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Analizada por Jaime Valladolid

Así es la "tenebrosa" ley que podrían tener los cazadores de Castilla y León

Según el abogado Jaime Valladolid, es una ley “tenebrosa”, “restrictiva” e “intervencionista”. Además, considera que su posible aplicación no resolverá los problemas de la caza en Castilla y León, sino que los agravaría.
Ley Castilla y León Jaime Vallodolid da todas las claves de esta ley que se aprobará en breve en Castilla y León.

La caza en Castilla y León viene de sufrir un largo episodio de varapalos, como bien sabes los aficionados de esta autonomía. Después de verse comprometida la actividad en varias fases del 2019, la nueva ley llegaba en un momento clave para reconocer la caza cómo se merece: una herramienta de conservación y un motor económico para el medio rural de Castilla y León.

Pero lo cierto es que la realidad parece bien distinta. Al menos en caso de aplicarse finalmente el último borrador del Anteproyecto. Hace pocos días que el trámite de información pública ha finalizado y las partes han presentado sus respectivas alegaciones, alrededor de 200.

El abogado Jaime Valladolid, especialista en la materia, ha catalogado esta ley como “tenebrosa”. En su web ha publicado un artículo donde sienta las bases de esta normativa que podría traer muchos quebraderos de cabeza a los cazadores castellanoleoneses. ¿Cuáles son las claves de esta nueva ley? ¿Resuelva todos los problemas pasados?

Así es, según escribe en su artículo Jaime Valladolid, la nueva Ley de Caza que está en ciernes en Castilla y León:

  • Acomplejada: De hecho, se elimina el término “caza” y pasa a denominarse “Ley de Gestión Sostenible de los Recursos Cinegéticos de Castilla y León”. Además, en la exposición de motivos se utilizan deliberadamente conceptos indeterminados obviando el papel clave de la actividad cinegética en la conservación del medio ambiente y en el desarrollo económico y social del mundo rural.
  • Ambigua: se recoge la posibilidad de habilitar mecanismos de rango reglamentario a fin de establecer limitaciones relativas a la protección de las especies cinegéticas. De hecho, se establece una habilitación expresa para que una concreta especie cinegética pueda ser declarada “de atención preferente”.
  • Elitista: se eliminan las figuras de zona de caza controlada (terrenos libres) y los cotos regionales (integrados por terrenos de propiedad de la Junta de Castilla y León).
  • Intervencionista: se instaura una nueva herramienta, denominada Estrategia Regional de la Caza, que establece una hoja de ruta en la gestión cinegética de las especies. Los periodos hábiles, cupos y demás limitaciones y restricciones serán medidas propuestas por una comisión científica presumiblemente integradas por personadas vinculadas a organizaciones ecologistas o conservacionistas. Los planes técnicos de caza pierden peso y eficacia. Además, los cotos estarán obligados a contratar un servicio privado de vigilancia.
  • Surrealista: obliga a los cazadores a enviar a la Administración los datos relativos a capturas a través de dispositivos móviles conectados a Internet. Dicha comunicación habría de realizarse después de cada lance.

Hablamos con Jaime Valladolid

En Cazavisión, para llegar aún más al fondo de esta “ley de andar por casa”, hemos hablado con Jaime Valladolid para que nos analice con mayor profundidad los motivos que le han llevado a pensar en el carácter “tenebroso” de este texto.

El abogado considera que el legislador se excusa en el tratamiento, dando la sensación de que la norma sale adelante “porque no queda más remedio”. A pesar de los datos científicos que demuestra la importancia de la caza para el medio ambiente y la conservación de las especies, a lo largo de la ley se usan términos muy ambiguos que ponen en entredicho la figura de la actividad cinegética.

Uno de los asuntos más dudosos, y que Valladolid cita en su artículo, es la creación de los comités científicos. Según parece, estos grupos estarán formados mayoritariamente por miembros de asociaciones ecologistas y conservacionistas. A juicio del abogado, hay personas más cualificadas para integrar estos comités. Sin recurrir a los cazadores, Jaime Valladolid pone como ejemplo a los agentes medioambientales o a los guardas rurales, que conocen la realidad del monte de primera mano. Y es que las dudas sobre la “imparcialidad” de estos comités sobrevuelan al colectivo cinegético.

Ley Castilla y León

No hay que olvidar que, a pesar de evitar el nombre “caza” en su título, esta normativa tiene como primer y último fin legislar la venatoria de la autonomía. En el propio texto, Valladolid detalla que se hacen demasiadas alusiones a otro tipo de actividades de “turismo” o “micología” que nada tiene que ver con la caza, y para las cuales ya existen leyes.

Con la creación de la denominada “Estrategia Regional”, Jaime Valladolidad cree que se desprestigian los planes técnicos de caza, ya que las competencias de los acotados se ven intervenidas. Un ejemplo, el caso del conejo de monte y su reciente declaración como especie “en peligro”. Mientras que en algunos cotos las poblaciones de conejo pueden ser bajas, en otros se viven verdaderas plagas. Pues bien, si se aplicase la nueva ley, todos los terrenos podrían gestionarse de igual forma y compartir cupos y limitaciones. Sin duda, un disparate en toda regla.

Otro asunto que el profesional jurídico cataloga como “surrealista” es la obligación para los cazadores de enviar por Internet los datos relativos a las capturas justo en el instante después del abate de la pieza. Sobre ese asunto nos preguntamos, ¿qué hacemos con los cazadores que no dispongan en ese momento de un dispositivo móvil con conexión a Internet?  ¿Van a poder cazar tranquilamente? 

Otro disparate que muestra el intervencionismo de esta ley es la forzosa contratación de vigilantes privados de caza por parte de los cotos. Por todos es sabido, que algunos acotados no tienen fondos suficientes para aplicar este paso. Así, Jaime Valladolid cree que es justo que la administración colabore financiando la contratación de estos vigilantes.