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Jabalíes en la noche o el reto de la espera

Cómo cazar buenos cochinos ahora

El jabalí es, sin duda, el protagonista de nuestra caza mayor veraniega: por número de aficionados a sus esperas, por la cantidad de escapadas al campo que éstas generan y por el espectacular momento poblacional que vive la especie.
Aguardos_JMG_G Un buen guarro en mitad de un rastrojo.

No es la primavera, por la cantidad de agua y de alimento a merced de este omnívoro y nocturno animal, la época más productiva para los aguardos cochineros. La cosa cambia ahora, en pleno verano, cuando la comida escasea y el agua ya no se encuentra con la misma facilidad de semanas anteriores. Algo parecido sucede en invierno, aunque esperar de noche bajo los rigores del frío puede resultar de todo menos agradable para aquéllos que no están acostumbrados a ello, de ahí que sean los aguardos veraniegos los más practicados a lo largo de todo el año.

Sin embargo, que falte el alimento, mengüe el número de bañas y las horas de espera sean más llevaderas para el cazador no implica que, a poco que echemos maíz o realicemos una pequeña charca artificial en un enclave querencioso, los macarenos, navajeros o solitarios de los alrededores vayan a hacer cola para dejarse ver por delante de nuestro puesto. Tratándose de caza salvaje, los asuntos que tienen que ver con el jabalí no funcionan así, y si los machos llegan a viejos es por algo, nunca por dar facilidades a quienes no cumplen las más elementales reglas que presiden esta modalidad. E incluso siguiendo los dictados de avezados esperistas, siempre serán más las noches en las que el montaraz suido nos gane la partida.

Por tanto, si de verdad queremos hacernos con un cochino de imponentes defensas -no puede decirse lo mismo de su capa de pelo estival- durante estas fechas, trabajaremos de día observando los rastros dejados por los jabalíes en los lugares propicios para esperarlos, aguardaremos de noche con regularidad, llegaremos al puesto con suficiente antelación para que dé tiempo a que se disipen nuestros olores en el entorno, tendremos en cuenta que los machos viejos suelen entrar tarde, mal y en muchos casos precedidos por un escudero, seremos conscientes de que los grandes ejemplares recelan una barbaridad de comederos y bañas artificiales, buscaremos siempre la alianza del aire y de la luz de la luna para evitar ser venteados y vistos, permaneceremos en el apostadero de forma cómoda, sin hacer ruido y con todo a mano para el posible lance, no desatenderemos la seguridad y siempre que vayamos a tirar, estaremos seguros sobre lo que lo hacemos, no nos volveremos locos ante el primer guarro que dé la cara y trataremos de valorar a los ejemplares que entren al puesto antes de decidir si merece la pena disparar, haremos gala de paciencia y firmeza para soportar las horas de inactividad y el acoso de los mosquitos...

Son sólo algunos consejos, que cada cual enriquecerá con muchas otras pautas o líneas de actuación según los cazaderos, los cochinos presentes en los mismos y la presión venatoria a la que se les someta, pero en cualquier caso las opciones cinegéticas jabalineras están ahí, a nuestro alcance en estas semanas para aprovecharlas.

(Texto: J. M. G. / Fotos: Archivo)