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En un tiempo de carreras, de ladras largas, de arreones en el monte, de reses saltando por encima de jarales, de jabalíes cruzando cortaderos a la velocidad del rayo...

6 calibres muy contundentes y veloces para montear en invierno

Diciembre marca el inicio del invierno, y aunque en muchos puntos de España en noviembre aún pudimos cazar algunos días en mangas de camisa, a partir de ahora, el frío intenso, y quizás el agua y la nieve serán los protagonistas de monterías y batidas.
Calibres_Montear_Invierno_G En una montería bajo la lluvia.

Se acabó eso de sentarse en la silleta en mangas de camisa y de quedarse medio traspuesto al sol, esperando oír algún movimiento en el monte; llegó el momento de subirse el cuello del forro polar, de calarse la gorra hasta tapar las orejas, y de dar patadas al suelo intentando recobrar el sentido de nuestros pies, pero también llegó el momento de sacar del armero los rifles recamarados para los calibres propios de esta época del año, en la que guarros, venados y otras reses, junto con los perros de las rehalas, gozan de extraordinaria fortaleza y de la forma física que les han proporcionado los primeros meses de la temporada.

Bala sobre la nieve.

Raro será ver ya cochinos vaciarse valle abajo casi más al paso que al trote, perseguidos por cuatro perros derrengados con la lengua más larga que las orejas, sin apenas fuerzas ni nariz para perseguir a su tranquila presa; es tiempo de carreras, de ladras largas, de arreones en el monte, de reses saltando por encima de jarales que tapan a los más talludos perreros, de jabalíes cruzando cortaderos a la velocidad del rayo, mientras los tiros de los cazadores apenas alcanzan a acercarse a los cuartos traseros del animal, y es tiempo de pisteos, de animales heridos de muerte que, negando la evidencia, son capaces de adentrarse cientos de metros en el monte, tratando de acabar sus días lejos de ese olor a pólvora, a perro y a humano que tanto detestan.

Con un espectacular cochino cazado en una montería invernal.

Tanto por ellos, por evitarles ese sufrimiento, como por nosotros, para optimizar los emocionantes lances que monterías y batidas nos proporcionan, vamos a buscar media docena de calibres que se caractericen por contar con un plus de velocidad y con un plus de contundencia, que nos ayuden en primer lugar a minimizar los errores propios del cálculo del adelanto necesario a la hora de disparar sobre un animal al galope, y en segundo lugar a acabar lo antes posible con el sufrimiento de esos animales cargados de adrenalina que por momentos parecen tener un resistencia sobrenatural.

.300 Winchester Magnum

Empezaremos por un clásico que no necesita presentación alguna. El .300 Win. Mag. tiene todo lo que cualquier montero puede necesitar: parada, rasante, velocidad, disponibilidad de munición…, y en cuanto a las armas que lo disparan, lo mismo, con miles de cerrojos a nuestra disposición, hasta semiautomáticos. Su culatazo entra dentro de lo contenido, especialmente si no nos vamos a los proyectiles más pesados. Un calibre perfecto para la caza de animales especialmente duros en las circunstancias más duras en las que los vamos a encontrar a lo largo del año.

La velocidad extra de los calibres magnum juega a nuestro favor a la hora de realizar disparos a distancias medias o largas.

.30 R Blaser

Y si lo nuestro son los rifles express, o cualquier otra arma de cañón basculante, en el .30 R Blaser encontraremos un fiel aliado para la caza en montería y batida en los meses más crudos del invierno. El .30-06 es un clásico, y probablemente el calibre más difundido a lo largo y ancho de nuestra geografía, y el .30 R Blaser viene a ser “el primo de Zumosol” del de Springfield, con unas dosis extra de velocidad, contundencia y rasante que lo convierten en otro candidato ideal para lo que estamos buscando.

Los incondicionales de las armas basculantes cuentan también con calibres de contundencia contrastada, como el fenomenal .30 R Blaser.

.300 Remington Ultra Magnum

¿Eres de los que disparan con un .300 Win. Mag. como con una escopetilla del 20?, ¿te gusta la sensación de llegar a casa con el hombro calentito tras tirar un par de cajas de balas en el campo de tiro? En tal caso eres carne de “RUM”, y entre los Ultra Magnum el .300 Rem. es probablemente el que mejor se adapte a la dureza de la caza que vamos a practicar a partir de ahora. Los proyectiles de peso medio, pongamos 180 grains, superan los 3.200 pies por segundo…, una barbaridad, así que si no queremos que los tiros se nos queden traseros serán nuestra mejor opción; si lo que queremos es que cochinos y venados caigan sobre su sombra sin terminar de cruzar el cortadero, los 200 grains del .300 RUM resultarán fulminantes, y ojo, que no bajan de los 3.000 pies por segundo, ahí es nada…

Hasta los guarretes de 40 kilos pueden sorprendernos por su resistencia; un calibre contundente les pondrá las cosas algo más difíciles.

9,3x64

El 9,3x64 es una especie de versión magnum de otro calibre montero por excelencia, el 9,3x62, así que parece cumplir exactamente con lo que estamos buscando en esta ocasión, calibres para montear con un plus de velocidad y contundencia. Esos dos milímetros de más en su vaina, aunque puedan parecer poco, son los necesarios para que un proyectil de 225 grains ronde los 3.000 pies por segundo…, con casi 6.000 julios de energía; un proyectil de 13 gramos del .30-06 anda por los 3.600, y no es mala opción para montear, así que imaginaos los efectos del 9,3 en vainas de 64 milímetros.

Empapado tras una mañana de frío y agua, pero al final valieron la pena las penas…

8x68 S

En una lista de calibres con elevadas dosis de velocidad y rasante no pueden faltar las vainas de 68 milímetros, y si a la velocidad y a la rasante le queremos sumar la energía, nos iremos a los 8 milímetros de diámetro para redondear la faena. La contundencia de los 8 milímetros está más que contrastada, y si a ella le añadimos velocidades de vuelo superiores a las de los archiconocidos 7 mm. Rem. Mag. o .300 Win. Mag., nos encontramos con un calibre contundente como pocos y que, salvo que seamos sensibles a los culatazos, es fácil que se quede con nosotros muchos años para acompañarnos en monterías y batidas. Pocos son los que tras probarlo cambian de calibre.

Culatín de un cartucho del 8x68 S.

.300 Weatherby Magnum

Otro que tal baila…, y fruto del trabajo de un genio como Roy Weatherby, que no contento con las prestaciones del .300 Holland&Holland, se puso a trabajar con su vaina hasta optimizar su capacidad de pólvora para alcanzar la presión necesaria para llevar a un proyectil de 180 grains a superar la barrera de los 3.200 pies por segundo, una salvajada que, como en los anteriores, hace de éste un calibre contundente como pocos, muy veloz y con la rasante necesaria para no tener que preocuparnos por ella en los disparos propios de las monterías.

Puesto de montería en invierno.

(Texto y fotos: IA Sánchez)