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la ACE pide la colaboración de los cazadores

El parásito de los corzos que está provocando infestaciones masivas

La Hypoderma Actaeon es una larva que se desarrolla bajo la piel de los cérvidos, que ha comenzado a detectarse masivamente en corzas y que en ocasiones, acaba provocando su muerte.
Corza infestada de larvas de Hypoderma actaeon. / Fotografía: Pablo Ortega Corza infestada de larvas de Hypoderma actaeon. / Fotografía: Pablo Ortega

En la actualidad, existen dos tipos de parásitos que están afectando a las poblaciones de corzo de España. El primero de ellos es la la Hypoderma actaeon, muy común en los ciervos donde suelen ser más conocidos como “barros del ciervo”, y el segundo es la Cephenemyia stimulator, también conocida como “moscarda del corzo”. El desarrollo de estos dos parásitos y su cada día mayor presencia en los corzos ibéricos, pueden influir decisivamente en el desarrollo de sus poblaciones futuras. 

Sobre la Cephenemyia stimulator ya hemos hablado en otras ocasiones, pero últimamente y dada la aparición cada vez más frecuente de la Hypoderma actaeon de forma masiva en corzas, nos centraremos en este enemigo de nuestros corzos que afecta cada día a un mayor número de ejemplares amenazando el equilibrio de sus poblaciones. Hay que matizar que la larva en sí, no ocasiona la muerte de los cérvidos, pero sí puede producir en algunos, una disminución en su condición corporal y eso sí puede acabar acarreando la muerte, aunque su carne es totalmente comestible.

Fotografía de Pablo Ortega

Hypoderma actaeon

La mosca Hypoderma, es una mosca (Orden díptera) que en verano pone huevos sobre en el pelo de los animales y sus larvas se desarrollan bajo la piel del dorso de rumiantes domésticos y silvestres, entre los cuales se encuentra el corzo. Tras un cambio de muda perfora la piel y se introduce en el subcutáneo, donde permanece y aparece en los ejemplares abatidos, en forma de cápsula blanca incrustada entre la piel y la carne. 

La primera aparición de la Hypoderma actaeon fue detectada en 2016. Hasta ese año, en España, no existían citas de la presencia de este insecto en corzos. Su reciente aparición en la zona central de la Península Ibérica se puede relacionar con una expansión del parásito a partir de otros cérvidos, como los venados, donde es común encontrarlas y son conocidas en el campo como “barros”

Una plaga en aumento

La miiasis causada por larvas de Hypoderma actaeon se considera fuertemente específica del ciervo (Cervus elaphus), con sólo informes esporádicos en gamos (Dama dama) y corzos (Capreolus capreolus). Desde que fuera detectado el primer caso, se han detectado muchos más en este ámbito y últimamente, tal y como explicaba Pablo Ortega, miembro de la Asociación del Corzo Español y autor del libro Cosas de corzos, “la inusual benignidad de estos últimos meses es probablemente la causa de que la incidencia de la plaga este año haya sido mayor, constatándose algunos casos de infestaciones masivas”.

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

🇪🇸 Corza infestada por Hypoderma actaeon. Los bultos que se aprecian en su lomo ponen de manifiesto la presencia de larvas de este desagradable parásito, que se desarrollan en invierno bajo la epidermis de los animales. La afección de los corzos españoles por este díptero, el mismo que provoca los de siempre conocidos "barros" en los ciervos, fue descubierta por primera vez en 2016. La inusual benignidad de estos últimos meses es probablemente la causa de que la incidencia de la plaga este año haya sido mayor, constatándose algunos casos de infestaciones masivas. 🇬🇧 Roe doe infested by Hypoderma actaeon. The buldges that can be clearly seen on its back show the presence of larvae of this parasite, which develop in winter under the epidermis of the animals. The affection of Spanish roe deer by this diptera, the same one that has always been known in red deer, was first discovered in 2016. The unusual benignity of these last months is probably the reason that plague incidence this year has been more intense, with many massive infestation cases reported. #cosasdecorzos #acecorzo #hypoderma #corzo #rehe #roedeer #chevreuil #capriolo #sarna #capreoluscapreolus #nature #wildlife #waidmannsheil #caza #hunting #jagd #chasse #cazarnoesmatar #cazayconservacion #huntingisconservation #oxota

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Pablo Ortega compartía estos días varias fotos de una corza abatida por él, que presentaba una infección masiva de este parásito. En enero de 2018, se examinaron un total de 96 corzos del centro de España en busca de miiasis subcutánea. Todos los animales eran hembras cazadas en las provincias de Guadalajara (donde se abatieron 70) y Soria (las otras 26). Los animales fueron despellejados y la inspección de larvas subcutáneas se hizo mediante la observación de la superficie interna de las pieles.

La prevalencia general fue alta, apareciendo en un 69,8% de los ejemplares, con una intensidad de infección de 7,8 x 8,6 larvas por cada animal infectado. Este porcentaje fue mayor al 44,8% observado anteriormente en ciervos rojos en la misma zona, aunque la intensidad de la infección fue menor (38,3-61,3). El 77.1% corzos de Guadalajara estaban infectados con una media de 6,5 x 7,1 larvas por animal y la prevalencia en Soria fue del 50% (12,8 x 12,4 larvas de media por animal).

Cazadores, vuestra ayuda es fundamental 

Ante la detección de la presencia de un nuevo Oéstrido parasito en corzos, la Asociación del Corzo Español plantea el “Proyecto Hypoderma” con la finalidad de realizar un muestreo de presencia de Hypoderma en los Municipios españoles. Para este trabajo es indispensable la colaboración de todas aquellas personas que de alguna u otra manera tengan acceso a los corzos (cazados y/o atropellados), y que esté dispuestas a participar en este estudio, destinado a profundizar en el conocimiento del estado sanitario del corzo. 

La información requerida se encuentra recogida en la FICHA HYPODERMA, creada a tal efecto, y tras confeccionarla, debe de ser enviada a la dirección de correo electrónico [email protected] Para garantizar que se guardan los datos en la ficha cumplimentada, es conveniente descargarse la ficha, guardando la en el ordenador y, tras su cumplimentación, se envía como archivo adjunto a la dirección indicada. 

Con toda la información recopilada se confeccionará una base de datos que se irá reflejando en una serie de mapas que recojan la distribución del parásito.