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Cinco opciones demoledoras para los jabalíes en aguardo

Calibres contundentes de espera

Contundentes. Qué bien suena, pero qué difícil de cumplir tratándose de cochinos, coño, de ahí que a continuación pasemos a seleccionar algunos de ellos, todos calibres comunes, presentes en nuestro país y que cumplirán con creces los objetivos deseados.
CalibresContundentes_G Conjunto rifle-visor apoyado sobre un trípode en espera de la llegada de la noche y los cochinos. A su izquierda, culatines de los cinco calibres reseñados en el artículo.
  1. 8x57 JS / 8x57 JRS. Lo que la vaina de 57 milímetros da de sí es algo que roza lo mágico, y si son proyectiles de 8 milímetros los que le incorporamos damos con uno de los mejores calibres que podemos encontrar para esta modalidad de caza. Ligero, agradable, contundente..., una delicia, al menos para el tirador, porque el cochino de turno no suele disfrutar tanto al recibir entre sus costillas los casi 200 grains típicos de este calibre (11,7 gramos, 196 grains). Sus casi 2.700 pies por segundo en boca resultan demoledores, y pocos serán los guarros que tengamos que pistear a poco que acertemos con la caja torácica del desdichado animal.
  2. .35 Whelen. Seguimos subiendo. Éste es un nueve milímetros americano (.358) de una contundencia bárbara, basado en el .30-06 Springfield pero con un proyectil sensiblemente más grueso y pesado, que lo hace tan adecuado para las esperas de jabalí como paras las propias monterías y batidas. Sus 250 grains paran lo que sea, por lo que resulta la punta más adecuada para montear, siendo para las esperas quizás más ajustada y sobre todo agradable de disparar la punta de 200 grains, que a 2.675 pies por segundo “dará la vuelta” al más pintado de los macarenos de nuestros montes.
  3. 9,3x62. Pasamos de los 9 para meternos en la interesante familia de los 9,3, famosa por sus mil y un protagonismos en lances con especies especialmente resistentes. El más popular de ellos en nuestro país es el 9,3x62, muy similar en lo que a características se refiere al mítico 9,3x74R de tantos y tantos rifles express, pero adecuado a rifles de repetición (cerrojos e incluso semiautomáticos). De características muy similares a las del .35 Whelen, puede parecer excesivo para abatir un jabalí, pero en su defensa podemos decir que estropea menos carne y que resulta más agradable de disparar que los populares 7mm. Rem. Mag. y .300 Win. Mag., especialmente con proyectiles ‘ligeros’, de unos 16 gramos (250 grains).
  4. .444 Marlin. Mítico donde los haya, el 444 nació en 1964 precisamente para cubrir el vacío existente de un calibre potente, contundente, definitivo para las mayores especies del continente americano (osos, alces...), lo que consigue, eso sí, a distancias cortas y medias, o sea, perfecto para un aguardo en nuestro país. Dará igual el tamaño y el peso del animal; esta especie .44 Rem Mag elevado al cuadrado lo fulminará sin remedio gracias a los 240 grains de plomo que a casi 2.400 pies por segundo son como un mazazo en el cerebro de aquél que lo reciba.
  5. 12-70. ¿Y quién dijo que esto iba sólo de cartuchería metálica? ¿Y la escopeta qué? Sólo Dios sabe la cantidad de cochinos que postas y balas del 12 han fulminado encaramados a la rama de una encina, junto al portillo de una valla de piedra o desde lo alto de una vieja paridera, y de hecho más de un aficionado a este deporte relativamente nuevo debería, caso de no contar con él, abatir al menos un guarro en su vida con la mítica paralela, unas balas Brenneke (postas ya no, obviamente) y las orejas de papel en el punto de mira, entre los dos caños. Huelga decir que con ella la distancia de disparo se acorta unos cuantos enteros con respecto al rifle, pero ello forma parte de su gracia, y a treinta metros un impacto de bala de escopeta es sencillamente demoledor. Si no tienes tu guarro en espera con escopeta quizás deberías ponértelo como próximo y prioritario objetivo.

(Texto: IA Sánchez / Fotos: Autor y archivo)