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Adaptándose de maravilla a nuestros jabalíes, venados, gamos y muflones

7 cosas que hacen infalible al calibre 9,3x62 en montería

Hace no tanto el calibre alemán 9,3x62 era poco común entre los cazadores españoles aficionados a las monterías y batidas, sin embargo, en los últimos tiempos, sus excelentes prestaciones lo han convertido en uno de los preferidos para estas modalidades.
  1. La longitud de su vaina, que se puede recargar a partir de las del .30-06 Springfield y las del .35 Whelen, lo convierte en un calibre apto para la acción de cerrojo estándar Mauser, con lo que ello supone a la hora de abaratar costes en el proceso de fabricación de las armas que lo disparan.
  2. Su balística se asemeja bastante a la del .35 Whelen, algo más potente incluso que éste, ofreciendo como mejor cualidad un poder de parada importante, basado tanto en el diámetro de su proyectil (9,28 milímetros) como en su peso, que llega hasta los 19 gramos (293 grains).
  3. Pese a que, como le ocurre a otros calibres medios (medium bore), pueda parecer excesivo para cazar en Europa, especies como los osos, alces y cochinos son piezas a las que este cartucho se adecua a las mil maravillas, y su culatazo, aunque elevado, puede ser tolerado por la mayoría de los aficionados, pues resulta menos desagradable que el de calibres magnum tan extendidos como el 7 mm RM o el .300 WM.
  4. Su alta energía y relativa baja velocidad permiten abatir con garantías piezas como nuestros cérvidos, sin destrozar cantidades elevadas de carne con el disparo, cosa que no ocurre con cartuchos magnum de menor calibre y mayor velocidad, como el ya citado 7 mm Remington Magnum.
  5. A pesar de que se ha llegado a utilizar en la caza peligrosa africana, no es, ni mucho menos, un calibre adecuado para tal fin, aunque sí especialmente útil en terrenos sucios o boscosos, ya que su rasante no es elevada y sin embargo el peso de su proyectil hace que su vuelo se vea muy poco afectado por posibles roces con la foresta.
  6. Cartucho profusamente cargado en nuestro continente, es fácil encontrarlo en cualquier armería con diferentes pesos y diseños de punta, desde 11,6 gramos hasta 19, desde 179 grains hasta 293, cargado por Norma, Sologne, RWS, Sako, Sellier y Bellot, etcétera. Las tablas de Norma nos indican que con proyectiles Alaska y Oryx de 18,5 gramos (magnífico peso para este calibre) alcanza una velocidad en boca de 720 metros por segundo, unos 2.360 pies, y ajustando nuestro visor para hacer cero a 150 metros, el proyectil impactará 4 centímetros alto a 100 metros y 13 bajo a 200.
  7. Una rasante que lo hace efectivo a no más de doscientos metros sin corregir la trayectoria limita mucho su utilización para el rececho, pero no así para la montería, modalidad en la que explota sus mejores cualidades: poder de parada e imperturbabilidad frente al roce del proyectil con la vegetación. También las armas que lo disparan -cerrojos e infinidad de semiautomáticos de buen precio- invitan a su adquisición para esta particular modalidad.
(Texto: IA Sánchez / Fotos: Archivo)