Pasar al contenido principal
El pastor asturiano no se muerde la lengua en esta entrevista

Nel Cañedo EN EXCLUSIVA: "el futuro del medio rural lo veo jodido"

El asturiano Nel Cañedo se ha convertido en un referente de la resistencia del mundo rural frente al animalismo y el ecologismo. En Cazavisión entrevistamos en exclusiva al mediático pastor que, como siempre, no se ha mordido la lengua.
Nel Cañedo Cazavisión El pastor asturiano Nel Cañedo, en los Picos de Europa.

Nel Cañedo Saavedra se licenció en Historia por la Universidad de Oviedo y la del País Vasco. Natural de un pequeño pueblo a las afueras de Gijón, no se animó a preparar oposiciones y decidió embarcarse a la aventura en los míticos Picos de Europa. Probó el oficio en una escuela de pastores y, según nos cuenta, se enamoró de esa vida. Y así hasta hoy.

Cuatro años después, Cañedo es todo un referente dentro del mundo rural y uno de los mayores azotes para animalistas y ecologistas modernos. Sus vídeos en YouTube, Facebook y redes sociales en general causan verdadera pasión. Ha recibido amenazas de los más radicales, pero su respuesta es siempre otro vídeo mejor que el anterior.

¿Por qué elegiste esta profesión cuando, actualmente, va cada vez a menos entre las nuevas generaciones?

Si te digo la verdad no lo sé, fue como un flechazo. Siempre tuve mucha afición a la montaña, lo que facilita un poco las cosas. Yo soy de un pueblo de Gijón y siempre hubo ganado, cuando era pequeño andaba por entre las cuadras de las vacas y te tira un poco el tema de la ganadería, pero nunca me lo había planteado. Fue por probar porque me gustaba escalar y andar por la montaña. Soy una persona la que le gusta mucho estar a mi aire, en libertad… Esa vida, aunque te amarra mucho porque la ganadería es muy esclava, te proporciona la libertad que no tienes en una oficina. Estuve trabajando en una gestoría y qué va, ocho horas metido entre cuatro paredes me agobio.

¿Qué te llevó a hacer estos vídeos que han llegado a volverse tan virales? ¿Te imaginabas tanta repercusión?

Fue una cosa completamente fortuita. El primer vídeo que hice fue una comedía entre un vecino y yo, para ponerlo en un grupo de WhatsApp. Nos hizo gracia y lo puse en Facebook. Tiempo después hice otro similar sobre unas vacas atravesadas en una pista que me molestaban y terminó saliendo en medios locales porque pensaron que era real. Se trataba de ironía porque existe gente que protesta porque las vacas estén en las carreteras cuando vienen de turismo. El periódico lo tomó en serio y a partir de ahí empezó la bola a crecer. Me di cuenta que cuando hablaba de algún problema sobre el medio rural, el vídeo, además de causar gracia, la gente se animaba a comentar. Pensé que podía servir para sacar a la luz lo que lo llamo las “causas pequeñas”, aquellas que no tienen visibilidad pero que a la gente de los pueblos les suponen problemas muy graves.

 

Entrevista Nel Cañedo

¿Cómo le explicarías a aquellos que no lo conocen qué es el medio rural?

El medio rural es el resultado de la relación entre el ser humano y el entorno natural durante miles de años. Tanto la estructura socioeconómica de un pueblo, ya sea de Castilla, de Asturias o de Extremadura, como las expresiones culturales de ese pueblo, da lugar a lo que hoy llamamos medio rural. Ese medio es diferente en cada región de España y modula a la gente que lo habita. A mí me da lástima que eso desaparezca porque es la manera en que el ser humano se relaciona con el medio natural, y no solo eso, ya que vive en él, de él y lo gestiona porque lo necesita para vivir.

Has atizado mucho al animalismo y al ecologismo, ¿por qué?

Pues porque ellos nos atizan a nosotros (ríe). No olvidemos que en España y en la Europa Occidental todos los ecosistemas son antrópicos, o al menos el 90%. Los animalistas vienen ahora a decirnos que no sabemos cómo tenemos que gestionar el medio, dicen que nos van a enseñar cómo hacerlo, cuando nos llevamos relacionando con él desde siempre. Nos tratan como ignorantes y eso a mí me ofende.

 

Entrevista Nel Cañedo
 
¿Son una amenaza? 

Sí, son una amenaza. Como cualquier lobby, lo que no quieren es competición. Ellos saben de sobra que cuando la gente de a pie quiere comer un filete, quieren justo eso, un filete y no una masa de carne artificial ella de masa en un laboratorio. Pero también saben que si vamos adoctrinando a las nuevas generaciones que vienen detrás, van a ir rechazando ese filete y aceptando un sustituto que tiene las mismas propiedades nutricionales, pero que en realidad es mentira. Esa es la milonga que cuentan, pero a la hora de la verdad están intentando desbancar lo que consideran un rival como es la industria ganadera para acaparar todo el mercado de la transformación cárnica. 

¿Qué papel crees que tiene la caza en el medio rural?

La caza en cualquier lugar de España es necesaria. No hay que olvidar que el ser humano es un depredador. Con ciencia, con conocimiento y sabiendo hacer las cosas, el ser humano gestiona cualquier entorno natural mediante la caza y por eso es necesaria. La caza, por desgracia, se está desprestigiando en España y muchos cotos están en crisis, pero no es normal que las ciudades se estén llenando de jabalíes, o que las poblaciones de zorros y rebecos se mueran por epidemias. Por ejemplo, en Asturias, se prohibió cazar urracas. No tienen un aprovechamiento comestible pero se cazaban por controlar el número porque son muy dañinas para otros animales. En mi zona, los pájaros pequeños casi han desaparecido, no se ven jilgueros, no se ven petirrojos porque las urracas han acabado con ellos. Al final, es necesario un control y una gestión. El ser humano ocupa casi el cien por cien del territorio español. Hay que tener en cuenta que la mayor biodiversidad en España está dentro de los cotos de caza. Las zonas donde hay Reservas de Caza tienen unos problemas asombrosos, y luego te dicen que hacen falta los grandes depredadores como el lobo. Pero la gente del campo que tiene ganado también necesita vivir y, como en el caso de Picos de Europa, si hay más de 300 lobos, es necesario el control más que nunca.

 

Entrevista Nel Cañedo

Ahora que se acercan elecciones, ¿qué opinión te merecen los políticos y su postura sobre el medio rural?

Pienso que realmente no tienen postura. Se ponen un traje regional de cara a la galería, pero tú miras los programas y hay tres brochazos. Hablan de la España vaciada de forma muy etérea. Te proponen revitalizar los pueblos a base de poner 4G o de mejores carreteras, pero no atacan el corazón del problema. El centro de la cuestión es que la gente no puede trabajar. En ningún programa vi que se van a sentar a hablar con la gente de los pueblos. Ellos vienen con sus ideas que elaboran unos expertos en la capital que corresponda. De las 30 medidas que proponen, 29 no valen, ya se probaron y no funcionan. El problema es que hay una gran desconexión.

¿Cómo ves el futuro del medio rural y sus actividades: caza, ganadería, agricultura…?

Yo empecé en esto hace relativamente poco y soy una persona muy optimista, pero lo veo jodido aunque cueste decirlo. Mi generación todavía va a conseguir vivir de la ganadería y la agricultura. La siguiente lo dudo si no cambian las cosas y, además, bastante. Las van a pasar más canutas todavía.

 

Entrevista Nel Cañedo

Habrás oído hablar sobre Jesús Manuel Martín, el pastor extremeño que también ha empezado a hacer vídeos virales en las redes sociales, ¿qué opinión te merece?

Nunca hablé con él ni he tenido contacto personal con él, pero si conozco sus vídeos. Me parece que hace falta más gente así, que se atreva. El medio rural en España siempre está en España muy asustado y a veces tiene una especie de sentimiento de inferioridad. Hace falta que la gente salga, saque pecho y difunda el mensaje de que ‘yo hago esto porque me da la gana y me gusta, y estoy orgulloso de cuidar cabras, ovejas o cerdos’ o ‘que mi familia y otras muchas viven de esto’. En definitiva, hace falta gente como Jesús que siga en esto y que no quiera que la echen a pique.

"Apoyar la industria animalista es apoyar el despoblamiento rural"

En una ponencia sobre animalismo celebrada en Madrid por la Fundación Todo de Lidia, Nel Cañedo ha vuelto a dar, además, otra lección magistral en defensa de la España Rural y sus tradiciones. Y como siempre, con los argumentos más sólidos: “me parece muy bien que los animalistas me llamen asesino y maltratador, pero que vengan a los Picos de Europa a decírmelo”, afirma. 

Cada día, el pastor se juega la vida por sus cabras en los exigentes montes asturianos: “eso es querer a los animales”, cuenta Nel. El animalismo se está organizando de tal manera que es insuficiente llamarle colectivo. Sin tapujos, puede hablarse de ellos como Industria Animalista. Algunas de estas organizaciones tienen presupuestos escandalosos que superan los ciento setenta mil o, incluso, los trescientos mil millones de dólares.

Hay que sumar también los cientos de adeptos y empleados que facilitan esta ingente cantidad de movimiento de dinero, prácticamente siempre inyectado y con el objetivo de arrancar de raíz las actividades que desarrollan sus competidores. Los datos hablan por sí solos. Además, se ha puesto de moda tenerles contentos entre las élites políticas con absurdas leyes y guiños, únicamente por acaparar su voto.

 

Nel Cañedo lo tiene claro. “Cada guiño que recibe la industria animalista es un pueblo que se vacía, una ganadería que cierra… Apoyar la industria animalista es apoyar el despoblamiento rural”, argumenta el joven pastor.

Los políticos también se libran de su azote. Según señala, “no es justo que legislen sin conocer el mundo rural”. Explica que la gestión política, unida a los dardos de la industria animalista, está poniendo la puntilla al campo.
 
No obstante, cree que hay futuro, pero hay que moverse y presionar de la misma forma que lo hace el animalismo. “El campo tiene un problema antiguo de desunión y tiene que desaparecer”, sostiene con firmeza.

Como colofón, Nel Cañedo ha evidenciado una realidad que a muchos se les escapa. “España es rural guste o no guste. La modernización es de antes de ayer”, defiende. Pero esta corriente no desanima al joven asturiano, que lanza un mensaje final para aquellos enemigos de lo rural: “mientras yo siga respirando, habrá un pastor en los Picos de Europa”.

 

(Texto: Manuel L. Luengo / Fotos: Nel Cañedo Saavedra)