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Las duras fotos y vídeos de la acción predadora del lobo sobre corzos y ovejas

Esta es la sensacional recopilación de documentos gráficos sobre el impacto del lobo, realizada por un cazador, en cuyo coto se ha instalado una manada de la que encuentra casi a diario algún resto.
Corzo encontrado en el coto, que había sido matado esa misma noche. Corzo encontrado en el coto, que había sido matado esa misma noche.

Hemos hablado con Víctor, un joven cazador apasionado de la naturaleza, que se dedica a defender la caza y la conservación desde sus perfiles en redes bajo el nombre de ‘Caza y Monte’. Su historia con los lobos comenzó un día de verano, que alertado por la presencia de montones de buitres volando en círculo sobre una loma de su coto, decidió acudir al lugar para comprobar de que se trataba. 

Allí encontró un bonito ejemplar de corzo muerto, que había sido devorado hasta prácticamente quedar solo la piel, los huesos desperdigados y la cabeza. Se trataba de un trofeo bastante bueno por lo que ante la sospecha de que pudiera haber sido víctima de los furtivos, decidió investigar los restos. Pronto se dio cuenta de que se trataba de lobos, pues tenía las orejas arrancadas y las marcas de los colmillos en el cuello.

corzo comido por lobos

Aficionado al uso de las cámaras de fototrampeo, tardó poco en descubrir a los nuevos inquilinos del coto. “Todo esto empezó este verano. Tengo cámaras por toda la zona, por afición a la naturaleza y en junio, grabé un lobo que pasó antes del amanecer. Como era el primero y no había grabado nunca en esa zona pensé en que estaría de paso. Pero en julio volvió a pasar otro lobo por el mismo sitio, casi a la misma hora y en la misma dirección”, relata Víctor. 

Corzo encontrado en el coto, que había sido matado esa misma noche.

“Yo no le di importancia hasta que a primeros de septiembre apareció un cachorro en otra cámara. Entonces empecé a fijarme en los caminos y había heces de lobo por todos los caminos. Pasaban los días y aparecían excrementos nuevos, en los mismos caminos y parecía evidente que había una manada moviéndose por la zona”, narra el autor de las imágenes, que ilustran a la perfección como es el día a día de la convivencia con estos depredadores.

Heces de lobo

“Fue entonces cuando retiré las cámaras, para recolocarlas en los pasos estratégicos y caminos por donde aparecían los rastros de lobo. Parecía que se resistían a salir en las trailcams. Una mañana, de camino a revisar las cámaras, vi un gran grupo de buitres sobrevolando un cerro, y cuando fui a ver lo que había, me encontré con un corzo recién matado por los lobos. Los buitres apenas habían dejado nada pero se veían muy bien las marcas de los colmillos en el cuello y un gran rastro de sangre por donde le habían arrastrado. 

Corzo matado por lobos

Días después me encontré otros dos corzos muertos más antiguos, que por a la vista de los restos, parece que habría muerto igual y la semana pasada mataron 5 ovejas y acabaron saliendo en las cámaras”. La problemática coexistencia entre ganaderos y depredadores es para Víctor, como para todos los que sentimos esa innegable preocupación por el medio natural, un tema alarmante. 

Se trata de una especie emblemática de la Península Ibérica, pero tras tantos años desparecido de los montes, la ganadería había olvidado lo que era convivir con depredadores. Quizá hubiera sido mucho más sensato prevenir, fomentando mediante ayudas a la construcción de cercados electrificados, la adquisición de perros pastores y de defensa como los mastines, o cualquier otra medida que sirva para repeler un ataque, antes de reintroducir el lobo. 

 

Ahora ese dinero debe destinarse a las indemnizaciones por daños, pero el futuro tanto de la especie como de la actividad ganadera, pasa por encontrar un punto en común y un equilibrio de convivencia. Es reseñable la importancia de como el lobo transforma nuestro ecosistema, su función como regulador selectivo de las poblaciones de herbívoros, la necesidad de un equilibrio entre sus poblaciones y la ganadería, o la importancia de una caza selectiva protegiendo siempre a sus manadas, base de su supervivencia.  Es urgente, por tanto, que los ganaderos, ecologistas, cazadores, naturalistas y científicos lleguemos todos a unos consensos mínimos, para, así, conseguir la necesaria supervivencia de un animal extraordinario.