un nuevo reto.
Lobo macho montés Gredos El guarda mayor de Gredos, Carlos de la Iglesia, posando con un soberbio trofeo de macho montés.

El pasado mes de marzo, la Reserva Regional de Caza de Gredos celebró su subasta anual con un frente abierto. Como informamos en este medio, los propietarios alertaban de la presencia del lobo y cómo, en los dos últimos años, habían acabado con 150 machos monteses.

Durante el verano, se armó un importante revuelo, tal y como muchos de nuestros lectores recordarán. Todo se debía a una fotografía en la que aparecían los cráneos de estos 150 ejemplares apilados en el suelo. Poco tardó esta imagen en hacerse viral y generar multitud de comentarios. Las había de todo tipo.

Opiniones a parte, la realidad es que el lobo ha regresado a Gredos después de más de medio siglo. Una evidencia que obliga a todos los actores que forman parte de este paraje a habituarse a la nueva situación. ¿Cómo se comportan las cabras? ¿Qué tal están los ánimos entre los propietarios? ¿Cómo está influyendo el lobo en los recechos? ¿Se resentirá la caza en Gredos?

Lobo macho montés Gredos
 
Las preguntas que surgen son diversas y, por ello, más que nunca necesitan aclaración. En Cazavisión hemos hablado en exclusiva con Carlos de la Iglesia, guarda mayor de la cara norte de la Reserva, con la intención de encontrar luz a estas y otras cuestiones. En el asunto que nos atañe, hay pocas voces más autorizadas que la suya.

60 años sin lobo...hasta hoy

En Gredos han estado 60 años sin lobo. Es evidente que la situación ha experimentado un cambio, en muchos aspectos, negativo. Pero lejos de criminalizar a la especie, Carlos de la Iglesia defiende que es necesario ir haciéndose a la idea. 

En primer lugar, la gente del medio rural no estaba acostumbrada a la presencia del lobo, y menos aún las cabras, que habían perdido el miedo a uno de sus principales predadores. Por ejemplo, en la zona de la plataforma, plantaban cara incluso a los perros que acompañaban a los turistas y no se achantaban. Y de repente, “se han encontrado con un animal de verdad que se las quiere comer”.

Lobo macho montés Gredos

Los guardas de la Reserva llevan la gestión cinegética hasta el límite. Carlos y su equipo son partidarios de que los animales aguanten con su impronta genética en la sierra durante el mayor tiempo posible. La media de edad de los machos tipo A1 que se solían cazar estaba en los 15,5 años. Ya el año pasado, esa cifra bajó hasta los 14

Los datos también confirman el cambio en la dinámica de la caza. Hace tres temporadas se cazaron 45 machos A1 de más de 240 puntos, a los que se sumaron otros 45 tipo A2 de hasta 240 puntos. “El lobo está acabando con estas cifras”, explica el celador. 

Para el depredador, la lógica también se impone, ya que los primeros machos que mata son los más viejos, aquellos que tienen menos capacidad para defenderse. No obstante, los guardas de Gredos llevan tiempo encontrando cadáveres de 7 u 8 años, “incluso algunos de 5”, comenta Carlos de la Iglesia.  No obstante, el celador no se muestra derrotista. Él, mejor que nadie sabe que “a pesar del lobo, Gredos sigue siendo el emblema del macho montés y quedan animales grandes, por supuesto”.

Lobo macho montés Gredos

Hace un par de temporadas había puntos concretos de la Reserva donde se juntaban varios ejemplares medallables y dormían incluso en la pradera. Según observa Carlos, “los machos ahora comen menos ya que no tienen tanto tiempo. Se tienen que subir al risco porque es donde encuentran algo de defensa”. Algunos recechistas también han notado el cambio de comportamiento porque se quejaban de que en Gredos, “las cabras se defendían poco. Pues ahora se espantan con el vuelo de una perdiz y salen todas a correr. Cuando llegan a lo alto de las piedras es cuando paran”, incide el guarda.

Como es de esperar, los recechos se ven cada vez más condicionados porque los machos se están ubicando en lugares más extremos. Son muchos los aficionados de avanzada edad que no tienen siempre las condiciones físicas necesarias para llegar a estos sitios a veces inaccesibles.

2016: primeros avistamientos de lobos

La documentación que guardan los celadores es fundamental para estudiar el nuevo fenómeno del lobo ibérico. Carlos de la Iglesia nos da algunas cifras. El 8 de abril de 2016, un guarda informa sobre primer contacto visual con una loba joven. Afirma que “estaba mal nutrida”. Tras un par de días o tres deambulando, se le pierde la pista.

En junio aparece otra hembra joven y delgada en la zona de la plataforma, pero no pueden asegurar que sea la misma de abril. También en noviembre, cuando ya se habían encontrado algunos ejemplares muertos, el propio Carlos presencia una escena de combate. Un lobo ataca a un macho montés que, finalmente, logra zafarse y escapar.

A raíz de estos primeros contactos, se estima que el primer macho muerto por lobos fue uno de octubre de 2016. Pocos meses después, en enero de 2017, ya contabilizan 21. Parece que el verano dio una tregua, aunque puede deberse a otro motivo, que los cuerpos no fuesen hallados. Carlos nos cuenta que “en estos meses, los animales suben a la cumbre y hay veces que, cuando los guardas llegamos, los buitres pueden haberse comido los restos”. De junio de 2017 hasta enero de 2018 no se registran datos de cabras muertas por lobos

Lobo macho montés Gredos

En enero de 2019 es cuando vuelve a registrarse un nuevo pico. Desde entonces ha habido una línea continua de ataques que se vienen sucediendo sin parar. “Cada semana encontramos dos o tres animales muertos”, asegura el guarda mayor.

Sobre la foto viral

Como hemos señalado anteriormente, la foto viral del pasado verano no solo generó revuelo, sino también muchos comentarios. Surgieron algunas dudas preguntándose por qué aparecían tan pocas hembras atacadas. Carlos de la Iglesia lo aclara: “el que entienda de campo sabe que hembras y machos no tienen el mismo uso del terreno. Los machos buscan rebaños fuertes en zonas suaves donde haya pradera y buen agua. Por su parte, las hembras se decantan por los riscos para defender a las crías”.

El guarda no maneja los datos económicos de la Reserva, ya que es competencia de otros. No obstante, calcula que entre cuotas complementarias y permisos se ha perdido en torno a un millón de euros de ingresos. “Es triste decirlo pero es la verdad”, se lamenta.

"Gredos solo hay uno"

No hay que ser catastrofistas. Esa es la idea del celador, el cual considera que el personal debe irse concienciando y, en la medida de lo posible, tratar que el cánido influya lo menos posible en los trofeos.

¿Pueden decantarse los aficionados por otros cazaderos? Carlos tiene claro que aunque el macho montés puede cazarse en más lugares, “Gredos solo hay uno”. Y la prueba de ello es que muchos cazadores extranjeros “vienen y fotografían el escudo de la manga y el del coche para presumir de destino cinegético”.

Lobo macho montés Gredos

No se puede ocultar que el lobo está ya asentado en Gredos, es evidente. “A lo mejor a partir de ahora tenemos que conformarnos con machos un poquito más pequeños y dar la campanada de vez en cuando”, sostiene Carlos de la Iglesia. La subasta récord de este año refrenda que los clientes “siguen estando con nosotros”, comenta.

Para zanjar el asunto, el guarda manda un mensaje: "hace 7 años Gredos era el referente de la caza en Europa. El personal es el mismo, el entorno es el mismo y los animales son los mismos. Tenemos que acostumbrarnos al lobo".

Un buen año de berrea

En contraposición a este posible bajón de la caza del macho montés, en Gredos existen alternativas también de gran nivel. Es el caso de la berrea. Esta campaña se han incorporado dos zonas más de caza, El Colmenar y Orzaduero.

En esta Reserva, cuyo momento álgido en la berrea se alcanza a finales de septiembre, la calidad del cervuno se ha visto incrementada en los últimos tiempos. Lo pudo comprobar Carlos Blanco, tal y como informamos en este medio. Junto a otro venado en Urbión, este aficionado cobró dos soberbios ejemplares durante la berrea. Una aventura en la que estuvo acompañado por el guarda mayor de Gredos. “Es un cazador avezado en estas lides, con buenas condiciones físicas y que sube al fin del mundo si hace falta”, opina Carlos de la Iglesia sobre su afortunado tocayo.

Lobo macho montés Gredos

En cuanto al resto de abates, el venado más pequeño lo cazó un aficionado local. Aunque era un buen ejemplar, no fue medalla, dio 138 puntos. 

También hubo otro rececho con un cazador americano que se fue muy contento. El resto de días fueron con aficionados nacionales. Todos ellos, ejemplares que estuvieron entre el bronce y la plata. Pero Carlos destaca que lo fundamental “es que se vive un rececho precioso y muy deportivo”.

"Un furtivismo mafioso"

Tampoco la Reserva de Gredos se salva de los furtivos, que “siguen dando bastante leña”. En este cazadero actúa el mismo perfil de delincuente que en el resto del país. En palabras de Carlos de la Iglesia, un “furtivismo mafioso”.

Quizás, estos últimos años estuvieron tranquilos a raíz algunas actuaciones como las operaciones ‘Almanzor’ y ‘Chupete’. Pero que tras dichos operativos “no haya frutos por un resquicio legal, les da alas a los furtivos”.

Ahora, las autoridades y los guardas se enfrentan a otro problema que está poniendo de moda. “Los visores térmicos nos están haciendo mucho daño, pero bueno, estamos tras ellos” explica Carlos. Son once personas guardando la Reserva y hay días en el calendario que, por determinadas circunstancias, tan solo se disponen de un par de efectivos para 30.000 hectáreas de terreno.

A pesar de estas limitaciones, el Seprona también refuerza la vigilancia. Si bien es cierto que el Instituto Armado tiene otros menesteres. No obstante, Carlos de la Iglesia agradece el apoyo de las autoridades en la lucha contra la lacra furtiva.

 

(Texto: Manuel L. Luengo / Fotos: Carlos de la Iglesia)