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Claves de los aguardos nocturnos a los jabalíes en tiempo estival

Esperas, guarros viejos, bañas…

Durante la época estival, las noches en la sierra son únicas para disfrutar de la cantidad de olores y sonidos que se aprecian a nuestro alrededor y que nos transportan a lo más íntimo de nuestra relación con la naturaleza.
Esperas_15-7-16_G Puesta de sol en verano y defensas de un jabalí cazado en espera.

Añadamos la agradable temperatura que nos libera de los calores del día veraniego, al que vemos morir en una sinfonía de colores rojos y púrpuras, y, como ‘guinda de la tarta’, imaginémonos una espera a los jabalíes para que el disfrute se transforme en algo cercano a la felicidad cinegética total.

En el agua

Los aguardos en los aguaderos, a los que acudirán los guarros al principio de la noche para hacer su baño diario y a los que volverán a beber antes de retirarse a sus encames con la tripa llena de grano. En esta época calurosa, este sistema tiene el inconveniente de la profusión de mosquitos y otros insectos, así como el concierto sonoro de ranas, sapos y del resto de la población del acuífero, ‘música’ que llega a ponernos nerviosos, con la única ventaja de que todos los ‘cantores’ se callarán de golpe cuando se acerque la res o, en nuestro caso, el cochino.

Los guarros viejos

Estos ejemplares se las saben todas, por eso llegan a avanzada edad. Normalmente es muy difícil verlos en las noches en las que la luna está en su fase llena, por lo que será conveniente buscarlos cuando sólo esté en el cielo una ‘uña de luna’ o, mejor aún, en las noches del cuarto menguante. En las siembras, estos ‘viejos gruñones’ comen con el culo pegado al monte y procuran no separarse de él. En noches tranquilas conseguiréis escuchar al cochino masticando el grano y por ello lo tendréis localizado. Aun con poca claridad, dando por sentado que tenemos montado en el arma un buen visor, podréis dispararle en cuanto su silueta se recorte contra la siembra. Una advertencia fundamental: apuntad a la zona de la paleta y no al bulto, si no queréis tener un pisteo deprimente y un más que problemático cobro.

Al finalizar la espera

Recoged todo, no dejéis desperdicios en el campo y... ¡mucho cuidado al retiraros! Deberéis haber sincronizado con los compañeros la hora de quitaros y, en cualquier caso, llevad encendida la linterna para que no os tomen por un ‘cerdoso’. Si no conocéis bien la finca, fijaros todo lo posible en el camino al colocaros para no perderos a la vuelta, que de noche es muy fácil.

Que no se estropee la carne

Si hemos tenido suerte y hemos cobrado un jabalí, procurad manipular la carne rápidamente y llevarla al frigorífico antes de que apriete el calor y aparezcan moscas y tábanos, porque en verano se puede estropear enseguida, además de no olvidarnos de llevar siempre la muestra al veterinario, pues la triquinosis es una terrible enfermedad. ¡Mucha suerte!

(Texto: A. M. G. / Fotos: Autor, F. Sánchez y A. A.-Á.)