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Estos terribles hechos fueron obra de furtivos en Botswana

Pacma responsabiliza a los cazadores de la masacre de elefantes

Ya conocemos la obsesión de Pacma contra el mundo de la caza y todo lo que la rodea. Tanto es así, que el partido presidido por Silvia Barquero aprovecha la mínima oportunidad para generar odio.

Por desgracia, tenemos que informar nuevamente de un ataque de la formación animalista hacia el sector cinegético. En esta ocasión, se han valido de un desgraciado suceso del que ya hemos informado en este medio. Nos referimos a la masacre de cerca de un centenar de elefantes perpetrada en Botsuana.

Esta terrible matanza, que condenamos sin ningún tipo de miramiento desde esta plataforma, fue llevada a cabo por furtivos. Aprovechando la situación, Pacma ha responsabilizado de ello al colectivo completo de cazadores, sin diferenciarlos de aquellos que actúan al margen de la ley. Lo ha hecho en sus redes sociales, compartiendo un vídeo de La Vanguardia y afirmando lo siguiente: "¡La mayor masacre de #elefantes de la historia! Casi 100 elefantes asesinados y con los colmillos arrancados por cazadores en Botswana. ¡BASTA!".

Tal y como se refleja en la publicación, la formación animalista también pone el énfasis en que los propios cazadores son responsables de arrancar los colmillos a los animales, lo que hace el asunto aún más grave y dañino. Y nada más lejos de la realidad. Como se ha señalado repetidas veces, este fenómeno está relacionado con las mafias que se dedican al tráfico ilegal de marfil, sobre todo en Asía, donde el producto está muy cotizado.

En multitud de ocasiones, desde las diferentes entidades que forman el colectivo cinegético, se ha insistido en la imperiosa necesidad de distinguir entre cazadores y furtivos, ya que unos practican una actividad ética, legal y reglada, mientras que otros se saltan la legislación. Asimismo, desde el sector de aficionados venatorios siempre se condena en masa hechos como el ocurrido en Botsuana.

No obstante, parece que el mensaje no suele calar tampoco (o quizás no quiere) entre el resto de medio generalistas. En este caso, tampoco establecen una diferenciación entre furtivos y cazadores, produciéndose las habituales polémicas innecesarias. Prácticamente, todas las grandes cabeceras han caído en este error que consideramos fácilmente evitable.