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.222 Remington: un pequeño calibre para la caza del corzo

IA Sánchez nos habla hoy de un calibre interesante para ir tras los corzos dentro de unos pocos días, el .222 Remington, pequeño, de suave retroceso y gran precisión, y que también podemos emplear con los rebecos y sarrios de nuestras cordilleras.
caza de corzo, corzo

El .222 Rem. es, probablemente, el calibre más suave y ligero de los utilizados con cierta frecuencia en nuestro país. Nació a mediados del siglo pasado para el cerrojo de acción corta Remington 722, que hasta entonces sólo se recamaraba en los calibres .257 Roberts y .300 Savage. El .222 Rem pronto adquirió la fama de ser uno de los calibres más precisos del mundo, gracias a su perfecto equilibrio, que le llevaba a realizar agrupaciones sub M.O.A. con un rifle que apenas costaba 90 dólares, el 722 de Remington, por lo que tantos practicantes de la caza varmint como tiradores de precisión lo adoptaron de inmediato.

Si este calibre no alcanzó al otro lado del Atlántico la popularidad que le hubiera llevado sin duda a los primeros puestos en las listas de venta de casi todos los fabricantes de armas y municiones, fue por la elección del .223 Rem -basado en la vaina del .222 Rem, al igual que otros muchos .22 de fuego central- como calibre oficial del ejército, lo que supuso la aparición de miles y miles de armas y de munición “a granel” a precios de saldo.

Precisamente el hecho de ser el .223 Rem el calibre OTAN es el que “lanzó” al .222 Rem en Europa, al sí ser éste un calibre de libre adquisición y utilización para uso deportivo dentro de nuestras fronteras.

Lo más destacable de este calibre lo podemos encontrar en su práctica ausencia de culatazo –bastante menor al del ya de por sí suave .243 Win-, lo que le convierte en un cartucho ideal para aprender a disparar correctamente.

Datos balísticos

Pese a la creencia popular, lo cierto es que el coeficiente balístico del proyectil del .222 Rem es bastante pobre, al igual que el del resto de calibres 5,56 (.224”), inferior a 0,200 en la mayoría de los casos, debido a la escasa densidad seccional del proyectil, lo que hace que a cierta distancia la velocidad del proyectil se reduzca drásticamente.

Para hacernos una idea diremos que una bala de 50 grains del .222 Rem que en boca sale a 3.150 pies por segundo irá a 1.740 pies por segundo a 400 yardas. La misma bala del .270 Win de 130 grains de peso, que saldrá en boca algo más lenta, a unos 3.050 pies, a 400 irá a 2.250 pies por segundo, más de 500 pies por segundo de diferencia, y su caída será, a todas las distancias, inferior.

Gran variedad de cargas

Es fácil encontrar munición del .222 Rem recargada por infinidad de fabricantes americanos, europeos y africanos, con puntas desde 40 hasta 62 grains, siendo 50 grains lo más habitual y utilizado. Con este peso de proyectil saldrá en boca a la nada desdeñable velocidad de 3.150 pies por segundo, y su puesta a cero a 200 yardas implicaría una caída de 3 pulgadas a 250 yardas y de 8 a 300, impactando 1,5 pulgadas alto a 100 yardas.

Ideal para corzos y rebecos

Al hablar del uso, este apartado diferiría en función de su lugar de publicación; en Estados Unidos su uso para la caza es evidentemente la caza de alimañas (varmint), pues pocos calibres se adaptan a esta práctica tan bien como el .222 Rem.

Dentro de nuestras fronteras su uso se limitaría a la caza del corzo y rebeco, especies que no superan los 30 kilos de peso. No son pocos los gamos, venados y cochinos cobrados con este calibre, gracias a su enorme velocidad, pero lo cierto es que ni la energía que desarrolla ni la densidad seccional de su proyectil cumplen los requisitos mínimos para garantizar la penetración y el daño necesarios para abatir limpiamente reses de masa superior a los ya nombrados corzos y rebecos.

(Texto: IA Sánchez. Fotos: Autor y Alberto Aníbal-Álvarez).