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la misma que ha sido detenida por sacrificar ilegalmente 500 perros

El calvario de un cazador con una protectora: “me robó una perrita y tuve que pagar 150€”

El escándalo sobre la protectora de animales que sacrificaba perros después de cobrar por adoptarlos, va a más con el testimonio de un cazador a quien le robaron una perra y tuvo que pagar por recuperarla.
La perra tenía chip y todos los papeles en regla, pero nada. La perra tenía chip y todos los papeles en regla, pero nada.

Hace poco salía a la luz el tremendo escándalo protagonizado por la directora de una protectora de animales en El Baix Ebre (Tarragona), que cobraba una ayuda de las administraciones públicas por cada perro que recogía de la calle y, que luego sacrificaba sin motivo y de forma irregular, entre otros muchos delitos. La Guardia Civil descubría recientemente la trama ilegal de falsas adopciones, maltrato animal, falsificación de documentos y el sacrificio ilegal de 500 animales por parte de la directora de la protectora, que ya ha sido detenida.

Por si fuera poco, un cazador vecino de la protectora en cuestión, se ha puesto en contacto con la redacción de este medio para contarnos que además de toda la pila de ilegalidades por las que la directora ha sido detenida, se dedicaban a robar perros a los cazadores “para luego decir que estaba abandonado también”. El cazador ha preferido permanecer en el anonimato por miedo a represalias, pero nos deja su relato y su dura experiencia. 

Todo empezó saliendo a los conejos... 

“Nos levantamos por la mañana para ir a soltar los perros en verano, en la única zona libre que había cerca de mi casa y donde está esta protectora. Estábamos cazando y de repente se fueron a la carrera nuestros perros, detrás de un conejo. Poco a poco fueron viniendo todos los perros, menos la mía, que no acudió, por lo que me fui al lugar exacto donde se fueron con el conejo y llegué cerca de una carretera que llevaba a la protectora. Por la tarde la perra seguía sin aparecer y ya sospeché algo, así que fuimos otra vez por si nos sentía y volvía pero nada. 

La estuve buscando mucho tiempo y nada. Hasta que vi un anuncio de que se daba en adopción un podenco canario y vi que era ella, mi perra. Me fui a intentar recuperarla e incluso llevé conmigo a los agentes rurales, pero dijeron que la perra estaba allí desde el día anterior y la dueña de la protectora me dijo: si la quieres, tienes que pagarme150€. Al final cedí porque era mí perra y luego denuncié a la Policía Nacional pero nada... Desde entonces no volví a cazar allí y deje los perros del conejo y ahora me dedico a ir al guarro en otro coto con los perros”.