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En puntos de comida y agua

Esperas de jabalí: algunos trucos para agosto

Terminaron las esperas de julio y como sigue en vigor el correspondiente permiso, continuaremos con los aguardos de agosto. Antes de proseguir, hemos de recordar que las noches empiezan a refrescar más de lo que nos pudiera parecer.
EsperasJabali_1-8-16_G Jabalí macho dándose un baño en una charca.

En este mes, no nos olvidemos tampoco del ahuyentador de insectos, pues es seguro que los mosquitos nos estarán incordiando todo el tiempo. También podremos utilizar una especie de capucha de redecilla como mosquitero que, además, oculta la blancura del rostro. Su problema es que agobia un poco la respiración en las calurosas noches de verano. No vamos ahora a relacionar el resto del equipo del esperista, pero una ligera porción de agua u otro líquido puede ser necesaria en estas cálidas noches.

Tendremos en cuenta que en este mes, la mayoría del cereal estará ya cosechado, aunque los guarros entran muy bien a los rastrojos, bien por el grano caído en el suelo, bien por las espigas que, al estar muy pegadas a los árboles y las rocas, quedaron sin cosechar. Además, tenemos la ventaja de que ahora se les distingue estupendamente, y no como cuando estaba la siembra alta, sin recoger.

Empiezan a caer algunos frutos, como las almendras y su verdadera perdición: los higos. Si tenéis alguna higuera a ‘vuestra disposición’, estad seguros de que ahí vais a poder contemplar -ojalá sea a través del visor- a un buen jabalí tomándose el dulce postre. Aquí conviene una pequeña recomendación: al comer el cochino debajo del árbol, estará en sombra, por lo que es mucho más difícil distinguirlo que estando, por ejemplo, en un rastrojo o en un comedero artificial. También podremos esperarlos en las viñas, cuando empiece a madurar la uva, e igualmente en los girasoles, si comprobamos que empiezan ya a entrar a ellos, aunque será más bien en el próximo mes de septiembre cuando lo hagan.

En cualquier caso, una vez vistos sus gustos, lo suyo es ‘cobrar la factura del producto consumido’ a estos ‘peludos y no invitados comensales’, que tienen absolutamente desesperado al honrado agricultor. ¡Precisamente para eso están los permisos de aguardos por daños! No obstante, está claro que, al igual que en las demás épocas del año, en verano podemos hacer también esperas a los jabalíes en sitios distintos de los que vayan a comer, en los que sabemos que tienen sus querencias, como bañas, pasos y gateras, pero siempre será más segura una siembra de apetitoso trigo ‘mocho’ que todo lo demás. Son quizás las esperas más seguras para poder abatir un buen macho resabiado, porque no tiene comparación aguardar a estos macarenos en un comedero natural que en un cebadero artificial, en el que será muy difícil que aparezcan, aunque, a veces, se equivocan de lleno y entran como ‘párvulos’.

Por supuesto, en este mes no os olvidéis de las bañas, pues como todos los animales, los guarros necesitarán beber y, ya lo sabéis, darse su diario baño, que es imprescindible para su fisiología, dado que los suidos carecen de glándulas sudoríparas normales y sólo controlan su temperatura con las sombras y los baños de agua o, más bien, de lodo.

(Texto: A. M. G. / Fotos: Shutterstock, IA Sánchez y autor)