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“El Quijote habla de libertad, justicia, naturaleza y caza”

Es uno de los libros del momento, ‘Don Quijote: gran madrugador y amigo de la caza’, por eso, en nuestra serie de entrevistas, abordamos a su autor, nuestro amigo y abogado Santiago Ballesteros, para que nos cuente más acerca de su exitosa obra.
Entrevista_Ballesteros_G Portada de ‘Don Quijote: gran madrugador y amigo de la caza’, dos imágenes incluidas en el libro y fotografía de Santiago Ballesteros.

¿Cuál fue el motivo por el que un abogado como usted decidió embarcarse en una aventura editorial tan compleja y a la vez fascinante?

Carácter es destino. La literatura, la historia y la caza son tres pasiones que el “Quijote cazador” me ha permitido conjugar. Hace años que venía subrayando todo lo que tenía que ver con caza y con naturaleza en la primera y la segunda Parte del Quijote. Ser abogado es una profesión, ser escritor aficionado es una vocación, una aspiración, un desahogo. La escritura me ha ayudado, además, a comprender mejor los entresijos del lenguaje, y a redactar mucho mejor. Como decía Cela, un hombre no es un plano, es un prisma.
Además, mi madre me parió curioso. Esas ganas de saber, de profundizar, de pelarle los corvejones a las cosas y aprender, han tenido mucho que ver con esta historia y con un libro en el que aparecen, entre otros personajes, Luis Barahona de Soto (‘Diálogos de la Montería’), Quevedo, Lope de Vega, San Juan de la Cruz, Santa Teresa y dos clásicos de la literatura de la caza, Juan Mateos y Alonso Martínez de Espinar.
El Siglo de Oro, el tipo de caza que se practicaba en la época, fundamentalmente a lanza y con ballesta, hasta que irrumpe la pólvora y el arcabuz y los grandes e interesantísimos personajes que se mencionan en la obra, terminaron de animarme. Con el IV Centenario de la publicación de la Segunda Parte del Quijote y la polvareda mediática provocada por el hallazgo de los restos de Cervantes, el interés se ha acrecentado. Lo mejor del libro, digo medio en broma, medio en serio, es la idea: ligar la caza a la cultura, a Cervantes, y al Quijote me parece que es una aportación absolutamente novedosa, distinta y que desde luego abre una vía desconocida. Innova el mensaje y llega al público en general.

¿Qué buscaba en 'El Quijote' y qué fue lo que realmente encontró?

El Quijote es el libro de los libros. Don Quijote y Sancho son dos espejos en los que se han mirado todos los grandes personajes de la literatura y la política: es un icono universal. Cada vez que uno se sumerge en las letras de Cervantes encuentra una nueva lectura, un matiz diferente y siempre imperecedero. Por eso es un clásico. Por eso y porque es un libro que habla de valores, de la condición humana, de la libertad (el bien más preciado según Don Quijote), de la justicia, y de naturaleza y de caza.

Analizando escrupulosamente la obra inmortal de Cervantes para confeccionar la suya, ¿qué es aquello que, en relación a la caza, más le sorprendió del Quijote?

Lo más sorprende, que en cuatrocientos años, con tantos estudios, tantos libros y en un colectivo tan grande como el nuestro, a nadie se le haya ocurrido pensar que el personaje más universal de la literatura, Alonso Quijano, es definido como gran madrugador y amigo de la caza. Mi sorpresa ha sido redescubrir, con ojos de escritor aficionado, y cazador que garabatea, cómo Don Quijote y Sancho se convierten en monteros por un día en el capítulo XXXIV de la Segunda Parte. Participan en la caza de un desmesurado y colmilludo jabalí que alancean con los usos de la época. Pero son muchas más las referencias a la caza. Las hay incluso al silvestrismo.

¿Qué echa en falta en la caza actual si se compara con aquélla que usted desmenuza de hace cuatrocientos años?

Nada hay nuevo bajo el sol. Los hombres del Siglo de Oro usan todos los géneros de caza que hoy practicamos. ¡Todos!, desde la perdiz con perro de muestra a la espera del jabalí. Han cambiado los instrumentos, no las modalidades, que son las mismas. La evolución de las armas ha facilitado la muerte del animal y hace menos exigente el conocimiento del monte o las costumbres de los irracionales. Para ser un gran ballestero (que es como se denominaba a la élite de los cazadores de la época) había que conocer las delgadezas del monte. Para tirar con una ballesta un ciervo a sesenta pasos había que afinar muchísimo  más que ahora. Y desde luego no se iba con coche a los puestos.

¿Cómo recomienda Santiago Ballesteros afrontar la lectura de su libro a aquéllos que ya lo hayan adquirido o piensen hacerlo?

El libro está dividido en diecisiete capítulos. He querido,  como autor, que sea digerible y fácil de leer para todo el mundo. El lenguaje no puede convertirse en un obstáculo. La palabra no pude convertirse en una barrera en lugar de en una vía de comunicación. Soy consciente de la época del wasap, del Facebook, del twitter, del Iphone… El tiempo de concentración para poder leer es escaso. Vivimos en una época en donde por falta de tiempo y distracciones múltiples, es casi imposible profundizar en nada. Por eso la división en capítulos y por eso la magnífica presentación del libro y las cuidadas imágenes. Ha sido de gran ayuda contar con Pedro González, de La Trébere.

¿Es necesario haber leído antes las dos partes de las aventuras del ingenioso hidalgo para comprender y valorar mejor su trabajo o sólo resulta conveniente?

No, no es necesario. Ésta es una obra para gente normal. Sin privarse desde luego de referencia históricas (Lepanto, la Reconquista, Siglo de Oro, el Rey Planeta) y literarias, pero vertidas en un lenguaje llano y accesible. La accesibilidad de la obra al lector medio ha sido, como en el caso de “Responsabilidades en materia de caza” –mi anterior obra-, una obsesión y un objetivo irrenunciable. No se puede escribir para cuatro, para una secta. Sería un contrasentido. Especialmente hablando de una obra universal.

¿Este cambio de rumbo literario respecto a anteriores obras suyas de corte legal cinegético y medioambiental tendrá continuidad en otros libros?

Por supuesto voy a seguir escribiendo. La cabra tira al monte. Publicaré en diciembre un libro de poesía que estoy corrigiendo. Un capricho. En los próximos dos años, me voy a volcar en mi tesis doctoral. Tengo claro que los libros son una válvula de escape y desde luego un camino del que no me voy a salir, que me moriré escribiendo, juntando letras, comunicando… hasta que Dios quiera. Quienes me conocen saben que tengo una mente calenturienta para las aventuras culturales y literarias. Hay muchas buenas ideas en el cajón que, como hasta ahora, irán saliendo a su tiempo, y como siempre, sin prisa, pero sin pausa.

(El precio del libro es de 22 euros más seis euros de gastos de envío y se vende en Internet a través de Gestión de Cotos. Teléfono 926 232092. E-mail: [email protected]. Web: www.gestiondecotos.com)