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Jabalí: cómo actuar en la mancha

Si hablamos de jabalíes, las precipitaciones no son buenas, teniendo la mayoría de las veces un resultado negativo y haciéndonos perder la que seguramente es la única posibilidad de toda la montería. Por esta razón debemos estar alerta.
jabali13911G Jabalí en un bosque.

Es normal que los jabalíes detecten nuestra presencia, bien sea por estar dando aire o por que hayamos hecho un ruido. En estos casos suelen darse la vuelta para ir a romper por otra armada, pero algunas veces lo que hacen es amagarse muy cerca de las posturas, de manera que hasta que no llegan perreros y perros y prácticamente se dan con ellos no se mueven, con la esperanza de lograr pasar desapercibidos, rompiendo al tiradero cuando los perreros prácticamente están en el mismo y con todos los perros encima. En estos casos hemos de abstenernos de tirar, pues podemos ocasionar un grave accidente. No hace muchos días he visto un vídeo de caza en el que se ve cómo un montero, por llamarle de alguna forma, tira a un jabalí en el cortadero con varios perreros ya asomados y prácticamente rodeado de perros, y no una vez, sino varias.

Es muy frecuente que los cochinos que rompen en un tiradero no lleguen sueltos, sino que venga la piara completa. En estos casos, recomendaría que primero seleccionásemos bien a cuál de ellos vamos a tirar y que una vez hecho esto nos centrásemos en él, olvidándonos del resto, ya que si empezamos a dudar es muy probable que ante la indecisión no apuntemos con calma a ninguno y nos quedemos con la miel en los labios. Otra recomendación que haría es que en caso de que nos entrasen varios y viésemos que se trata de cochinos con primalones (de entre treinta y cuarenta kilos), nos centrásemos en estos últimos, pues es una verdadera pena matar una cochina adulta que en poco tiempo parirá, eliminando de una sola vez no un cochino, sino varios. Ya sé que muchas veces resulta muy difícil diferenciar a un macho de una hembra, pero cuando lo sepamos y tengamos la opción de disparar sobre otro animal más joven, hagámoslo, ya que en futuras monterías lo agradeceremos.

El jabalí es un animal relativamente pequeño, no superando la media de los que se abaten en montería los cuarenta y cinco kilos, por lo que es necesario apuntar bien para poder hacer blanco. Si además tenemos en cuenta que es rápido y que suele cruzar los tiraderos a gran velocidad, no nos debe extrañar que se fallen muchos tiros. Yo diría que en la mayoría de las monterías y batidas cochineras, por cada cinco tiros que se realizan se cobra un jabalí.

Si nos entra despacito, zorreando, no debemos precipitarnos, por lo que apuntaremos cuidadosamente a la zona alta del codillo y suavemente apretaremos el gatillo, pero si por el contrario el cochino cruza el cortadero a toda velocidad, habremos de apuntar rápidamente, pero no al codillo, pues con la velocidad que lleva es más que probable que dejemos el tiro trasero. Recomendaría hacerlo un poco adelantado para que de esa forma el tiro lo encajemos en el centro del animal. Los tiros a la carrera suelen pecar de traseros y altos, ya que aunque corramos la mano es muy fácil quedarnos un poco atrás. Además, como tiramos rápidamente, es normal que demos un poco de gatillazo.

Los animales que entran en los puestos de batidas o monterías vienen cargados de adrenalina, de forma que encajan muy bien los tiros, siendo necesario darles en una zona vital para quedarnos con ellos. Estas zonas vitales se encuentran principalmente en la caja torácica, corazón y pulmones, por lo que será allí donde intentemos colocar los tiros. La cabeza es también una zona vital, pero resulta sumamente arriesgado apuntar a la misma porque corremos el riesgo de fallar el tiro y de darle en la boca, pudiendo estropear el codiciado trofeo. Un tiro colocado en la tripa o en una de las extremidades supone la casi segura pérdida del animal, que en muchos casos morirá muy lejos del punto donde se le ha tirado.

Los jabalíes son sumamente inteligentes, sobre todo los grandes y viejos, y siempre suelen pasar por el sitio en el que están más tapados o en donde el tiradero es más corto. Por eso, en estos puntos concretos que previamente habremos identificado adecuadamente debemos centrar nuestra atención, pues es más que seguro que si nos pasa alguno, lo haga por allí.

(Texto: Alberto Aníbal-Álvarez. Fotos: Archivo y shutterstock).