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49 jabalíes en la VIII Montería del Real Club de Monteros

Foto de familia junto al gran tapete cochinero.
  • Organización: Real Club de Monteros
  • Finca: Dehesa de Lanchamosa
  • Hectáreas monteadas: 850
  • Localidad: Villatoro (Ávila) 
  • Puestos: 68
  • Rehalas: 18
  • Reses cazadas: 49 jabalíes (41 de tiro y 8 agarrados por los perros)

Este año podemos comunicar con plena satisfacción que el 23 de noviembre nos dimos cita en la Dehesa de Lanchamosa, término municipal de Villatoro (Ávila), para celebrar nuestra octava montería anual para socios del Real Club de Monteros.

Y decimos con plena satisfacción, no sólo por el gran resultado de la misma, sino porque lo que nos tenían preparado Miguel Ángel Perlado y Pablo Fernández Gasset, miembros de la Junta del RCM y encargados de llevar a cabo la preparación y celebración de la montería, fue, desde la cita el viernes 22 en el Parador de Ávila, donde nos alojamos la mayoría de los monteros, como en la posterior cena que compartimos en el restaurante El Rastro de la ciudad, una perfecta organización para vivir ese espíritu de hermandad y alegría que pretendemos sean señas de nuestro convivir en los diferentes encuentros sociales que celebremos.

De hecho, atraídos por lo anterior, dos monteros se incorporaron como nuevos socios a nuestro querido club, y ¡cinco al acabar la montería!

En la cena, como ya es tradición, celebramos el sorteo de puestos de la mancha a batir. La gran presencia de socios junior (cada vez son más los que acuden a nuestras citas) animó sin duda el evento, para gran regocijo de padres y abuelos.

Que consigamos montear con tres generaciones sobre el mantel debe llenarnos de orgullo. El relevo que hay es bueno, no cabe duda.

Sensacional jabalí abatido por un socio junior del Real Club de Monteros en esta VIII Montería Anual.

Queremos agradecer de forma muy especial a Miguel Ángel Perlado y a Pablo Fernández Gasset todo el trabajo previo en lo relacionado con la mancha. Realmente han llevado a término un magnífico y largo trabajo, ocupándose del trato con la propiedad, Rodrigo López del Hierro (al que hay que agradecer, y mucho, la enorme disposición que mostró con el Club para dar esta montería, poniendo todos sus medios a nuestro servicio), visitas a la finca, organización del cebado de la misma, etc. No en vano, ésta ha sido la primera montería que ha gestionado el Club de forma directa, yendo a gastos, con el evidente trabajo y esfuerzo, completamente altruista, que ello conlleva. Sincera gratitud y felicitaciones a ambos por el esfuerzo realizado durante más de seis meses con el exclusivo fin de que el resto de socios disfrutásemos de un día de montería inolvidable. 

Precioso el tarjetón creado para la ocasión y entregado en el sorteo con todos los participantes de la montería, junto con un librito de Francisco Chan (responsable de la caza mayor en Galicia) sobre normas de seguridad en la caza y la Salve Montera de Jaime de Foxá. Los socios pudieron hacerse con el magnífico pin esmaltado con el logo de nuestro Club y su ya legendaria leyenda “venari non est occidere”. También agradecimiento al resto de miembros de la Junta que colaboraron en su desarrollo de uno u otro modo. 

El sábado 23 nos dimos cita en el restaurante Carrascal para el desayuno. Tras las tradicionales migas con huevos, Miguel Ángel llevó a cabo una explicación pormenorizada de lo que iba a ser el desarrollo de la montería. Haciendo hincapié en todo lo referente a la seguridad y nuestro comportamiento en el campo. Y agradeciendo, a su vez, a propiedad y guardería el magnífico trabajo llevado a cabo; y al gran número de socios que asistimos, nuestra presencia. 

No se olvidó de Pepín Nieto Basarán, al que agradeció que por su mediación pudiésemos cazar este año allí. A continuación, se recordó a los socios monteros fallecidos este año, en especial a José Luis Herrero Subirana ‘Dindi’ y Carlos Gómez Arroyo, y se rezó por ellos un Padre Nuestro y una Salve Montera. Además de encomendar la montería a la Santísima Virgen de la Cabeza, nuestra patrona, para dar paso a la conveniente salida de armadas y con ello las últimas instrucciones de seguridad, hacernos la tradicional foto de familia, y partir hacia la sierra en un día realmente duro, algo más que invernal, con el ánimo sin quebrantar dispuestos a retar al monte.

Otro gran cochino cobrado por un socio junior del RCM.

Mención indiscutible merecen los valientes, algunos acompañados de jóvenes monteras junior, que ocuparon el cierre de la mancha en la armada de la Tocona, situada en la sierra a 1.750 metros de altura, donde soportaron entre las nubes, niebla constante, con una temperatura de -4º C, y con rachas de viento entre 40/60 km/h, el desarrollo completo de la montería. Realmente parecía que cazaban en Siberia, sin más consideraciones. Una durísima experiencia que curte el temple de cualquier montero.

La mancha, de unas 850 hectáreas, se batió con 18 rehalas. Perreros y perros estuvieron a la altura de las circunstancias poniendo todo su empreño en sacar de los encames a los duros jabalíes que encerraba el corazón de la sierra abulense. La mítica finca que batimos no defraudó a nadie, incluso a los que no pudieron tirar, pues su belleza, su salvajismo y los continuos lances y ladras que se sucedieron durante toda la jornada, a nadie dejaron indiferente. 

El resultado en abierto, para no olvidar jamás. Sobre las 15:20 horas de la tarde sonaron las caracolas, y mientras los perros volvían a los camiones, los monteros fueron recogidos por sus postores de los 68 puestos (incluidos los ocupados por la propiedad) con los que se dio la montería, y los muleros comenzaron su trabajo con el resto de personal encargado de la recogida de los jabalíes abatidos y ayuda de muchos monteros.

Mientras los monteros bajaban de la sierra para dar cuenta de un buen almuerzo en el restaurante El Mayorazgo, en Villatoro, lugar en el que se comió agradablemente, iban llegando a la junta de carnes gran parte de los 49 jabalíes que le arrancamos a sus montes, 37 en la alfombra, cuatro imposibles de sacar del durísimo montarral y ocho cogidos por los perros y muertos en otros tantos bellos agarres.

Cobramos cuatro buenos verracos (imponente el de Juan Treviño Jr., buen navajero el de Jaime Ventosa Jr. y buen verraco el de Torralba Jr. ¡A los jóvenes les sonrió la diosa fortuna!), y otros tres guarros de bonita tablilla. Tuvimos además la ocasión de llevar a cabo el noviazgo de una joven montera, todo ello para poner el colofón a una grandísima montería que encerró todos los valores que desde nuestro gran RCM defendemos y propugnamos. Caza salvaje, sobre especies salvajes, en un entorno de respeto, seguridad, buen hacer y camaradería.

(Ramón Menéndez-Pidal)