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UNA RAZA NACIDA PARA PROTEGER EL GANADO

El mastín leonés: la mejor defensa contra el lobo para los ganaderos

Con instinto de protección de ganado, fácil aprendizaje y resultados contrastados, el mastín leonés ha sido la salvación para muchas ganaderías a punto de quebrar por los ataques de lobo.
El mastín leonés es un descendiente del mastín tibetano, introducido por los celtas y fenicios en la Península Ibérica. El mastín leonés es un descendiente del mastín tibetano, introducido por los celtas y fenicios en la Península Ibérica.

El mastín leonés ha sido la salvación, entre otros, de Víctor Piñeiro, un ganadero gallego que en el último ataque que sufrió antes de hacerse con varios ejemplares de esta raza, perdió 10 ovejas a manos de los lobos y estuvo a punto de costarle la quiebra en su explotación. Sus vecinos por aquellas fechas, se vieron sometidos a la misma presión por los depredadores y acabaron renunciando a tener animales. Víctor en cambio, continúa con sus ovejas y duerme tranquilo sabiendo que tiene una defensa contrastada para su ganado. 

Harto de los ataques, se puso en contacto con un criador de mastín leonés y se hizo con su perra Senda. Desde que la perra llegó hace ya unos años, los ataques de lobo en su rebaño han desaparecido. Ahora ha sumado un nuevo fichaje para ayudar a Senda, Golfo, de la misma raza pero de apenas 6 meses y cuyo aprendizaje apenas le está llevando trabajo. “Si el perro tiene instinto, no necesita mucho más. Por su instinto, siempre estará con la manada. Eso sí, desde el primer momento hay que procurar que pase el mayor tiempo posible con el rebaño”, confiesa Víctor. 

Perro pastor, por excelencia

El mastín ha sido siempre el perro guardián por excelencia, tanto para el ganado como para las casas. Se trata de una variedad del mastín español y que desciende del mastín tibetano, una raza que al parecer, introdujeron ya los celtas y los fenicios en la Península Ibérica. Desde el inicio de sus tiempos, fue una raza estrechamente ligada a las ganaderías trashumantes, como perro de guarda y pastoreo. Es tal su relación con el ganado, que también se les conoce como “perro de lobo” en Zamora, “perro de majá” en Extremadura y “perro merinero”, en la trashumancia de ovejas merinas. 

Se trata de un perro robusto, grande (o más bien gigante). Su altura puede llegar a los 77 centímetros en la cruz y pesar casi 100 kilos, estando la media en 90-95 kilos. Robusto, bien proporcionado, de buen temperamento, valientes y con ladrido intenso y profundo. En definitiva, un perro ideal para vivir con ganaderías y defenderlas de los ataques de los lobos. No serán infalibles al 100% (o sí), pero desde luego que cada vez más ganaderos han recurrido a ellos como método para repeler los ataques de lobo.