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Jabalíes y venados por debajo de lo esperado en la montería de La Virgen

Sacando reses del monte tras finalizar la montería en La Virgen.
  • Organización: SC Herranz
  • Finca: La Virgen (abierta)
  • Fecha: 23/11/2019
  • Localidad: El Recuenco (Guadalajara)
  • Puestos: 80
  • Rehalas: 18
  • Reses abatidas: 7 venados, 1 gamo, 18 jabalíes (2 medallables y 6 navajeros) y 12 hembras de gestión

En El Recuenco, a las 8:30 horas, Alberto Herranz abría la mesa del sorteo de la montería en La Virgen. Esta finca, perteneciente a la localidad alcarreña, cuenta en su interior con la ermita de la Virgen de la Bienvenida. Pasaban por la mesa del sorteo los cazadores según iban llegando, y la suerte iba repartiendo a los mismos por las distintas armadas. Había puestos de todo tipo, abiertos, en carriles, en el fondo de barrancos y en los altos. Eran ocho decenas las que cerraban el área a montear, salpicada de pinos, enebros, majuelos, brezos y algunos quejigos.

Tras los parlamentos de Alberto y su socio Quique, salían las primeras líneas de puestos camino del monte. Al llegar a las posturas, indicaciones claras de hacia dónde se puede y no se puede disparar, e información de por dónde batirían los perros. Antes de que los perros salieran de los furgones, ya algunos tiros sonaron por la mancha. Las primeras reses y algunas piaras comenzaron a moverse, haciendo que algunos cazadores jugaran los primeros lances.

Plantel de reses de esta montería en tierras alcarreñas.

Tiros chorreados y dispersos sonaban por los puestos más afortunados del Barranco del Hocino y los centrales del Pozo de la Sierra. Hubo algunos momentos de silencio prolongado a mitad de montería, lo que, unido al viento y la temperatura, hacía que la estancia en los puestos se tornara desagradable. Sin embargo, pasado el ecuador de la cacería se animó bastante el monteo. Ciervas, venados, varetos, gamas y algunos corzos se paseaban entre pinos, brezos y barbechos, siendo protagonistas una vez más en el Barranco del Hocino, y también en el Balcón del Hoyo y la traviesa de La Aguja.

La montería iba tocando a su fin. Tardaron algo los postores en retirarse, y quedó la sensación de que la mancha escondía más caza de la que los perros sacaron, pero es que la calidad de las rehalas no fue, ni mucho menos, algo serio, más bien dejó que desear. 

En el monte, postores y demás personal de la organización se afanaban con todoterrenos y quads en sacar la caza abatida. Algo que no resultaba fácil, sobre todo en algunos hondos y barrancos, lo que hizo que la noche se echara encima hasta juntarse en el cemento un total de siete venados (uno destacable, de preciosas coronas), dieciocho cochinos con seis navajeros, dos de ellos muy buenos, y doce hembras, a los que al día siguiente se sumó un gamo que había pinchado un montero.

(F. J. López Maraver)