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Los objetivos cinegéticos marcarán la gestión de los cochinos

¿Jabalíes en espera o batida? Así debes gestionar tu coto

Dependiendo del objetivo de la finca o coto, es decir, tener muchos o tener buenos ejemplares, cazar en montería o batida o en esperas nocturnas, la gestión del jabalí debe ser de una forma u otra.

Caza en solitario

Si se busca maximizar la caza en aguardos, se han de preservar los machos grandes para ese momento y, por ello, se evitará cazarlos en batida o montería. En estos cazaderos, la norma que se tiene que seguir en las batidas en tirar sólo a los guarros que no superen los cincuenta kilos.

De ese modo se contribuye a controlar el crecimiento poblacional y se protege a los guarros grandes y guarras de tamaño para las esperas nocturnas (al final caen muchas cochinas grandes en la confusión de la caza a la luz de la luna y por ello no se deberían tirar en montería).

Espectacular jabalí cazado en espera nocturna.

Modalidades colectivas

Si el coto de caza o finca se consagra a la caza en montería y queremos tener resultados en forma de buenas bocas, no nos queda más remedio que renunciar a las esperas y demás modalidades y centrar nuestro esfuerzo cinegético en dos tipos de cochino: los muy grandes o los muy chicos.

En esas fincas lo que buscamos es la diversión en el lance a un cochino que rompe monte y la posibilidad de abatir un buen jabalí. Por ello, la finca necesitará un buen número de cochinos y que una parte importante gane años, y eso se consigue preservando las hembras de mayor edad y los machos que todavía son jóvenes.

Tirando un buen guarro en montería.

Guarros de menos de 50 kilos y de más de 100

Una consigna de tiro que permita sólo abatir guarros de menos de cincuenta kilos y animales de más de cien kilos centrará las capturas en animales muy jóvenes -que supondrán la mayoría y ayudaría a controlar el crecimiento- y en una pequeña porción de grandes guarros macho que -a buen seguro- tendrán boca.

Preservando las hembras y machos de entre cincuenta y cien kilos, estamos manteniendo a las mejores madres, hembras de sesenta a ochenta kilos, y dejamos que los machos de dos años, todavía jóvenes, ganen edad y boca.

Las madres de esas clases de edad producen muchos más lechones y, dada su mayor experiencia, los sacan adelante con más facilidad. Si no limitamos su captura, al final la mayoría de las hembras serán de dos años como mucho y su productividad resultará baja.

Guarros jóvenes en verano.

En áreas de daños

Incluso en zonas donde la abundancia de jabalí produce grandes daños, es mejor conservar a esas hembras viejas, pues tarde o temprano entenderán que la presencia en los sembrados supone la muerte de sus crías y acabarán por evitarlos, reduciendo de este modo los efectos nocivos.

En estos casos hay que aumentar la presión sobre todos los animales, pero en preferencia, cuando asoma un grupo, hay que seleccionar a las clases intermedias. Si el objetivo es aumentar la cantidad de guarros, esta consigna es ineludible y habrá que proteger a toda costa las hembras grandes.

Cochinas con rayones.

En Europa

En grandes áreas de otros países europeos ya se están aplicando estas consignas con resultados muy alentadores en cuanto a estructura de las capturas y calidad de la caza, al tiempo que se solucionan muchos de los problemas de daños asociados a la superabundancia de jabalí.

(Texto: R. Centenera / Fotos: IA Sánchez y Archivo)