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Un plan para evitar los ataques de linces ibéricos a gallinas y corderos

La puesta en libertad de los linces criados en cautividad está causando un efecto indeseado: un aumento de los ataques de linces a animales de granja. Un equipo de investigadores del Proyecto Life Iberlince ha contabilizado 40 ataques a animales de granja.
El Mundo.es

Según detallan en este estudio, publicado recientemente en la revista European Journal of Wildlife Research, el 78% de los animales muertos eran aves de corral. Las mayores pérdidas económicas fueron debidas a los ataques a corderos debido a la mayor cuantía de las indemnizaciones del programa de compensación: "Los linces sólo suelen atacar a corderos menores de 15 días, y por cada muerte al ganadero se le indemniza con el precio de mercado, que ronda los 60 euros, mientras que por cada gallina se paga unos cinco o seis euros", explica Germán Garrote, biólogo del Proyecto Life Iberlince y de la Agencia de Medio Ambiente y Agua de la Junta de Andalucía y coautor de este estudio.

Convivencia con el hombre

La investigación, realizada entre 2006 y 2012, se ha llevado a cabo en el área de Andújar-Cardeña, uno de los dos núcleos en los que hay linces ibéricos junto con Doñana.

Germán Garrote explica que el objetivo es adelantarse a los problemas de convivencia para buscar soluciones y evitar conflictos como los que se dan con el lobo ibérico: "Además del programa de compensaciones a ganaderos y granjeros, otra parte del proyecto de recuperación del lince consiste en prevenir los conflictos entre esta especie y los humanos", explica Garrote a ELMUNDO.es en conversación telefónica.

El biólogo subraya que no hay motivos para la alarma: "El programa de reintroducción del lince está siendo un éxito y poco a poco este animal, que hasta ahora sólo se encontraba en zonas muy recónditas del Parque de Doñana o Andújar, de empieza a colonizar zonas urbanizadas donde hay casas y pequeñas granjas o rebaños de ovejas. Se trata de prevenir y aportar soluciones desde ya".

Pastores eléctricos

Entre las medidas de prevención implantadas con éxito destacan los denominados pastores eléctricos, es decir, recintos con vallas electrificadas de un metro y medio de altura. "El 90% de los lugares donde ha habido ataques han sido gallineros sin protección. Los hemos cubierto y en el 90% de ellos no ha vuelto a registrarse ningún ataque", asegura.

El conejo silvestre es la base fundamental en la dieta del lince ibérico, que caza solo y suele lanzarse contra su persa tras aguardarla: "Los ataques a animales domésticos son más bien anecdóticos aunque cuando suceden provocan pérdidas. Por ejemplo, a un granjero hubo que indemnizarle con más de 1.000 euros tras sufrir un ataque de lince, por eso compensa instalar los pastores eléctricos, que tienen un coste de unos 700 euros y son una inversión a largo plazo", añade Garrote.

El biólogo asegura que no hay temor entre los ganaderos y granjeros de la zona. Es más, destaca la colaboración con ellos: "No están preocupados porque ven que nos estamos adelantando al problema. Y cuando se han producido ataques las indemnizaciones son casi inmediatas, no pasa un mes desde el ataque sin que las hayan cobrado", señala.

Las épocas más conflictivas con los corderos coinciden con los partos de las ovejas, en diciembre-enero y abril-mayo: "Tras la instalación de los pastores eléctricos en dos rebaños no se han producido ataques en abril-mayo", afirma esperanzado.

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