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Al codillo, de frente, al cuello...

Dónde apuntar y tirar a los corzos según su posición

Con el deseo de que la pandemia del coronavirus se supere lo antes y mejor posible, con el menor número de contagios y personas fallecidas, a continuación, como ‘escape’ al confinamiento en casa, os ofrecemos los mejores consejos de tiro a los corzos.
Claves_Tiro_Corzo_Posicion_G La posición ideal es de lado, parado y en pie, pues de ese modo todos sus puntos vitales están a la vista del cazador.

El 1 de abril, en la mayoría de autonomías corceras, se hubiera producido el desvede del corzo si no viviésemos en estas semanas una de las peores pesadillas que se conocen a escala planetaria

El coronavirus lo ha paralizado todo y en nuestro país, uno de los más golpeados del mundo por la pandemia, nos tiene confinados en nuestros hogares en este Estado de Alarma que ya se ha prolongado hasta mediados de abril.

Pero en estos momentos de confinamiento, es posible apaciguar la fiebre corcera con la colección de documentales que ofrece Cazavisión TV. Grandes vídeos que podréis ver tantas veces como queráis en nuestro canal a la carta.

Así pues, nada de caza en general ni del corzo en particular, al menos durante este tiempo, lo que no impide que, a pesar de la preocupación y del miedo que todos tenemos, alberguemos esperanzas de que la situación mejore y, quién sabe, hasta podamos salir al campo tras los Capreolus en unos meses.

Por supuesto que lo anterior no es prioritario cuando la Humanidad se enfrenta a uno de los mayores peligros y retos sanitarios de los últimos tiempos, pero como hay que hacer frente al confinamiento en los hogares por un periodo más o menos prolongado, aquí os ofrecemos, a fin de desconectar siquiera unos minutos del coronavirus y la COVID-19, unos valiosos consejos, ilustrados con dibujos, sobre las claves del tiro al corzo.

Posición del corzo

Tan importante o más que nuestra postura en el tiro, es la posición del corzo. No podemos perder de vista que el corzo ofrece un blanco vital muy reducido y que, por lo tanto, cualquier posición que maximice los órganos vitales resulta útil a la hora de asegurar el cobro.

La posición ideal es de lado, parado y en pie. De ese modo todos sus puntos vitales están a la vista del cazador. 

Disparo al codillo

En el dibujo 1 podemos ver cuáles son los puntos donde debemos colocar nuestra bala. El tiro más fácil es justo por encima del codillo. Si trazamos una línea imaginaria que corte el corzo a la altura de la pata delantera y dividimos la longitud del tórax en ese punto, nuestro impacto debería buscar la intersección de esa línea con la división entre el primer tercio y el segundo. 

En el dibujo 1 podemos ver cuáles son los puntos donde debemos colocar nuestra bala.

Si el tiro da en su sitio, tal y como muestra el dibujo 2, el impacto pegará entre el corazón y los pulmones. Si se marcha algo bajo romperá el corazón y si lo hace alto, la columna vertebral se partirá. Un tiro atrasado en esa zona impactará en el hígado, mientras que un tiro algo adelantado romperá la base del cuello.

Si el tiro da en su sitio, tal y como muestra el dibujo 2, el impacto pegará entre el corazón y los pulmones.

Al cuello

El tiro al cuello es un disparo de recurso que tan sólo debe ser llevado a cabo en casos muy especiales en los que no vemos el cuerpo y siempre que estemos muy familiarizados con nuestro rifle. La zona real de impacto es muy estrecha y la posibilidad de herir es alta. Por supuesto, no se debería intentar este tiro a distancias superiores a 80-100 metros.

De frente o de nalga

Si el corzo se nos presenta de frente o de nalga (dibujo 3), es mejor esperar a que se mueva para que nos dé el costado y podamos tirarlo bien. Tan sólo debemos intentar tiros de frente o de nalga si estamos seguros de que no hay otra opción.

Tan sólo debemos intentar tiros de frente o de nalga si estamos seguros de que no hay otra opción.

En el primer caso buscaremos colocar nuestra bala en el punto en el que el cuello se inserta en el pecho y que coincide, más o menos, con el punto medio de éste. Si el tiro es de nalga, debemos buscar colocar la bala en el medio del espejo, lo que coincidirá con el ano. En ambos casos también disponemos del recurso último del tiro al cuello.

Tiros de tres cuartos

En cuanto a los tiros de tres cuartos delanteros o traseros (dibujo 4), deben realizarse intentando alcanzar la mano que no vemos, de forma que la bala atraviese el cuerpo en busca del punto natural de tiro del costado contrario al que vemos. De ese modo nos aseguramos que en su trayectoria pasa por los órganos vitales.

En cuanto a los tiros de tres cuartos delanteros o traseros (dibujo 4), deben realizarse intentando alcanzar la mano que no vemos.

 

Si en esas posturas apuntamos al codillo que vemos, la bala pasará por el animal sin tocar órganos vitales, hacia la panza, si está de tres cuartos delantero, o hacia la parte anterior del pecho, si está de tres cuartos trasero.

En un corzo que se nos presenta tres cuartos de frente, apuntaremos al pecho en su mitad que más vemos, mientras que en corzos que se nos presentan de tres cuartos de nalga, lo haremos a la zona donde termina la caja torácica y empieza la panza.

Tan sólo si tenemos la certeza de que vamos a realizar un tiro en condiciones debemos apretar el gatillo. Si no lo vemos claro es mejor esperar.

Corzos tumbados

Mi consejo es no tirarles nunca, ya que por cada uno que acertamos, dejamos dos o tres sin tocar o heridos sin posibilidad de cobro. Es mejor acomodarse y esperar el tiempo que sea necesario a que se levante el corzo


El tiro tumbado sólo se debe intentar si el animal nos ha visto y está a punto de levantarse y huir. De otro modo, es mejor esperar a que se levante él solo de forma tranquila, puesto que en el peor de los casos nos tendrá una o dos horas esperando. 

Si silbamos para provocarlo, podemos desencadenar su huida de forma súbita, sin posibilidad de tiro. Los corzos cuando se tumban colocan sus patas traseras en una posición tal que les permite abandonar la cama de un brinco, así que es mejor tener paciencia y dejar que sean ellos los que se levanten cuando les plazca. 

(Texto y dibujos: R. Centenera)