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y el cazador nos cuenta el lance en exclusiva

Cazan un sensacional venado en Asturias a una altura de infarto

Te acercamos los vídeos, las fotografías y el lance, de uno de los venados más sensacionales abatidos en Asturias este año, en un lugar absolutamente mágico.
Cazan un sensacional venado en Asturias a una altura de infarto El cazador orgulloso posando con su venado, en un paisaje de una belleza inconmensurable.

Pocas son las ocasiones en las que un ejemplar tan magnífico como el abatido por este cazador valenciano, -que ha preferido mantenerse en el anonimato-, dan la oportunidad de grabarles durante horas y dejar un testimonio gráfico de su belleza antes del abate. Acompañado por el guarda Miguel, sobre quien el cazador solo tenía palabras de alabanza, comenzaron la jornada ya con un ejemplar como objetivo fijado en mente. 

“Además de muy profesional y de conocerse perfectamente el terreno y sus animales, tenía ya muchos venados vistos y, orientó la cacería desde el primer momento hacia el que él creía que era mejor”, nos cuenta el cazador, que después confesaba que a pesar de tenerlo localizado, “le costó dar la cara, por eso agradezco la perseverancia de Miguel”. Merecía la pena insistir, sin duda.

antes del abate

Imagen del venado unos días antes del lance, tomada por Miguel (guarda del coto). 

 

En los montes asturianos donde se encontraba el cazadero, los venados grandes “salen solo en las zonas más altas y de escasa vegetación, lo que dificulta mucho la aproximación y el lance”. La primera mañana de caza “subimos en oscuridad al sitio donde este animal salía a berrear, pero cuando salió el sol, con las primeras luces el campo dejo de cantar y fue imposible localizarlo”.

cazador

Esa misma tarde “volvimos a intentarlo y entre la lluvia y la niebla, en una ventana de mejor tiempo, lo localizamos lejos, identificamos el trofeo, pero ya era tarde para intentar la entrada y lance y decidimos dejarlo para el día siguiente”. Volvieron a probar suerte a la mañana siguiente, que parecía que el tiempo daba un descanso, pero en cuanto coronaron las cimas, la niebla y la lluvia se apoderaron del monte. Esperando desde un punto estratégico donde dominaban el terreno, esperaron durante “dos horas que se hicieron eternas, apostados en un puntal lloviendo y sin ver nada, pero con varios venados berreando cerca”.

Cambiaron de zona, probaron suerte en una cota más baja pero solo vieron ejemplares jóvenes. Finalmente, “a las 12 de la mañana se despejo y Miguel me dijo que había que volver a intentarlo. Subimos y esta vez sí que dimos con él, hicimos una entrada preciosa por la parte oculta de la montaña en la que se encontraba y al asomarnos, allí estaba con sus hembras y berreando, dejando claro quien era el dueño de esos parajes”.

Ahora llegaba la parte más difícil de todas: el acercamiento. “No lo puso fácil, mientras nos arrastramos hasta la piedra desde donde hicimos el disparo, el venado se metió en la maleza y desapareció. Pensamos que por la hora se había puesto a sestear y decidimos quedarnos viendo las ciervas y esperando que diera la cara. A la hora de estar allí disfrutando del entorno lo vimos que se alejaba y se subió a un cerro, a tiro, para berrear y espantar al resto de los machos”.

venado

En aquel momento, el viejo venado les dio unos segundos “para asegurarnos de que era el que buscábamos”, momento en el que Miguel, “me dijo que podíamos culminar el lance y así fue, un disparo en el cuello lo dejo fulminado sin sufrimiento. Cuando llegamos al animal me quede perplejo de lo bonito que era, era grande, perfecto, en recesión pero muy bonito y terminado, en fin el deseo de todo cazador de montaña”.