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Para evitar cualquier tipo de accidente

Te contamos todo lo que debes saber sobre las balas perdidas

En la caza, la seguridad no es un requisito, sino una obligación. Saber qué pasa cuando disparamos es muy importante para concienciarnos de los percances que se pueden provocar. Así que os vamos a enseñar todo lo que hay que saber sobre las perdidas.
Balas perdidas En esta situación, no debemos disparar bajo ningún concepto.

Una y otra vez, en cualquier cacería a la que asistimos, escuchamos siempre las mismas palabras o frases a modo de recomendaciones o normas para cazar de forma segura. Una de ellas es la que nos dice: “No disparar al viso ni al horizonte, dispararemos siempre enterrando la bala”.

A la hora de la verdad, en plena cacería y con la adrenalina a tope, se le da la importancia justa a estas palabras. Seguramente por falta de conocimiento y sin pensarlo dos veces, se dispara al viso, al horizonte, en terreno raso y donde haga falta. También puede darse el caso que, sin querer, se nos escape un disparo fortuito, sin saber dónde va la bala.

Balas perdidas

Es necesario, por motivos de seguridad y de sentido común, conocer siempre dónde impactará nuestro proyectil, absteniéndonos de tirar cuando el impacto no sea totalmente visible. Antes de apretar el gatillo hay que asegurarse bien dónde está nuestro objetivo y lo que hay detrás de él. Nadie se imagina que el máximo alcance de nuestros proyectiles se mide por kilómetros y que esas balas perdidas, cuando caen, disponen aún de energía suficiente para hacer mucho daño.

Ejemplo esclarecedor

Vamos a poner un ejemplo rápido y fácil para ver si así entramos en razón y dejamos de poner en peligro a la gente, animales y cosas que están a nuestro alrededor cuando disparamos al viso o al horizonte.
 
Para ello recurriremos a estudiar qué pasa cuando se pierde una bala de uno los calibres más populares en la caza mayor con rifle, el .30-06 Springfield, con el cual disparamos un proyectil de 180 grains de peso a una velocidad de 840 m/s

Con esta configuración conseguiremos que el máximo alcance de este proyectil se logre disparando el arma con su cañón a 33º de inclinación sobre el horizonte, lo que se llama un disparo de artillería, llegando a ‘caer’ literalmente el proyectil a unos 4.700 metros de distancia desde el punto donde se disparó

Balas perdidas

Este trayecto lo recorrerá en poco más de 30 segundos, es decir, durante medio minuto tendremos un trozo de metal de 11,6 gramos volando por el aire y describiendo una gran parábola, hasta caer al suelo con un ángulo de 62º y a una velocidad de 142 m/s. Esto significa que en el momento de tomar tierra, ese proyectil aún conservará una energía de 118 julios, suficiente para hacernos mucho daño o incluso provocarnos la muerte si somos alcanzados en un punto vital. Como dato comparativo, para que veáis mejor la magnitud del problema de las balas perdidas, debéis saber que la energía de un proyectil del calibre .22 LR en la boca del cañón es de 150 julios.

Para evitar accidentes

Nuestros tiros serán siempre enterrando el proyectil, o sea, un disparo soterrado para anular el peligro de las balas perdidas. Para ello, el ángulo de disparo será preferiblemente descendente (no es de extrañar, en algunos países con larga tradición cinegética, la proliferación de puestos dotados de torretas de tiro, con las cuales se gana en visibilidad y seguridad y donde es más difícil que las reses nos huelan). 

En el caso de que desde nuestro puesto el ángulo de tiro sea ascendente, nos aseguraremos que el proyectil queda enterrado y no hay posibilidad de que se convierta en una bala perdida con un comportamiento impredecible.

Balas perdidas

Como pura anécdota, recuerdo un día que me llevé invitado a un buen amigo a una montería de esas ‘potentes’. De camino a nuestra postura me preguntó con la boca muy pequeña: ¿Cómo es ese animal al que no se le puede tirar? La verdad es que no sabía de qué me estaba hablando y sin más le contesté que en esa montería no teníamos cupo de reses y que le podíamos tirar a todo lo que se moviera. El pobre, medio cabreado, me dijo que había oído al organizador, antes del sorteo, comentar que no se podía tirar al viso, por lo que quería saber cómo era un viso para no liarla. Imaginad mi cara de asombro; estallé en una gran carcajada contestándole acto seguido con otra pregunta: “¿Ya llevas una pala para poder enterrar las balas?”. 

La moraleja es fácil: en la actividad cinegética utilizamos en ocasiones algunas palabras o expresiones que no son conocidas por todas las personas que toman parte en la misma, así que si vamos con alguien invitado, no está de más que le remarquemos las normas de seguridad por el bien de todos. Por cierto, la RAE define “viso” como “Altura o eminencia, sitio o lugar alto, desde donde se ve y descubre mucho terreno”.

Balas perdidas

Herencia de la caza menor...

Cuando utilizamos escopetas para la caza mayor, son muchos los que consideran que este tipo de munición tiene un alcance verdaderamente corto porque piensan en los perdigones de los cartuchos que han utilizado toda la vida para abatir perdices, patos o conejos, los cuales con dificultad llegan más allá de 200 metros. Nadie se imagina hasta dónde puede llegar una posta o una bala disparada por una escopeta. 

Balas perdidas

Tirando en el ángulo de máximo alcance, un cartucho de postas puede enviar cada una de esas pesadas bolas hasta los 900 metros, y si nos fijamos dónde puede llegar una bala de escopeta tipo Brenneke, nos quedaremos asombrados al descubrir que su alcance supera los 1.500 metros. ¡Cuidado, mucho cuidado con las balas perdidas de escopeta, pues son tan peligrosas o más que las de rifle! 

Con este texto y las imágenes y gráficas que lo ilustran tan sólo pretendo concienciaros para que la próxima vez, antes de apretar el gatillo disparando al viso, al horizonte o a un terreno con cambio de rasante de visibilidad reducida, tengáis presente que esa bala perdida puede ser un gran peligro y ocasionar daños colaterales no sólo a los que están cerca, sino también a los que están muy, muy lejos de nuestra posición.

Recordad que es preferible dejar escapar una res, por muy buena que ésta sea, a provocar una situación de seguridad comprometida. Ante la duda, jamás disparar.

 

Texto y fotos: @Ramon.Fito