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En Cubelles (Barcelona)

Ordenan el cierre de una protectora por no tener licencia

El Ayuntamiento del municipio de Cubelles, en la provincia de Barcelona, ha ordenado el cierre de una perrera de la localidad por carecer de licencia. Los responsables se niegan a hacerlo.
Cierre_protectora_Cubelles_G Imagen de uno de los perros en las instalaciones de la protectora.

La gestión del espacio corre a cargo de la Protectora de Animales y Plantas del Garraf. Pero los responsables han decidido hacer caso omiso a las advertencias y órdenes del Consistorio, que ha dado a los gestores 15 días para desocupar la perrera.
Desde la protectora se han declarado en rebeldía y no abandonarán el recinto de motu proprio. Han advertido a las autoridades que, para llevar a cabo el desalojo, tendrá que hacerse por la fuerza.

 

El inicio de este litigio viene desde el año 2004. En aquel entonces, un vecino denunció a la protectora porque el lugar carecía de los permisos para ejercer la actividad. Después de varias investigaciones, el Ayuntamiento de Cubelles determinó que la perrera debía cerrar. El caso llegó hasta los tribunales y estos, en 2015, dieron la razón al Consistorio.

 

Hace unos meses, el Ayuntamiento anunció que iba a ejecutar la sentencia y se abrió una vía para presentar alegaciones. Todas las que presentaron desde la protectora fueron desestimadas y ahora se pone en marcha la cuenta atrás. Antes de finales de marzo, el recinto debe haber sido desalojado.

 

"No se cumplen los requisitos mínimos"

 

En reiteradas ocasiones, las administraciones han cuestionado la "higiene" y las condiciones en que los animales estaban siendo atendidos. Desde el propio Ayuntamiento, también han recordado varias veces que la perrera "no cumple con los requisitos mínimos" para expedir la licencia. El Gobierno municipal ha llegado a un acuerdo con la Mancomunidad Penedès Garraf para hacer uso del Centro de Acogida de Animales Domésticos cuando un perro es recogido en la vía pública.

 

Y mientras tanto, los gestores de la protectora no han solucionado estos problemas. Se limitan a decir que ni cerrarán y amenazan, “no cederán por las buenas”.


 
El portavoz de Animales y Plantas del Garraf señala que el recinto no requiere ningún tipo de licencia municipal. Añade además que, hasta 2008, estuvieron recibiendo subvenciones y ayudas públicas incluso sin disponer de los permisos legales.

 

Asimismo, desde la protectora acusan al Ayuntamiento de querer cerrar el recinto porque está cerca de terrenos susceptibles de ser urbanizables. Un argumento un tanto curioso, teniendo en cuenta que el procedimiento viene dándose desde hace muchos años. Por su parte, desde la concejalía del ramo se ha negado la acusación de la protectora.

 

En lo referido a los animales presentes en la perrera, el propio Consistorio tiene preparado un protocolo para reubicarlos de forma subsidiaria. A pesar de que es que es una competencia que debe llevar a cabo la protectora. Una vez que el Ayuntamiento asuma los gastos, la entidad animalista debe hacerse cargo. Pero también se niegan a pagarlo.

 

Cuando la realidad no es lo que parece

 

Hemos conocido en los últimos tiempos más casos de este tipo, donde la realidad de algunas protectoras sale a la luz.

 

Uno de los episodios más sonados se produjo el pasado mes de enero. En este medio destapamos el lamentable estado en que se encontraba el Refugio Noé, en la localidad gallega de Redondela. Cadáveres de animales, esqueletos, jaulas abandonadas, basura por doquier… Todo este se podía ver en las fotografías que varios usuarios compartieron en las redes sociales.

 

A finales de 2018, conocimos también el caso de Desratizaciones Parque, una empresa que gestionaba la protectora de Alcalá de Henares y en la que se encontraban animales en un estado pésimo. Algunos de los ejemplares acogidos presentaban serios problemas de desnutrición, delgadez extrema y úlceras.