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Terrible suceso ocurrido en Segovia

Asaltan la finca de un cazador y le decapitan una galga

Los asaltantes se colaron en la finca del cazador, en Segovia, y arrancaron la cabeza de una de sus galgas. El propio dueño fue quien se encontró con esta terrible escena cuando fue a dar de comer a los perros.
Galga decapitada A la izquierda, una imagen de 'Chali'. A la derecha, tras ser hallada por su dueño sin cabeza,

Espantoso suceso ocurrido hace pocos días en Olombrada (Segovia) que está conmocionando al colectivo. El pasado 23 de noviembre, un cazador entró en su finca para dar de comer a sus perros y se encontró con ‘Chali’, una de sus galgas, decapitada.

Sobre las 12 de la mañana, David Otero se dirigió a su propiedad de Olombrada desde Campaspero, donde reside. Al entrar para atender a los canes la imagen fue dantesca. ‘Chali’ yacía en el suelo sin vida.

Pero lo peor de todo es que, al parecer, se ensañaron con ella. La cabeza estaba a unos 20 metros del cuerpo. “todo apunta a que primero la mató y luego la arrancó la cabeza,” explica David al Norte de Castilla.

Añade además que el autor de esta atrocidad “intentó cortar el cuello con un cuchillo y, como no pudo, tiró de la cabeza hasta separarla del cuerpo”. Después, lanzó el cuerpo de la galga por los aires.

Según explica el cazador, ‘Chali’ era la galga más mansa de la jauría y “quizás por eso se cebaron con ella”. En la propiedad, David Otero tiene algunos perros más. Los tres galgos (dos de ellos unos cachorros de la perra decapitada) y el labrador corrieron mejor suerte. En cambio, el pastor alemán también sufrió daños. Los asaltantes le dieron una paliza y el animal ha estado cojo unos días.

Tras el macabro hallazgo, el dueño de la galga llamó a la Guardia Civil para informar de lo ocurrido. Un agente que no estaba de servicio acudió a la finca y recomendó a David poner una denuncia. Desde el primer momento, el guardia descartó que la decapitación hubiera sido obra de lobos, tal y como le dijeron a David en un primer momento. 

Este tipo de delitos están catalogados como 'muy graves'. La muerte de un animal doméstico se encuentra tipificada en el Código Penal con condenas que van desde los 6 a los 18 meses de prisión

"Sabían lo que hacían"

Desde que David se encontrara con su galga muerta, está viviendo un auténtico calvario. Cree que todo estaba calculado y que los autores se acercaron andando a la finca, ya que no había marcas de ruedas. Asimismo, la propiedad se encuentra protegida por una valla de más de 2 metros. El candado no estaba forzado y el dueño piensa que los criminales "sabían lo que hacían", ya que el suceso ocurrió junto a la cuadra, que está bastante alejada de la zona del camino principal de entrada.