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“Ser hombre de campo y cazador me ha ayudado a dar un final feliz a esta situación”

¡Entrevista exclusiva! Cecilio, el cazador desaparecido: "temí por mi vida"

Después de toda la angustia y preocupación que generó su desaparición durante una montería, después del feliz desenlace y de haberse recuperado físicamente, Cecilio Arbeteta nos ha concedido esta entrevista exclusiva donde nos cuenta todo lo que pasó.
Entrevista_Exclusiva_Cecilio_G Cecilio Arbeteta, en el centro, flanqueado por las personas que lo encontraron.

En cuanto tuvimos noticia del suceso, informamos puntualmente en esta web sobre la desaparición de Cecilio Arbeteta en Cantalojas (Guadalajara), y lo mismo cuando fue encontrado tras tres días en el monte, así como del recibimiento que tuvo por parte de familiares, amigos, personal encargado del dispositivo de búsqueda, etc.

 

Pues bien, ahora, transcurridas unas jornadas en las que se ha recuperado físicamente de la dura experiencia sufrida, Cecilio Arbeteta ha respondido las preguntas de cazavision.com, en la única y exclusiva entrevista concedida a un medio especializado en caza.

 

¿Qué ocurrió aquel domingo, mientras cazaba, que motivó su desaparición?

 

Fuimos varios amigos a una montería, porque es pequeña y corta, de las que a mí me gustan, y nos pusimos cuando estaba empezando a llover y amenazaba con entrar la niebla.

 

Cecilio, junto a su hermana, tras salir del vehículo que lo trajo del monte.

 

Efectivamente, diluvió y bajo la niebla, cuando pasaron los perreros por mi puesto, ya de recogida, le pregunté si me podía ir con ellos a los coches y me dijeron que sí. Me puse 10 metros a su izquierda y anduvimos hacia los vehículos mientras bajaba más la niebla.

 

En un minuto perdí la conexión con el perrero y los perros, di voces, pero nada. Sin embargo, seguía oyendo otra rehala a mi izquierda. Miré si tenía cobertura en teléfono, pero no, así que decidí seguir hacia los otros perros

 

En esto, mientras subía, encontré cobertura y solicité a mi compañero que me mandara su ubicación (estaba junto a los coches). Me la mandó y se encontraba a 400 metros. Anduve hacia la izquierda y me alejaba, hacia la derecha y me volvía a alejar, pues estaba a 400 metros pero con un barranco en medio.

 

A esto me comentó que me quede quieto, que el postor viene a por mí. Espero calado más de una hora sin resultados, además de haber dejado de oír la otra rehala. Son las cuatro de la tarde y me quedo sin batería telefónica, mojado, con unas buitreras encima y una bajada muy peligrosa hacia el cauce del arroyo abajo.

 

Emotiva imagen tras el final feliz de la desaparición del cazador Cecilio Arbeteta.

 

Decido bajar el cauce del arroyo y luego río abajo, en frente de Valdepinillos, ya que sé que cruzando hay una pista que te lleva a este pueblo. Comienzo a andar y salto al otro lado del río Sorbe, siguiendo río abajo.

 

¿Cómo fueron esos días y noches solo por el monte? ¿Qué hizo para soportar tantas horas a la intemperie?

 

La primera noche no podía pararme porque estaba calado y hubiera sufrido un episodio de hipotermia si lo hacía. Tenía que generar calor andando para secarme y mantenerme caliente, por lo que anduve hasta el meandro donde se ve la pista que va a Valdepinillos.

 

Pero el río bajaba muy alto y era imposible cruzarlo sin arriesgar a caerte dentro, por lo que decido subir barranco arriba en busca de una pista.

 

Al final encuentro un cortafuegos y subo por él, siendo aquí arriba del cortafuegos que veo la luz de un coche de la Guardia Civil y disparo al aire un tiro. Veo movimiento y creo que vienen a por mí, aunque al rato desaparecen las luces y vuelvo a seguir mi camino

 

Arriba salían tres pistas, así que decido coger la primera a izquierdas, camino hasta el final y encuentro que no hay salida. Doy la vuelta y a comenzar otra vez.

 

Lunes

Amanece y sale un poco el sol, de manera que me tumbo en unas piedras y me pongo a secar al sol, hasta la una, que empieza a llover otra vez, de forma que decido buscar bellotas y moras para comer algo.

 

Dispositivo de búsqueda de Cecilio Arbeteta.

 

Con el agua no había problema, pues en las cunetas de las pistas existían arroyos y charcos, de modo que con una lata de caramelos Smindt la recogía y bebía. Preparo un vivac para dormir esa noche, que ya necesitaba parar y descansar, y lo hago en unas piedras debajo de una terraza, protegido del aire y del agua.

 

Durante la larga noche piensas en todo lo que te falta por hacer en la vida, en la genta que quieres, mis hijos, mis madres, mis hermanos y mis hermanas, mis amigos, etc. Sientes que estás solo, pues no he visto movimiento de búsqueda más allá de las luces del coche de la Guardia Civil la noche anterior. Entonces es cuando hay que tener pensamientos positivos y recordar lo bueno de la vida, que en mi caso es mucho, así como la suerte que tengo.

 

Martes

Por fin me despierto y ya se ve. He dormido algunas horas, por lo que ahora toca seguir buscando salida. Recorro la otra pista en sentido contrario y pasa lo mismo, que no hay salida. “¡Qué mala suerte, joder!”, pienso, así que vuelvo al inicio y decido buscar algo de comer y beber.

 

Perro de Bomberos Guadalajara buscando a Cecilio.

 

Recorro la tercera pista al tiempo que voy buscando un lugar para pasar la noche. Encuentro en una cornisa del camino unos pinos bastante protegidos y con unas piedras me hago un asiento; recojo ramas de pino de una poda antigua y tapo los laterales de los pinos para que me protejan del aire y agua. Al final paso la larga noche aquí.

 

Miércoles

Amanece, creo que no he dormido nada y estoy bastante falto de fuerzas. Tengo los pies medio dormidos y se me ha pegado el forro del pantalón a las rozaduras de los muslos. He de calentar piernas, pies y beber agua. Sobre las nueve de la mañana me propongo seguir andando por la tercera pista y me fuerzo al reto de 250 pasos y descansar el tiempo necesario para recuperar el resuello.

 

Comienzo a subir, llego arriba del todo y ando por el llano. Empieza a nevar y pienso que, como no me cunda y llegue a alguna carretera o pueblo, la noche va a ser difícil. Estoy a 1.700 metros de altitud, sigo andando y descansando, cumpliendo así el reto

 

Lo siguiente es descender del llano y empiezo a pensar que voy bien, cuando de repente escucho un ruido y veo un coche de Protección Civil. Levanto los brazos, he llegado al final, sale Vicente Plaza y al quitarme el pasamontañas, ve mi bigote y me reconoce. Me da un abrazo de oso y creo que tiene más alegría y felicidad que yo mismo; le acompañan Goyo, del Geacam de Galve de Sorbe, y Daniel Montes, voluntario que con sus drones colabora con ellos (infinitas gracias a ellos y a todos los que han participado en mi búsqueda).

 

Otra foto de Cecilio tras ser encontrado.

 

¿En algún momento temió por su vida debido a las condiciones climatológicas o del terreno?

 

Sí temí por mi vida, claro, pero en esos momentos hay que ser positivos y creer en uno mismo. Tengo muchas cosas por las que luchar y no podía dejar a tanta gente sola.

 

 

¿Ser cazador cree que le ayudó a superar esta situación extrema?

 

Por supuesto. Ser hombre de campo y cazador me ha ayudado mucho a poder dar un final feliz a esta situación.

 

 

¿Cómo se encuentra ahora? ¿Alguna conclusión o lección sacada de esta experiencia?

 

Ahora mismo estoy recuperado de casi todo lo físico. Respecto a la segunda pregunta, claro que hay que sacar conclusiones de lo sucedido:

 

  • La primera, que no volveré a ponerme en un puesto con amenaza de niebla.
  • La segunda, que hay que ir más preparado al puesto: batería de recambio externa, algo para hacer fuego, un buen cuchillo (me lo dejé en el coche), etc.
  • Y para terminar, que no hay que irse del puesto hasta que el postor te recoja (esto todos lo sabemos, pero yo me fui con los perreros sin esperar y fue un error).

 

 

 

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