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Las palomas bravías han alegrado esta frustrante media veda

Paloma silvestre.

La Tierra de Campos castellana se refiere a una comarca de idéntica cartografía, clima, arquitectura, folclore, producción agrícola, avifauna, etc. Siendo la comarca más homogénea de España, la repartió en 1833 un tal Javier de Burgos entre cuatro provincias (Palencia, Valladolid, Zamora y León).

Sobre palomares

Es un tema larguísimo para tratar en un post de caza, pero en nuestros pueblos muchos de los vecinos tenían su palomar, con unas construcciones clásicas que databan de tiempos romanos. Unos palomares tan bellos que se instauró la ruta de los palomares y se han escrito varios libros sobre ellos.

Hoy, por desgracia, se remoza alguno con insuficientes subvenciones y poco a poco van volviendo a su matriz, que es la tierra de la que están hechos con unas horacas por dentro donde criaban las palomas que alimentábamos en invierno, pero que siempre estaban en total libertad criando donde mejor se les daba de comer, además de en la Iglesia, claro. Con el párroco hemos topado.

Palomar en Tierra de Campos.

Todos los años se restauraba, trullaba y examinaba el palomar palmo a palmo para que no entraran los mustélidos y sus amigos. Pero a partir de los años cincuenta del pasado siglo, los habitantes terracampinos, que ese es su gentilicio, empezaron a migrar forzados por una coyuntura que luego no ha podido dar marcha atrás cuando la despoblación amenaza en convertir tan precioso lugar en un gran solarón cerrado por derribo.

Sus moradores marcharon y las semillas envenenadas y los depredadores mataron sin compasión a unas preciosas palomas que en la ciudad se cuartearon, se ensuciaron, se decolaron, fueron martirizadas por los parásitos externos e internos y hasta la fecha las matan como si de ratas con alas se tratara.

Pues hace años que todos los entes locales incluyen en los presupuestos de gastos unas partidas para matar ratas, cucarachas y palomas bravías mixturadas y sin mixturar cobrando su buen estipendio, mientras a los cazadores pagando se las tenían vedadas durante la media veda.

Semillas envenenadas.

A lo antes escrito hay que añadir tiras de pinchos que se colocan hasta en las mamparas externas de las grandes superficies, con lo cual las bravías lo pasan mal, muy mal, sobre todo a la hora de criar, pues puestos a mala leche, hay lugares donde los cafres les tapan los mechinales.

Se hicieron pruebas de devolverlas al campo para que, al igual que antes, criaran en paz y gracia de Dios, pero paloma que se demora hasta llegar la sementera y prueba la semilla de color rosa, paloma que pasa a ser difunta. Por eso los pueblos pequeños no tienen ni una.

Salvadoras de la media veda

Las palomas bravías este año han salvado la media veda más que la codorniz, pero no hay para todos y su instinto les aconseja no alejarse mucho de la ciudad, no se sabe si ello es debido a que cerca de los edificios no se les dispara o a que si comen la semilla prohibida fenecen igual que sus primas lejanas, las perdices.

Paloma silvestre.

Se cazaban palomas silvestres en cualquier época del año

Hoy en día, quien quiera vivir del campo necesita grandes extensiones de tierra, mucha química, una magna inversión en maquinaria y almacenes para guardar el grano a fin de venderlo en la fecha que mejor convenga.

Hasta hace poco con un gran almacén se arreglaban adecuadamente, pero la demografía del campo sigue menguando y las tierras van a parar cada vez a menos manos, motivo éste por el que necesitan una gran panera (lonja para almacenar el grano con sinfines).

Bien, en esos montones la comida la tenían garantizada las palomas bravías y muchos almacenes se convertían en verdaderos palomares con una capa de palomina antes bien pagada y ahora desacreditada por tener pegado el grano. Así que a quien quería y el agricultor sabía que no le robaría, las podía cazar con carabina de aire comprimido en la panera.

Con el .22 no dejaban ni dejan, debido a que si se agujereaba el techo se hacía una gotera y luego a lo mejor había que dar al trigo una pasada y se notaba en el descuento que la instalación daba por humedad. Éstas de ahora son carabinas y no las que tenía yo de pequeño.

Palomas silvestres y domésticas.

Esta modalidad venatoria no está registrada, pero se necesita colocar adecuadamente unas tablas para andar por encima y una caña con un tridente de ésos que utilizaban antes las mujeres para coger la ropa que se les caía a los patios ciegos de la comunidad. De chivato nada, que esto lo sabe hasta el tonto de la entrada.

Pues sigo. En los montones de paja suelen cobijarse los zorros y los tejones. Hay que mirar antes de soltar a los perros a ver si el marrano del tejón ha defecado para marcharse con la música a otra parte, pues suele matarlos (yo he utilizado teckel de pelo duro y es una maravilla). El zorro se la jugará si va uno solo a cazarlo, pues saldrá a la chita callando por donde no vea a nadie.

Bueno, hay otras cazas y métodos que se desconocen y al no estar reglamentados debidamente, se consideran ilegales o alegales y con esta tropa es mejor no meterse en berenjenales.

Palomar semiderruido.

Nota final

Palomares hay en toda España, pero por cada zona con una arquitectura diferente. Yo he escogido los de mi tierra por haber tenido uno mi familia y porque los frecuento mucho, pues los mochuelos, los cernícalos (tanto comunes como primillas), las lechuzas y otros depredadores hacen el nido en los palomares semiderruidos y mis fotografías necesitan de un esfuerzo constante.

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