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Casi 40 jabalíes en abierto, algunos muy buenos, en Fuente del Campo

El mejor jabalí de la montería, junto a un navajero.
  • Organización: Monteros del Condado
  • Finca: Fuente del Campo (abierta)
  • Fecha: 12/1/2020
  • Localidad: Puente Génave (Jaén)
  • Puestos: 55
  • Rehalas: 15
  • Reses abatidas: 3 venados, 38 jabalíes y 16 ciervas de gestión

El día amaneció despejado y muy fresco. Tras el pertinente desayuno se procedió a explicar las normas de esta peculiar cacería solidaria, abriendo camino los postores para situar a los cazadores en sus respectivos puestos. La cara de la gente irradiaba ilusión, ya que gracias al esfuerzo de los miembros de la directiva, la finca estaba bien cebada y cuidada con mucho esmero, por lo que las previsiones eran buenas.

Otra magnífica 'boca' de la finca Fuente del Campo.

La suelta de las primeras rehalas y sus inmediatas ladras hicieron presagiar el buen resultado posterior. Con ese aire de buena ventura y tras la impaciencia de los cazadores, se comenzaron a escuchar los primeros tiros, disparos que fueron aumentando sucesivamente hasta convertirse literalmente en un festín. Con el final de la montería, tocaba el recuento de las piezas abatidas. El trabajo y esfuerzo con el que gestionamos esta finca abierta y todas las demás, puede estar reflejado o no en el plantel final, ya que si fuese al contrario (cercón), la caza siempre está ahí y sabes a ciencia cierta con lo que cuentas.

A rasgos generales, aunque los resultados fueron buenos (3 venados, 38 jabalíes -un plata, dos bronces y siete navajeros- y 16 ciervas de gestión), se nos quedó un sabor agridulce porque, bajo nuestro punto de vista, nos merecimos mejores números, por supuesto, no haciendo de menos a los obtenidos.

Junta de reses de la montería organizada por Monteros del Condado.

Haciendo repaso a los relatos de cazadores, se fallaron cuatro o cinco venados de muy buen porte, añadiendo más de diez cochinos que entraron en una piara sin ser cobrado ninguno. Pese a lo anterior, comentar que la cara de los cazadores lo decía todo; disfrutaron a más no poder porque no dejaban de aparecer animales por cada rincón. La reacción y satisfacción de nuestros socios y personas que confiaron en nosotros y nuestro buen hacer, hacen que nos sigamos desviviendo por y para esto.

Por último, dar las gracias a la propiedad y a los perreros, que se dejaron la piel para que todo funcionara, y por supuesto, a mis compañeros Carlos Alcázar y Enrique Arribas, que, junto con un servidor, intentamos que con nuestro incesante trabajo de varios meses salga todo lo mejor posible.

(Miguel Román Alarcón)