Pasar al contenido principal
Crónica de la última entrada en la mitad septentrional de España

Las pocas codornices del norte han llegado tarde y dispersas

Estamos ante un verano atrasado en cerca de 20 días como consecuencia de una meteorología pocas veces vista tanto en lo que se refiere al aparato eléctrico como al de agua. Y esto, como es lógico, afecta a las codornices y a la media veda.

Las tormentas se han sucedido y han tumbado muchos cereales, inundado campos y, lo que es peor, el pasado 14 de julio un rayo mató a José Jaureguialzo, quien fuera presidente de la Federación Alavesa de Caza.

La muerte le sobrevino a través de los collares eléctricos de sus perros, a los que paseaba diariamente. Ojo con las tormentas, pues aun cuando en España no se llevan a cabo las debidas prevenciones, así como los pertinentes avisos y recomendaciones, todos los años mueren por esta causa 10 personas o más.

Pocas había y pocas sigue habiendo

Como la mitad sur peninsular la podemos dar por cosechada casi en su totalidad, éramos muchos los que esperábamos codornices en la mitad norte. Pues bien. Hará unos diez días que entraron codornices en un número muy reducido que tal vez haga mal en dar carta de naturaleza a la citada entrada, ya que por su comportamiento no parece posible que vayan a criar.

Y si crían, lo harán tarde y mal, pues nos encontraríamos con una desveda con pollos muy pequeños e incluso codornices echadas con huevos. Resumiendo: pocas había y pocas sigue habiendo. ¿Que puedan llegar a estas alturas? Con su licencia lo dudo, pero ojalá me equivoque.

¿Qué dicen los científicos al respecto?

Los científicos no dicen nada por el momento y si una vez iniciada la desveda nos vienen con cuentos, es mejor que no dejen cebada al rabo del burro muerto. Han dicho que los años que llueve son buenos para la codorniz. Claro, pero éste ha diluviado. Mejor hubiera sido si hubiesen estado callados.

¿Qué opino yo?

Mi opinión no es científica. Yo opino computando el  común denominador de lo que veo, contrastado con lo que me dicen. Observo lo que se levanta cuando laboran las cosechadoras, las máquinas de recogida de paja y no pierdo mucho tiempo cuando no veo en el entorno cigüeñas, milanos, cernícalos y otras rapaces.

Cigüeñas en un cereal sin recoger.

Si una cosechadora o segadora de hierba y forraje no está acompaña de estas aves, es que no hay nada que llevarse al pico. Mi dato no es científico, pero es el común denominador de utilizar mucho los prismáticos, el todoterreno y las conversaciones con la gente del campo.

Opino que habrá algunas codornices en los cereales de los páramos a no ser que haga calores tales como los de los pasados 28 y 29 de julio. Pero en general creo que estamos ante un mal año de codornices.

Todavía faltan días que pueden dar la vuelta a la tortilla, pero la codorniz a nivel español va a seguir menguando como consecuencia de una agricultura impuesta por las multinacionales de la química agraria, que alteran la capa cultivable y no permiten crecer ciertas hierbas cuyos frutos transformados en entomología o tal cual son vitales para el crecimiento de las polladas, caso de los saltamontes y las hormigas. Sigo atento.

(Texto: Miguel Ángel Romero Ruiz / Fotos: Shutterstock y autor)  

Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros para facilitar y analizar la navegación de sus usuarios y proporcionarle una mejor experiencia en el uso del mismo. Si está de acuerdo siga navegando o pulse en ACEPTAR. Ver más detalles.