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Consejos para elegir los proyectiles más efectivos con esta especie y en esta modalidad

Las mejores balas para los jabalíes en montería

La gran mayoría de los jabalíes abatidos en España se logran en montería. Estrés alto, distancia corta, movimiento de las reses y monte espeso son propios de esta modalidad y condicionan los proyectiles a emplear con los cochinos.
MejoresBalas_Jabali_G En pleno lance a un jabalí en montería.

Los jabalíes, merced a los gritos de los perreros, a las persecuciones, a los agarres y a los disparos, están en un estado de excitación máximo. En montería resultan ciertamente comunes los disparos -y más los acertados- a 20, 30 ó 40 metros. Lo habitual es disparar sobre animales en movimiento, al trote en ocasiones, pero generalmente al galope, lo que se traduce en impactos en muchas ocasiones mal colocados.

¿Y cuántos cochinos tiramos medio enmontados a través de jaras, chaparras, aliagas y demás? Gran parte de ellos, lo que implica el posible roce del proyectil con las ramas, y con ello su más que probable cambio de trayectoria. Cuatro circunstancias, pues, que debemos tener en cuenta a la hora de elegir la munición apropiada, ya que las cuatro implican características en el proyectil que harán que se adapten mejor a esas particularidades.

Características generales

Buscaremos, pues, balas duras, hablando siempre en términos relativos, ya que todos los proyectiles de caza, salvo los blindados, están diseñados para deformarse tras el impacto, pero unos, obviamente, más que otros. Con estos proyectiles duros conseguiremos salvar los tres primeros problemas planteados.

  • En primer lugar, no malgastaremos una gran parte de la energía de la bala tratando de provocar un shock que difícilmente conseguirá ser definitivo sobre un cochino excitado, sino que la utilizaremos en romper, en desgarrar tejidos de forma directa, que si bien no suele provocar un óbito tan fulminante de la res, sí asegura que éste se produzca, aunque sea a algunos metros de distancia.
  • En segundo lugar, conseguiremos la expansión adecuada del proyectil a la corta distancia de disparo propia de la montería, pues esa dureza aparentemente excesiva quedará contrarrestada con la alta velocidad de impacto a tan corta distancia.
  • También el tercer problema, el de los disparos sobre guarros cuarteados, de culo o en la posición que sea, queda más o menos solventado, pues si encontramos exceso de masa o de dureza por impactar en huesos importantes, tendremos muchas posibilidades de seguir alcanzando órganos vitales al no deformarse tanto la bala como para frenar su penetración.

El último escollo, el del roce con la espesura, lo reduciremos buscando proyectiles poco aguzados, esto es, con la punta algo más chata o redondeada que la de los típicos spitzer, los proyectiles de punta afilada, tan recomendables para conseguir curvas balísticas inmejorables, pero que a estas distancias de tiro no suponen ventaja alguna y, por el contrario, sí pueden suponer un problema.

(Texto y fotos: IA Sánchez).