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La vigilancia en la Albufera se refuerza para evitar la entrada de cazadores al lago

Hasta el próximo domingo los guardas forestales de la Devesa-Albufera intensificarán la vigilancia en el parque natural. El motivo es la celebración de las tradicionales cábilas, periodo de caza que permite hacer tiradas sin ningún tipo de horario.
Caza de patos, caza de acuáticas

El concejal de Devesa-Albufera, Vicent Aleixandre, indicó que los trabajos se centrarán en comprobar que los aficionados no se ayuden de perros, ni que entren en el lago. Ambas circunstancias están prohibidas y multadas.

Aparte de eso, vale casi cualquier cosa en lo que se consideran más unas jornadas de convivencia que de caza. Los cazadores se reúnen en las casetas de los arrozales, para salir a los campos a partir del atardecer y hasta la madrugada del día siguiente. Aparte de descansar, el resto del tiempo lo emplean en comidas y sobremesas.

En el dispositivo de vigilancia participan los guardas forestales, la Patrulla verde de la Policía Local, la Policía Autonómica y el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardía Civil (Seprona), así como guardas de la Generalitat.

El pasado año, comentó el edil, no se registró ningún caso de sanción. «Los cazadores son los primeros que saben comportarse». Las cifras asustan, teniendo en cuenta que el permiso afecta a los 13 municipios del parque natural.

En total, entre 4.000 y 6.000 cazadores con licencia y que podrían participar en las cábilas. La realidad es que se reduce a mucho menos tiradores los que acuden habitualmente a los arrozales. En la pedanía de El Palmar, citó como ejemplo, hay una decena de casetas donde se reúnen los aficionados a la caza. Por la noche, salen hacia los arrozales sin peligro de que acaben disparándose entre ellos. «El parque natural es muy grande», dijo.

Los espacios donde no se permiten las tiradas, además del propio lago, es un perímetro de cien metros a partir de las masas de vegetación que constituyen la ribera de la zona húmeda.

También están consideradas zonas de reserva cinegética la Devesa y el Racó de l'Olla, cuyos límites son por el norte, la confluencia de la carretera de acceso a El Palmar con la CV-500; por el este, la carretera CV-500 hasta la gola de El Perellonet; por el sur, el límite sur del lago de l'Alcatí y la acequia de les Piules hasta la carrera de la Junça; y por el oeste hasta la acequia de l'Oliveró, continuando hasta la carretera de El Palmar.

Más información en Las Provincias.