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Cinco opciones para abatir con solvencia los cochinos

Calibres perfectos para los jabalíes en montería

Para esta selección he considerado las condiciones del disparo, a distancias medias/cortas, sobre animales generalmente a la carrera, y no siempre en el ángulo de tiro ideal, sino en el que ofrezca en el momento en el que entra en nuestro campo de visión.
CalibresJabali_Monteria_G En pleno lance montero sobre un jabalí.
Y de igual manera he tenido en cuenta el elevado nivel de adrenalina en sangre que presenta un animal que se siente acosado, con su pituitaria inundada de ese olor a pólvora y a perro de rehala que tanto detesta.

Los 5 magníficos para la montería

  • 7x64. Si cogemos un 7 mm. Rem. Mag. y le quitamos aquello que le sobra para la caza en España, quedándonos con todo lo que no le sobra, nos quedaría algo muy parecido al 7x64. Alguno pensará que no tiene nada de malo esa cantidad de energía extra de algunos calibres magnum, pero sí, claro que tienen inconvenientes: más retroceso, mayor desencare, más tiempo necesario para doblar el tiro, más tensión a la hora de disparar, mayor precio de la munición, mayor sufrimiento del arma y de la óptica… Dios me libre de desechar al 7 mm. Rem. Mag. como calibre apropiado para la montería, pero con el proyectil adecuado, el 7x64 puede hacer el mismo trabajo y evitaremos algunos de los inconvenientes mencionados. Proyectiles más bien pesados, en torno a los 11 gramos (170 grains), nos darán excelentes resultados en esta modalidad.
  • .30-06 Springfield. Al igual que el calibre anterior, es tal la polivalencia del .30-06 que se adapta a la perfección a todas las modalidades de caza mayor que podemos practicar en nuestro país. Para la montería nos decantaremos por proyectiles medios/pesados, de entre 10,7 gramos (165 grains) y 11,7 gramos (180 grains), capaces de parar en seco la carrera del mayor navajero de la montería.
  • .30 R Blaser. Pero si los más de cien años de éxitos y los muchos millones de animales abatidos con el .30-06 no te terminan de convencer, o bien si lo tuyo son las armas de cañón o cañones basculantes, siempre puedes recurrir a este “R”, el .30 de Blaser. El .30 R Blaser es al .300 Win. Mag. como el 7x64 lo es al 7mm. Rem Mag, una especie de versión light, lo que lejos de restar cualidades hace que se adapte mejor a las distancias de tiro habituales en esta modalidad (cortas) y al peso de la especie a abatir (prácticamente siempre por debajo de los 100 kilos). Aunque cuenta con proyectiles más ligeros y más pesados, para monterías y batidas alcanza su mejor equilibrio con unos 11,7 gramos (180 grains).
  • 8x68. Aunque claro…, si rondas los 90 kilos y llevas media vida pegando traspiés por todos los cortaderos de media España, encajando los culatazos igual que besos en la mejilla, para qué te vas a andar con ‘tontás’…, a por el burro más grande, que además en este caso anda, y más que los demás. Quizás no esté justificada para la caza de jabalíes en España la utilización de un calibre que arroja más de 5.500 julios de energía en boca de cañón, pero lo cierto es que sus resultados son demoledores, y con él tendremos probablemente el calibre más rápido y más contundente de cuantos podemos encontrar para esta modalidad de caza. Con 12,1 gramos de proyectil (187 grains) tendremos un poder de parada brutal, y más velocidad que con un 7mm. Rem. Mag. con proyectiles más ligeros…, impresionante.
  • 9,3x62. Es el 9,3 por excelencia para montear, no en vano podemos encontrar en nuestras armerías infinidad de cerrojos y semiautomáticos recamarados para dispararlo, y una buena variedad de cartuchos de fabricantes tanto europeos como americanos con una enorme diversidad de proyectiles para elegir. Su poder de parada y su velocidad media lo hacen ideal para esos tiros sucios entre jaras y chaparras tan típicos de la montería y la batida española. En esta ocasión no nos decantaremos por los proyectiles más pesados, pues nos iríamos a los 19 gramos, casi 300 grains…, quedándonos en los 18,5 (285 grains) o en los 16,7 (258 grains), auténticos martillazos difíciles de encajar por el cochino de turno.
(Texto y fotos: IA Sánchez)