Pasar al contenido principal
ANIMALES SALVAJES ENTRE LAS CASAS

Un oso se pasea a plena luz del día entre las casas de un pueblo en Palencia

El animal se adentró entre las casas del pueblo Camporredondo de Alba y unos vecinos pudieron hacerle una foto desde lejos, ya que la primera reacción fue salir corriendo presa del miedo.
La imagen tiene poca calidad porque quienes la hicieron han confesado que su primera reacción fue salir corriendo por el miedo. La imagen tiene poca calidad porque quienes la hicieron han confesado que su primera reacción fue salir corriendo por el miedo.

En España hay dos núcleos de población de osos pardos europeos, los de la zona oriental en Pirineos y los occidentales, la subespecie de oso pardo cantábrico. No se sabe muy bien por qué pero existe una diferencia abismal entre el crecimiento de ambas poblaciones, siendo la de Pirineos la peor parada, con un crecimiento lento y dificultoso en comparación con sus parientes occidentales. La población de osos del cantábrico está en plena expansión y su presencia se hace notar cada día en las zonas que habita. Ya en 2016 se estimó mediante un censo que había en torno a los 300 ejemplares de oso pardo en la Cordillera Cantábrica, pero el número crece cada año y los encontronazos con personas empiezan a ser habituales. 

 

En la Montaña Palentina los osos habitan hace años, conformando junto a los osos de la Montaña Oriental Leonesa, Campoo y Liébana en Cantabria y los parques asturianos de Redes y Ponga, la que se conoce como subpoblación cantábrica oriental. En total se calcula que esta subpoblación está compuesta por unos 50 ejemplares, que al parecer, están perdiendo la vergüenza ante los hombres y no les importa incluso pasearse entre las casas. 

 

No es la primera vez 

 

Esta fue la impactante sorpresa que se encontraron los vecinos de Camporredondo de Alba la semana pasada, cuando a plena luz del día y con total parsimonia, encontraron un ejemplar adulto de oso pardo paseando entre las viviendas de la zona de la central hidroeléctrica del pantano. Aunque la imagen es de muy baja calidad, se aprecia perfectamente el animal junto a las casas. Los vecinos que tomaron la foto confesaron que se ve tan mal y está sacada desde tan lejos, porque al ver aquel animal en el asfalto su primera reacción fue salir corriendo muertos de miedo. 

 

Cuando estuvieron a una distancia prudencial, se pararon e intentaron hacer la foto para dejar testimonio gráfico de la presencia del animal aunque por la distancia, la calidad no es la que hubieran querido. Eran aproximadamente las 17:30 de la tarde cuando el oso apareció descendiendo por la cuesta de la central y se introdujo entre las casas, para luego dirigirse de nuevo al monte subiendo por una ladera tras cruzar el río. Los vecinos han asegurado que no es la primera vez que los osos aparecen por el pueblo o realmente cerca, pero preocupados cuentan como cada día es más habitual verles cerca de las casas. 

 

El oso que atacó a un jubilado en Palencia

 

Los encontronazos con los osos empiezan a ser materia de cada día, aunque por fortuna de momento no hay que lamentar ninguna víctima mortal, desde luego hay un hombre que volvió a nacer el año pasado tras un incidente en el que fue atacado por un oso pardo adulto en la Montaña de Palencia. Secundino Estalayo Andérez iba paseando con su perro cuando se dio de bruces con un ejemplar enorme que se plantó a un metro de él. A dos patas, alzado sobre sus cuartos traseros, el animal comenzó el ataque propinándole un tremendo empujón que tiró al suelo a Secundino, de 77 años

 

En ese momento su perro comenzó a ladrar y a dar vueltas al rededor del oso, lo que hizo que Secundino pudiera aprovechar la distracción para rodar por el suelo y comenzar la huida. Consiguió salir a gatas de allí con una fisura en una costilla y un fuerte golpe en el muslo como parte de guerra, pero si no llega a ser por su perro probablemente no lo hubiera contado. “Estaba a menos de un metro y me planté ante él porque no había otra solución. Le di en la cabeza con el palo que llevaba yo en la mano, pero me empujó y me tiró al suelo. Me quedé un poco aturdido, me alejé de allí rodando y yendo a gatas, hasta que estaba a cien metros no volví la cabeza para atrás. El perro me salvó porque se quedó allí y el oso se quedó con él, luego el perro vino ya hacia mí y ya no vi al oso”, narraba el protagonista a quien la vida y su perro, le dieron otra oportunidad.