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Claves de unos lances cochineros marcados por la rapidez

Cómo cazar jabalíes en montería según su entrada

Si el venado tiene un especial atractivo, el jabalí es el sueño del montero curtido. Cobrar un macareno en montería es un triunfo o todo un golpe de suerte. El jabalí es astuto y cuanto más viejo, más listo (normal, si ha llegado a viejo será por algo).

Para el cochino hace falta, a mi juicio, algo más contundente como cartucho que para el venado, más poder de parada o munición más expansiva, pues además tenemos que añadir al aguante intrínseco del animal la dificultad de colocar correctamente el tiro debido a la rapidez de la acción o por tener al bicho parcialmente tapado por la vegetación. Para el jabalí, cuantos menos aumentos en el visor, mejor.

  1. En el puesto pueden entrar piaras o hembras, normalmente muy rápido, tanto que no da prácticamente tiempo de apuntar. En el caso de piaras, lo suyo es seleccionar un animal -normalmente los buenos van detrás- y centrarse en él. Lo que suele pasar es que uno, sin saber qué hacer, apunta a todos y tira delante, detrás, entre..., pero no le da a ninguno. He visto entrarle a un montero hasta diez cochinos de golpe, vaciar el cargador y no cobrar ninguno.
  2. En los cortaderos, salvo los animales muy jóvenes, los guarros suelen pararse, asomar la jeta, mirar a ambos lados y luego saltar de golpe. Si uno no está atento, ni se entera (es lo que suele pasar, esperando el animal a que estés con el bocata o haciendo cualquier otra cosa). Si estás pendiente cuando asoma y el tiro no entraña peligro, apunta justo detrás de la cabeza y dispara sin esperar a que salte.
  3. Los jabalíes viejos son tan listos que a menudo esperan que pasen los perros de la rehala para salir en sentido contrario, e incluso he visto cochinos seguir a los perros y confundir al montero, entrando en el puesto acompañando a canes y perrero. Con el guarro no se puede nunca levantar la guardia. A menudo se dice “no me ha entrado nada”, y no es así, ya que ha entrado y no nos hemos dado ni cuenta.
  4. El jabalí es esquivo y silencioso, dejándose ver nada más que breves instantes entre el monte. Es visto y no visto, sin dejarte tiempo de localizarle y apuntarle.

(Texto: J. P. B. / Fotos: Shutterstock y Archivo)