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Análisis venatorio de los últimos doce meses

2015, un gran año de caza mayor

2015 se acaba, y como siempre ocurre cuando algo termina, se impone un balance de lo que ha dado de sí, en este caso un año y en materia de caza mayor. A partir de los resultados arrojados en estos doce meses, hay motivos para estar más que satisfechos.
Balance2015_Mayor_G Gamos cazados en montería durante la presente temporada.

En rececho

En este balance de 2015 dejaremos fuera, por haber comenzado en el otoño de 2014, la campaña de monterías y batidas que concluyó en febrero y arrancaremos con la temporada de corzos, la cual podemos calificar de excelente en toda su extensión (primavera, celo veraniego y segunda vuelta en septiembre y octubre), con abundantes capturas en la práctica totalidad de los territorios y una calidad en bastantes regiones que ha vuelto a poner de manifiesto que pocos corzos de otros países europeos son comparables en lo que a trofeos se refiere a los que aquí recechamos.

La caza primaveral de alta montaña, primero, y la que se ha desarrollado en esos mismos escenarios antes, durante y después del celo otoñal, después, ha puesto de manifiesto en este año el buen estado poblacional de rebecos y cabras monteses, sin olvidar que en ambos periodos, además de la caza selectiva, se han cobrado ejemplares de muy altas puntuaciones. Por último, señalar que si bien los grandes trofeos de ambas especies siguen a unos precios prohibitivos y al alcance de pocos, el resto de permisos de caza de alta montaña mantiene unos precios razonables que invitan a la práctica de estos apasionantes recechos.

De espera

Y llegamos al verano, que se adelantó sobremanera y registró máximas muy altas hasta entrar agosto, con los jabalíes y las esperas como plato fuerte venatorio. Cabe destacar que esta caza nocturna estival se llevó a cabo en un contexto de prolongada sequía en gran parte del país, lo que no fue impedimento para que los cochinos, que además habían gozado de una fantástica paridera, dieran mucho juego en las noches de aguardo tanto a avezados esperistas como a aquéllos que no llevan tanto tiempo practicando esta atractiva modalidad. En resumen, numerosas capturas en los miles de puestos de esperas veraniegas y no pocos navajeros cobrados, en la comida, en el agua o en los pasos, a la luz de la luna o ayudados de las modernas y potentes linternas que hoy forman parte de los equipos de aguardo.

Berrea y ronca

Con los últimos coletazos del estío empezaron a berrear los venados, y al mismo tiempo o un poco después dio comienzo la ronca del gamo, lo que dio oportunidad a miles de recechistas de ir tras ambas especies en un sinfín de cazaderos españoles. Había cierto recelo por lo que la escasez de lluvias primaverales y el adelantado y muy caluroso y seco verano pudieran haber provocado en las cuernas de ambos cérvidos, sin embargo estas dudas se disiparon nada más arrancar los recechos en berrea y ronca y empezar a circular fotos de espectaculares trofeos de venado y gamo cazados en distintos puntos del país. La zona de la Sierra de La Culebra, como nos tiene acostumbrados, volvió a ser noticia por sus fabulosos ciervos recechados en abierto.

Monterías y batidas

Antes del verano ya se notaba en el ambiente venatorio una especie de euforia de la que no teníamos noticias en los últimos años. La coyuntura socioeconómica, aunque no todo lo deseable, ha mejorado, y eso se ha visto reflejado en todas las modalidades de caza mayor españolas a través de un incremento de la demanda cinegética. Este optimismo generalizado ha sido especialmente palpable en el mundo de la montería, con un incremento del interés y de las contrataciones de puestos o acciones que ha supuesto un aumento también del número de cacerías programadas. A todo esto hay que sumar que los resultados, sobre todo en abates de jabalíes y venados, pero también de gamos y muflones, están acompañando desde el inicio de la campaña hasta este fin de año. Se han producido los clásicos fiascos para algunas orgánicas, aunque es de justicia reconocer que en la mayoría de las ocasiones éstos han tenido bastante que ver con la climatología (por exceso de calor o demasiada lluvia). Por delante aún quedan dos meses de ejercicio montero, pero si la tónica general es la misma que hasta ahora, podremos calificarlo con toda justicia de excelente.

El borrón de los accidentes

He dejado para el final un borrón que, a mi entender, ha ensombrecido la caza mayor en este 2015, los accidentes durante el ejercicio de la actividad venatoria, desgraciadamente muy frecuentes una vez abierta la temporada general cinegética entre septiembre y octubre. Hemos vuelto a sufrir la lacra del furtivismo, a padecer los ataques del ecologismo radical, a soportar la desidia de la clase política y a penar con la incomprensión del grueso de la sociedad que nos rodea, si bien lo anterior, con ser grave y preocupante, se queda en nada ante las noticias que tristemente hemos tenido que publicar de cazadores heridos y muertos en accidentes de caza. La seguridad en el ámbito cinegético resulta crucial y es mejor pecar por exceso que por defecto cuando tenemos un arma en la mano, así que desde aquí volvemos a pedir que se extremen la precaución y la prudencia para no tener que lamentar ningún accidente más.

(Texto: José María García / Fotos: Archivo)