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En Galicia, con especial incidencia en especies como el jabalí y el corzo

Peligra el futuro de la caza en las zonas libres por falta de gestión

Hoy pretendo iniciar un pequeño periplo por las vicisitudes que atraviesa la caza mayor en Galicia. Desde los terrenos libres a los cotos costeros, pasando por el futuro esperanzador del ciervo, la mala gestión del corzo y los problemas del lobo.
Caza_Zonas_Libres_Galicia_G Corzo y jabalí cazados en una batida gallega.

En muchos casos será una visión dura y descarnada de la mayor de las inacciones que jamás había visto en la Administración. En los últimos tiempos, en los montes y sierras de Galicia, la caza y sus fundamentos de aprovechamiento sostenible, al igual que ha ocurrido en Castilla y León, se han basado en un compadreo malsano de adulación tras adulación en los comités de caza donde, alentados por las palmaditas en el hombro, la Administración va tomando decisiones como un barco a la deriva que, en función del viento, usarán medidas más o menos populistas para no ir, cuando menos, a pique.

Hace poco más un año, las calles de Santiago de Compostela se llenaron de manifestantes de la caza y del rural, convocados por la Mesa Gallega por la Caza, Unións Agrarias, Cluster da Madeira, comunidades de montes, etc. Para poco más sirvió, salvo para un cambio cosmético donde cesó la anterior directora general de Patrimonio Natural y nombraron una nueva, Belén do Campo.

Cazadero gallego.

Digo que los cambios son cosméticos porque a la anterior, como esos jarrones que no sabes dónde poner, la continuaron arropando como jefa de gabinete, a la espera de mejor puesto en las municipales, cosa que no salió bien. Mientras, a la nueva directora no le permitieron ni el menor cambio en el equipo anterior, donde una subdirectora de corte animalista adscrita a un extraño sindicato veterinario sin actividad aparente, campa por sus respetos y parece llevar las riendas medioambientales desde la “sala de máquinas”.

Este tipo de personajes ajenos a la opinión del plebiscito son los que desde sus puestos de burócratas dictan las políticas que primero consumen los gobernantes y luego hacen tragar a Juan Pueblo.

Los terrenos cinegéticos de aprovechamiento común son responsabilidad de gestión de la Xunta de Galicia. En ellos, la gestión y el control son nulos y la caza mayor se practica sin ningún criterio.

Congresos a la búlgara

Estos “congresos a la búlgara”, más conocidos como “Comité Galego de Caza”, se han convertido en una sarta de aduladores de la Administración. Pondrán en peligro el desarrollo de la caza social antes que tarde, como ya ha ocurrido recientemente en Castilla y León. Las decisiones que se toman, carentes de rigor científico, rigor administrativo, así como la nula gestión en las “zonas libres”, que son responsabilidad de la Administración, conducirán, tarde o temprano, a lo que ya se ha producido en los tribunales castellanoleoneses, donde abonados por tal cantidad de incompetencia legislativa, florecerán los recursos de animalistas urbanitas y demás enemigos del rural ansiosos de destruir el ejercicio de la caza sostenible.

No aprendemos, no nos basta con ver las barbas del vecino pelar, y seguimos provocando, poniéndoselo fácil al enemigo del rural. Allá entonces cada uno con sus responsabilidades cuando lo inevitable se produzca.

Cazadora durante una batida en tierras gallegas.

De forma análoga, un elemento preocupante que muestra el grave desconocimiento de quienes determinan las condiciones de los comités de caza, en un momento en el que el ‘moscardo’ está atacando la cabaña corcera en las provincias del sur de Galicia, mientras el norte parece ir recuperándose, es la prohibición con carácter general de la caza de hembras. Es preciso bajar densidades tan grandes que fomentan el vector de transmisión de la enfermedad.

Nuestros gestores autonómicos parecen desconocer todos los informes científicos que así lo aconsejan. Vamos a buen ritmo, al del cangrejo. Lo más fácil, mientras, será culpabilizar al mensajero, ya estamos acostumbrados.

Con un corzo cazado a rececho.

Esperpento en los terrenos cinegéticos de aprovechamiento común

Los terrenos cinegéticos de aprovechamiento común son responsabilidad de gestión de la Xunta de Galicia. En ellos, la gestión y el control son nulos. La caza mayor se practica sin ningún criterio, más allá de un sorteo poco claro y con escasa o nula publicidad y concurrencia.

La Administración desconoce qué censo de individuos existe de las especies cazables y se mueve en base a un cierto criterio divino que le hace proceder, día tras día, en las mismas manchas a ‘caño libre’ contra el jabalí, mientras el corzo es intocable. El Capreolus prolifera de manera desproporcionada, de forma que, gracias a esta “magnífica gestión de la Xunta”, estas zonas actúan como auténticos reservorios del ‘moscardo del corzo’.

Al no rebajar las densidades de machos y hembras de corzo, se está permitiendo que aumente el vector de transmisión del ‘moscardo’, para desgracia de los cotos circundantes que sí pueden estar haciendo una gestión más o menos correcta. Siempre mejorable.

Cazadores gallegos tras una cacería.

El extraño procedimiento

Como la Administración desconoce el número de ejemplares y carece de plan técnico alguno, es ciertamente pintoresco ver cómo el funcionario le pregunta al afortunado poseedor de la autorización de la batida: “¿Cuántos precintos quiere?”. Tanto da diez que quince que veinte. Contesta el dicente: “Póngame cuarto y mitad, por si acaso”.

No hay que ceñirse a cupo alguno, muchas veces se caza sobre lo que otra peña ha cazado el fin de semana anterior. En cuanto a la guardería de la Administración, que más debiera interesarse por el control de las zonas de su exclusiva responsabilidad, pierde su tiempo en inspecciones de los cotos, dejando de fiscalizar las batidas que se dan en sus propios terrenos, las zonas libres.

Con Michel Coya, junto a un espectacular jabalí cobrado en Galicia.

No saben lo que capturan en cada batida y practican la política de vigilar la paja en los cotos sociales, en vez de atender a la viga en los terrenos comunes que, sobre todo en zonas cercanas a Ourense capital, donde abundan estas zonas libres, se han convertido en auténticas romerías de devotos de la caza que no saben realmente si habrá un tropel de jabalíes o, por el contrario, estarán cazando en tierra quemada. Esto ocurre una y otra vez cuando la mancha es autorizada una semana tras otra. Cuando el único criterio científico para el aprovechamiento es el criterio y la buena voluntad de la funcionaria al frente del negociado, mala cosa. Milagros no pueden hacer.

Soluciones urgentes

Se nos viene encima una buena, puesto que de la excepción que habilita a la Dirección Xeral a conceder batidas de forma extraordinaria, se hace una regla. Para ello, y siguiendo el ejemplo de lo que ya ha pasado en Castilla, la Administración no puede dormirse en los laureles ni un día más.

Batida en Galicia.

Se necesita ya desarrollar los planes técnicos y fijar los aprovechamientos con fundamentos científicos precisos. Conocer el estado y número de ejemplares de cada especie cazable para que, por ejemplo, se pueda aprovechar el abundantísimo corzo que existe en estas zonas y, por el contrario, determinar si procede, o no, limitar el jabalí.

El descontrol actual de la Administración debe llevar a una colaboración más decidida de la guardería de Medio Ambiente, quien tendría que prestar servicio y ayuda a quienes se les otorguen las cacerías en los sorteos. Es más fácil multar a un cazador que ha cometido el error de situarse fuera de la mancha asignada, que ayudar, colaborar e informar a ese mismo cazador dónde está el límite de la misma con carácter previo.

El descontrol actual de la Administración debe llevar a una colaboración más decidida de la guardería de Medio Ambiente, quien tendría que prestar servicio y ayuda a quienes se les otorguen las cacerías en los sorteos.

Finalmente, ¿resulta tan raro pedir que los sorteos se hagan bajo los principios de publicidad, igualdad y transparencia? ¿No se pueden hacer un solo día, ante el calendario y en presencia de todos? ¿Qué hay que ocultar? ¿Se cumple la Ley procediendo, la Administración gallega, de esta forma?

Y si la respuesta es que no, que no se cumple la Ley… ¿Por qué no se ponen ya manos a la obra para que no nos pase, a los que cazamos en las zonas libres, como le pasó a la normativa cinegética en Castilla y León, que fue vapuleada judicialmente por los enemigos del rural y hubo que arreglar un roto tarde, mal y a rastras por no haber zurcido un pequeño descosido en tiempo y forma.

(Texto y fotos: Francisco Chan Méndez).