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El Seprona les decomisó 5 rifles y 3 escopetas

Ocho furtivos sorprendidos durante un gancho ilegal

Agentes del Seprona de la Guardia Civil decomisaron las armas de ocho furtivos que se encontraban actuando de manera ilegal dentro del término municipal de Zamarra (Salamanca).
Furtivos_gancho_G Algunos de las armas intervenidas por el Seprona a los furtivos.

Concretamente, según explica la Guardia Civil en un comunicado, los hombres estaban en el paraje conocido como La Horquera de la citada localidad realizando un gancho de jabalíes durante el pasado domingo 18 de noviembre, cuando fueron sorprendidos de repente.

 

La Benemérita, que descubrió a los delincuentes dentro de sus tareas de control de lucha contra el furtivismo, señala que la realización de los ganchos requiere de autorización previa. Según detalla el cuerpo, estos hombres no la tenían. Tampoco habían señalizado la zona ni los caminos de acceso, por lo que la actividad que estaban desarrollando era ilegal.

 

Ante ello, los agentes de la Guardia Civil procedieron al decomiso de los 5 rifles y 3 escopetas que portaban los furtivos. Además, se enfrentan a una sanción como autores de una infracción grave de la Ley de Caza de Castilla y León.

 

Una lacra que no cesa

 

Esta misma semana, también nos hacíamos eco de varios sucesos con los furtivos como protagonistas. Recordamos como es Seprona encontraba tres cabezas de venado escondidas en varios puntos de la montaña palentina, o cómo un furtivo de jabalíes era pillado en plena huida durante una espera ilegal.

 

En Extremadura, otro individuo también era investigado recientemente por cortar las cuernas y penes de los ciervos para luego venderlos. También los términos municipales de Aracena (Huelva) y Almadén (Ciudad Real) se veían estos días salpicados por casos de furtivismo, en ambos casos con delitos relacionados con venados y gamos.

 

Un furtivo no es un cazador

 

Como bien nos hemos encargado de reiterar en múltiple ocasiones, el furtivismo es una absoluta lacra. Sin comerlo ni beberlo, el colectivo cazador se ve afectado por esta actividad ilegal. Desde diversos sectores, de forma errónea y, otras veces intencionada, se mete en el mismo saco a los delincuentes que a los aficionados que practican su afición de forma ética, legal y regulada.

 

Asiduamente, los cazadores y las entidades que los representan, son los primeros en condenar este tipo de actividades. Pero medios de comunicación, grupos anticaza y, algunas veces autoridades y administración, contribuyen a manchar la imagen de este gremio de forma injusta.

 

 

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