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SU AVANCE ES IMPLACABLE Y LAS ADMINISTRACIONES NO HACEN NADA

Este es el alarmante panorama de la sarna en España

Una enfermedad que mata lentamente, que esquilma poblaciones enteras de fauna silvestre, que se contagia y se extiende como la pólvora y que parece extenderse sin que nadie le ponga freno.
El acaro causante de la enfermedad se instala en la piel, pone huevos y en pocas semanas, la sarna termina consumiendo hasta matar al ejemplar infectado. El acaro causante de la enfermedad se instala en la piel, pone huevos y en pocas semanas, la sarna termina consumiendo hasta matar al ejemplar infectado.

No es la primera vez que la sarna es objeto de preocupación en nuestro país, pero parece ser que a fuera de dar la voz de alarma, la amenaza parece haberse vuelto más pequeña y algunas administraciones no se han tomado en serio la gravedad de su expansión por nuestros montes. Un brote de esta enfermedad puede terminar con poblaciones enteras de especies salvajes en un tiempo realmente corto, sobretodo de aquellas en las que hay una superpoblación por el aumento exponencial del riesgo de contagio que se crea, igual que ocurrió con los rebecos del Cantábrico, que en apenas tres años pasaron de una población de 300 ejemplares a quedar tan solo 10 supervivientes. 

La enfermedad de la larga agonía

Este enemigo silencioso al que nos enfrentamos tiene menos tamaño que una pulga, pero sus efectos son absolutamente devastadores. La sarna sarcóptica es una enfermedad cutánea parasitaria muy contagiosa causada por el ácaro Sarcoptes scabiei var canis.  El ácaro sobrevive 2 o 3 días en el medio ambiente, aunque el contagio se puede dar por contacto con ambientes, plantas o árboles contaminados, la transmisión de la enfermedad suele ser por contacto directo con otros animales enfermos.

Hay que hacer especial hincapié en que se trata de una enfermedad altamente contagiosa, ya que en muchas ocasiones con que un animal infectado se roce contra un matorral, el siguiente que pasa por allí y se roza en el mismo lugar tiene todas las papeletas de haberse infectado también. Por eso es tan importante la detección temprana de la enfermedad, para eliminar a los ejemplares enfermos y evitar que se propague, ya que además afecta a cualquier especie y puede terminar volviéndose incontenible.

Macho montés con sarna

Los animales que se contagian con el ácaro Sarcoptes, tienen además que lidiar con una larga y lenta agonía hasta que la enfermedad termina con sus vidas. Cuando el parásito llega a la piel del animal, la excava y deposita los huevos, que pasadas 2 o 3 semanas, los huevos eclosionan causando un intenso prurito por una reacción alérgica al parásito. Con el rascado, el parásito se expande por todo el cuerpo. El prurito afecta al día a día de los animales; dejan de comer, no pueden descansar o dormir, evitan el paseo y acaban con la carne pudriéndose en el cuerpo debilitando cada día más al animal, hasta que no se puede mover y perece agonizando. Pero su cuerpo, seguirá contaminando el ambiente y contagiando a otros animales. 

La importancia de la caza para frenar la sarna

En el año 1993 un brote de sarna esquilmó los rebecos del Cantábrico. La administración de entonces, decidió conceder permisos especiales para abatir todos aquellos animales que presentaran síntomas de la enfermedad, que luego se quemaban y enterraban para evitar que el cuerpo continuara propagando la enfermedad y se logró contener el brote. Sin la caza, la contención de la sarna hubiera sido imposible en muchos lugares. El problema que es todavía hay administraciones que se niegan a reconocer el problema, de la misma manera que niegan la eficacia de la caza y las medidas como la quema de los cadáveres, como única forma de aplacar el avance de la enfermedad. 

De 1988 a 2012: cabras montesas y conejos 

Es una de las especies que más ha sufrido los devastadores efectos de la sarna sarcóptica. La influencia de esta patología es realmente negativa y devastadora, como se dio a conocer en algunos estudios que señalaban que, mientras que en el año 1988 la población de cabra montesa se cifraba en unos 11.000 ejemplares, en 2006 se había reducido esa cifra a 500, por la sarna (por las muertes de ejemplares o por la necesidad de abatir a ejemplares contagiados). Las cabras montesas de la Reserva de Caza de Cortes-La Muela afectadas desde 2002 por una epidemia de sarna, continuaron expandiéndose a lo largo del cañón del Júcar y por todo el interior de la provincia de Valencia.

Macho montés con sarna

Ya en el año 2010, el diario ‘Levante’, denunciaba que las cabras hispánicas estarían expandiéndose a lo largo del cañón del Júcar, en el Cabriel, y por todo el interior de Valencia, dejando a la vista la ineficacia de la Consellería de Medio Ambiente del Gobierno valenciano, que no habría sido capaz de controlar la población de cabras de la Reserva de Caza de Cortes-La Muela, donde apareció el brote de sarna en 2002. Incluso los conejos de Comunidad Valenciana llegaron a contagiarse de sarna en 2012, tenido que salir el entonces presidente de la Federación de Caza de Valencia, Román Samper, denunciando que el brote afectaba ya al 30% de los conejos y que “tres de cada diez que se cazan tienen sarna”.

El 2014 les tocó a los venados de La Rioja

Venado con sarna

Como comentábamos antes, las sobrepoblaciones de animales suelen tener consecuencias funestas en forma de epidemias que autorregulan los desajustes medioambientales. Ejemplo de ello son los ciervos en La Rioja, que del 2000 al 2014, debido a la sarna y unas medidas de la Administración insuficientes, vieron reducida su población en un 60%, con el riesgo que entrañaba que la enfermedad hubiera sobrepasado los límites de esta comunidad autónoma y se hubiese extendido a otras autonomías.

El entonces presidente de la Federación Riojana de Caza, Eusebio Hernando, sostuvo en sus declaraciones que la gestión de su Gobierno autonómico había sido, cuanto menos, “mejorable”, a lo que añadió que “hemos tenido y tenemos muchísimos problemas y tras convivir cuatro años con la sarna, los ciervos sanos son minoría. De hecho, creemos que el 60% ha muerto por la infección”. Ya advirtió Hernando que “los animales no conocen fronteras” y que, por tanto, “la infección podría trasladarse a cualquier punto de la península”, pero sus palabras cayeron en saco roto y ahora sufrimos las consecuencias.

Venado con sarna

2015: el azote de Picos de Europa

Desde que la sarna fuera detectada ya en el año 2000 en el Parque Nacional de Picos de Europa, su avance pareció imparable, pues desde su aparición se fue extendiendo hasta alcanzar casi 50.000 hectáreas, lo que representa un 76% de la superficie total del Parque. Debido a la falta de medios personales y materiales que sufrían en el Parque Nacional de Picos de Europa, gestionado por Castilla y León, Asturias y Cantabria, para erradicar la sarna sarcóptica, la dirección del espacio autorizó en 2014 un gasto extraordinario para la puesta en marcha de un programa específico de seguimiento sanitario de la fauna silvestre. 

Desde diciembre de 2014 hasta junio de 2015, se localizaron en el interior del Parque ocho rebecos adultos afectados de sarna sarcóptica. Seis en el municipio de Cabrales, un rebeco muerto en el municipio de Camaleño y a 1.110 metros de altitud, otro vivo en el municipio de Cangas de Onís. Además, se habían observado animales de otras especies que presentaban lesiones compatibles con un proceso de sarna, concretamente un zorro, en el municipio de Cangas de Onís, un ciervo en la zona de Lebrada y un corzo muerto en Cobarcil, ambos en Oseja de Sajambre. 

Rebeco con sarna

La primera emergencia cinegética por sarna

En el mes de julio del año 2015, la Dirección General de Gestión del Medio Natural ha publicaba en el BOJA la Resolución por la que quedaba declara el área de emergencia cinegética por sarna sarcóptica en cabra montés en varios términos municipales de Almería, Granada, Jaén y Málaga. Este plan de emergencia contemplaba la siguiente serie de medidas para contener la enfermedad: 

  • Abate con arma de fuego de ejemplares de cabra montés afectados por sarna
  • Aplicación de criterios de gestión selectivos de ejemplares para disminuir y equilibrar las poblaciones
  • Captura en vivo de ejemplares afectados por sarna, para su tratamiento y recuperación
  • Captura en vivo de ejemplares sanos con destino a cercados reservorios de la Estación de Referencia de la Cabra Montés, (para garantizar la pervivencia de la especie)
  • Toma de muestras de ejemplares capturados y posterior envío al Centro Andaluz de Análisis y Diagnóstico de la Fauna Silvestre, para su correspondiente investigación
  • Realización de censos de las poblaciones de cabra montés existentes en las distintas provincias de Andalucía, con objeto de evaluar la población existente en la actualidad y así poder estimar el porcentaje de animales infectados por la enfermedad y su evolución.

Venado con sarna

El 27 de septiembre de 2016 la Asociación de Cazadores Montaña de Riaño denunciaba la inacción de las autoridades, ante un brote de sarna que se estaba llevando por delante las cabras monteses y afecta también a rebecos y, en menor medida, venados en la Reserva Regional de Caza de Riaño. Los cazadores denunciaron que incluso la población de corzos se había visto afectada por la enfermedad. 

En 2017 se detectaron varios machos infectados en Teruel y se puso sobre aviso que la superpoblación de machos montéses del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, podría tener graves consecuencias si no se reducía la población ante la amenaza de la llegada de la sarna. Por desgracia, el tiempo le dio la razón…

Macho montés con sarna

La masacre de Cantabria y Beceite

La enfermedad siguió avanzando silenciosa e implacable por todo el territorio nacional, hasta que en abril de este mismo año, un cazador compartió un vídeo de la lenta agonía de un venado para denunciar la situación mientras el Gobierno de Cantabria, según explicaba Manuel Heras, se lavaba las manos. Las imágenes son absolutamente desgarradoras. “Si queda decencia y vergüenza, los administradores de la fauna en Cantabria deberían coger e irse para casa”, lamenta el Manuel durante el vídeo. Contaba también cómo en Peña Sagra se dejaron morir más de 200 rebecos afectados de sarna

Venado con sarna

“Es una pura enfermedad, una peste. Lo van a transmitir a todos los animales”, se quejaba Heras, recordando que los venados de su zona han mermado de tal forma, que han pasado “de subastar 10 o 12 ciervos en Cabezon de Liebana, a 2 este año”. En su denuncia, confesaba sentirse “harto de esta situación y de la pasividad de la administración, me he decidido a denunciarlo y llegaré donde tenga que llegar para que esta brutalidad no se produzca”.

Manuel elevó sus quejas desesperado, pidiendo auxilio por una población de fauna silvestre que agonizaba: “Tenemos una zona de montaña, en la que teníamos una excepcional población de rebeco cantábrico. Lejos de mantener una población controlada y acorde en número, se abandono totalmente. La población alcanzó casi los 400 ejemplares hasta que la sarna dejo menos de 30 en 10 años. No se tomó ninguna medida, simplemente se les dejó morir, sin retirar cuerpos, sin sacrificar animales enfermos sin nada... Simplemente dejarles morir ciegos, de hambre mientras la carne se les cae a trozos... Un verdadero infierno”.

Macho montés con sarna

Días después de la denuncia de Manuel, apareció un zorro sarnoso en una urbanización de Las Rozas, en la Comunidad de Madrid, haciendo evidente la falta de gestión y la abrumadora expansión de la enfermedad. Poco después supimos que la sarna se estaba cebando con las cabras de la comarca de Matarraña, en Aragón, especialmente con uno de los paraísos cinegéticos españoles como es la zona de Beceite. El Gobierno regional no ha facilitado datos exactos, pero ya han sido localizados más de 200 ejemplares afectados por sarna. Tarragona y Castellón también cuentan con casos y han sido vistos numerosos animales enfermos y también algunos de ellos muertos.

“Hoy he llorado de pena y de impotencia”

Uno de los episodios más duros que hemos compartido fue el vídeo que grabó un cazador, que desolado, tuvo que asistir a la agonía y estertores finales de un joven macho montés, comido y podrido por la sarna en plena sierra de Ronda. “Y así mueren día tras día. Esto solo es un simple video de lo que ocurre en nuestros montes, y como amante de los animales y cazador, hago lo que puedo, pero no tenemos recursos suficientes”, confesaba Jose Antonio destrozado.

Macho montés con sarna

En junio de 2019 la Consejería de Agricultura, Pesca, Ganadería y Desarrollo Sostenible de la Junta de Andalucía declaraba la emergencia cinegética temporal por sarna en cabra montés en varios términos municipales de Almería, Cádiz, Granada, Jaén, Málaga y Sevilla, situando la caza como herramienta fundamental para controlar la expansión de una enfermedad. En un nuevo caso este mismo verano, los bomberos han tenido que retirar un ciervo infectado del interior de las aguas del río Najerilla, en la Rioja y en agosto, un venado cubierto de sarna apareció ahogado en el embalse de Riaño. Incluso las imágenes de un lobo en Zamora cubierto de sarna hicieron saltar todas las alarmas sobre la expansión de la enfermedad por la población de depredadores.

Lobo con sarna

Los cazadores hemos sido agentes fundamentales en la detección temprana de los brotes, avisando y denunciando como la enfermedad acababa con la fauna de una forma lenta y tortuosa, pero para frenar el avance de la sarna, está visto que hace falta un plan nacional ya que su expansión ahora mismo cubre casi todo el territorio. Estrategias coordinadas entre las comunidades, planes de actuación, protocolos de tratamiento de los cadáveres infectados (como la quema o el enterramiento en cal viva), planes especiales de abate para los animales enfermos… Todo menos no hacer nada y seguir con la pasividad absoluta de dejar morir a nuestra fauna en los montes.