Pasar al contenido principal
EN UNA OPERACIÓN CONTRA LA CAPTURA ILEGAL DE AVES

Golpe al furtivismo en Cádiz: 3 detenidos, 187 cepos ilegales y 45 especies protegidas

Las autoridades gaditanas han asestado un batacazo al furtivismo tras arrestar a tres individuos, por la tenencia y uso de trampas ilegales, así como el descubrimiento de 45 cuerpos de aves protegidas en su posesión.
Cepos incautados ('perchas' o 'costillas') y algunos de los ejemplares abatidos decomisados. Cepos incautados ('perchas' o 'costillas') y algunos de los ejemplares abatidos decomisados.

Durante una operación contra el furtivismo llevada a cabo en Jeréz de la Frontera, Chiclana y Puerto Real (localidades de Cádiz), los agentes terminaron imputando cargos por atentado contra la flora y la fauna, además de por usar métodos de captura no selectivos e ilegales, a tres individuos que sumaban en total la friolera de 187 cepos ilegales y hasta 45 ejemplares muertos de aves catalogadas como especies protegidas. En el registro, decomisaron también un reclamo electrónico para atraer a las aves. 

A base de controles, varios operativos activos, y una campaña intensa desarrollada durante todo el fin de semana pasado, los agentes pertenecientes al Área de Medio Ambiente de la Unidad en Cádiz terminaron deteniendo a los tres individuos culpables de colocar las trampas, en las que habían atrapado casi medio centenar de aves insectívoras protegidas como las bisbitas, petirrojos o tarabillas, que además están catalogadas como “en peligro de extinción y vulnerables a la extinción”, tanto en el Libro Rojo de Los Vertebrados amenazados de Andalucía, como en el Catálogo Español de Especies Amenazadas.

Los furtivos de oro

Esta semana ha sido una semana negra para el furtivismo, que se ha saldado con operaciones exitosas que llevaban tiempo en marcha para atrapar a los culpables de múltiples delitos. El caso de Cuenca ha sido el más llamativo de todos, donde la Guardia Civil ha detenido por fin a dos furtivos que llevaban más de 30.000 euros en equipo y varias cabezas recién cortadas. 

Todo ocurrió la madrugada del 15 al 16 de octubre, cuando los agentes del Seprona localizaron un todoterreno oscuro que podría pertenecer a los supuestos furtivos. La Guardia Civil detuvo el coche para identificar a sus ocupantes. En el interior había dos rifles y, además, el copiloto llevaba entre las piernas un visor térmico con acople para el arma y uno nocturno. Explica la Guardia Civil que los objetos estaban preparados para ser utilizados. Registraron el maletero y en él descubrieron las cuatro cabezas, tres de gamo y una de ciervo. La última aún sangraba, por lo que el abate se había producido recientemente.