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Podría enfrentarse a 18 meses de cárcel

Le retiran la licencia de armas al maltratador que disparó a una perra en Galicia

Al maltratador le han sido retiradas tanto la licencia de armas como la escopeta que utilizó para perpetrar aquella atrocidad. La perra acabó muriendo y el hombre se enfrenta ahora una pena que podría llegar a los 18 meses de cárcel.
Maltrato perra Galicia Imagen de 'Alma', la perra que fue tiroteada por el maltratador de Lugo (La Voz de Galicia).

En los últimos días, un suceso ha generado un gran revuelo social. Se trata de la salida a la luz de un vídeo donde un individuo aparece maltratando a una perra en Chantada (Lugo). La perra, llamada ‘Alma’, fue tiroteada por este hombre y poco después arrastrada. A causa de las heridas sufridas, el animal ha terminado falleciendo.

Ahora, según ha informado La Voz de Galicia, al maltratador le ha sido retirada tanto la licencia de armas como la propia escopeta con la que disparó a ‘Alma’. Al parecer, el acusado también efectuó el tiro contra la perra junto a una carretera. Esta es una acción prohibida que se recoge dentro la legislación gallega relativa al uso de armas. 

Por este flagrante delito de maltrato animal, el individuo se enfrenta ahora a una posible pena de 18 meses de prisión. Si el acusado no contara con antecedentes penales, no acabaría entre rejas. 

Denuncia de los cazadores

Al poco de conocerse el caso, el colectivo de cazadores fue prácticamente el primero en salir a la palestra y condenar el maltrato con suma dureza. 

La Real Federación Española de Caza fue incluso un poco más allá y anunció una querella contra el individuo que agredió a la perra. Asimismo, la entidad hizo pública “su mayor repulsa ante un acto que no tiene cabida en ningún grupo”.

Desde la RFEC se anunció también que, en caso de que el hombre tuviera licencia, se iba a poner en marcha a “todo nuestro Gabinete Jurídico para que no vuelva a practicar la actividad cinegética en su vida”. Todas las comunidades autónomas fueron puestas en aviso para que, si ocurre un suceso semejante, se actúe con toda la contundencia.

A pesar de los intentos continuos de criminalización por parte del animalismo, el rechazo por parte de los cazadores ha sido total. Aun así, los sectores anticaza más radicales, continúan empeñados en meter en el mismo saco a los aficionados que practican la venatoria de forma ética, legal y regulada, con aquellos escopeteros que actúan al margen de la ley. Como ha ocurrido con el suceso de Chantada, los cazadores siempre somos los primeros en condenar los actos delictivos con sin ningún tipo de reparo.

Cuando se ha tenido constancia de casos de maltrato animal, entidades cinegéticas se han personado en los juzgados como acusación particular, procurando que todo el peso de la ley caiga sobre los responsables. Mientras tanto, los llamados "grandes defensores de los animales" no suelen implicarse en las cuestiones jurídicas ni tratan de poner solución. Se encuentran más cómodos realizando acciones populistas de las que puedan obtener rédito político.