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En Tenerife y Cuenca

Varios cazadores encuentran los cadáveres de personas desaparecidas

Desde luego no es el objetivo de una jornada cinegética y tampoco creo resulte agradable para un cazador encontrar el cuerpo sin vida de una o varias personas, pero si así se ayuda a esclarecer desapariciones o asesinatos, bienvenidos sean estos hallazgos.

Viene lo anterior a cuento porque en los últimos tiempos varios cazadores han encontrado los cadáveres de varias personas muertas mientras practicaban la actividad venatoria. El último caso que ha salido a la luz ha sido el del triatleta tinerfeño Víctor Teni, desaparecido desde el 1 de enero de 2014 cuando estaba entrenando en el Teide y que fue localizado el 21 de octubre de 2017 por un cazador a 2.925 metros de altitud en la vertiente norte de la montaña. El cuerpo momificado, con ropa deportiva y en perfecto estado de conservación por las bajas temperaturas, fue rescatado por un helicóptero que lo llevó hasta la base del Teide, desde donde fue trasladado al Instituto de Medicina Legal, donde se confirmó que se trataba de Teni.

También hace un par de años, pero esta vez en pagos conquenses, un cazador encontraba los cuerpos de Laura y Marina, las jóvenes que fueron presuntamente asesinadas por Sergio Morate, cuyo juicio se está celebrando estos días en Cuenca y en el que el cazador Arturo M. ha prestado declaración. En ella ha explicado que dos días antes ya había pasado con su hija por la zona [paraje de Palomera conocido como El Bodegón], a unos 40 ó 50 metros “y ya me dio olor”. Ha precisado que él pensaba que podía tratarse de algún animal herido, ya que afirma que en ese lugar era el elegido para ir a morir especies como corzos. Sin embargo, ese lunes no se acercó allí porque iba con su hija y pensó que se pasaría dos días después. Ha insistido el cazador que él no estaba buscando los cuerpos de las chicas. Cuando se adentró en el lugar, un paraje “de difícil acceso”, vio primero el blanco de la cal y posteriormente la pierna de una de ellas. En el punto exacto no había cobertura pero tardó menos de dos minutos en encontrarla y llamar al 112. En ese tiempo solamente se acercó a la zona “un muchacho con la bici y le dije que no se moviera que iba a venir la policía; nadie se acercó al lugar del crimen hasta que llegaron los agentes”.