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PARA MEJORAR LA BIODIVERSIDAD DEL PARQUE

Repoblación de perdices en el Parque Natural de Despeñaperros

La Junta ha organizado la suelta de perdices rojas criadas en granja con certificado de calidad genética, para fortalecer la población ya existente y fomentar el desarrollo del lince ibérico.
Soledad Aranda participando en la suelta de perdices del Parque. Soledad Aranda participando en la suelta de perdices del Parque.

La Junta de Jaén ha puesto en marcha un proyecto para fortalecer las poblaciones existentes de perdiz roja en el Parque Natural de Despeñaperros, que parte de la suelta de ejemplares criados en granja, con calidad genética certificada procedentes del centro de cría de Lugar Nuevo (Andújar). La actividad está enfocada a mejorar la biodiversidad del Parque, así como el fomento de la población de linces residente en él. 

Mantener nuestro patrimonio natural y la herencia de flora y fauna que hemos recibido es esencial. Trabajamos para impulsar el desarrollo sostenible en nuestro mundo rural y acciones como esta son determinantes para mantener el equilibrio en nuestros ecosistemas en favor de un correcto desarrollo”, eran las palabras de Soledad Aranda, delegada del Agricultura, Pesca, Ganadería y Desarrollo Sostenible de la Junta de Jaén, al terminar la primera suelta de perdices.

Doble objetivo

Por un lado, la intención de la Junta ha sido mejorar la calidad de la biodiversidad del parque, reforzando la población existente de perdiz roja y reintroduciéndola, en aquellas zonas donde prácticamente habían desaparecido, así como el reforzamiento de poblaciones en cotos de caza menor. Esta mejora de la población de patirrojas supone a su vez un trampolín para el desarrollo de especies depredadoras como el lince, el águila real, águila imperial, águila perdiera, azor o el gato montés. 

Además la perdiz roja cumple un papel fundamental aunque menos visible gracias a su dieta, principalmente basada en insectos. Estas aves contribuyen al control de plagas que luego afectarían a cultivos como el olivar, así como a la distribución de las semillas que ingiere favoreciendo la regeneración de la flora. 

Los cercados “matroska”

Por el momento se han liberado ya 330 ejemplares, en unos cercados de pequeñas dimensiones creados precisamente para favorecer el proceso de adaptación de las perdices. En ellos disponen de agua y alimento para facilitar su adaptación al medio y, pasado el tiempo prudencial, serán puestas definitivamente en libertad. 

Estos cercados están a su vez dentro de otro vallado de mayores dimensiones (unas 3 hectáreas aproximadamente). Pasadas unas horas desde su liberación en el primer recinto, se abren las puertas al segundo. En este pasarán unos días a salvo de los depredadores terrestres, hasta que por sí mismas decidan abandonar el cerco volando.