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EN ASTURIAS

Un jabalí provoca el pánico en la ría del Sella paseándose a media tarde

Los vecinos de Ribadesella tuvieron otro encontronazo con un jabalí, que intentaba cruzar la ría del Sella por la misma calle, pero fue asustado por los gritos de algunos niños que entraron en pánico.
El animal en el momento que iba a cruzar entre los paseantes. El animal en el momento que iba a cruzar entre los paseantes.

El susto que los vecinos de Ribadesella se llevaron la tarde del domingo fue de categoría, ya que cuando se encontraban paseando por la calle contigua a la ría del Sella, un enorme macho de jabalí intentó cruzar entre las personas. Los niños comenzaron a gritar presas del miedo y probablemente gracias a ellos, el animal cambió de planes y siguió su camino por la ría. 

El encuentro tuvo lugar a la altura del barrio de El Cobayu, una zona residencial que se encuentra en plena expansión. Los vecinos están acostumbrados a convivir con la fauna salvaje, dada su privilegiada situación rodeados de un entorno completamente salvaje. El problema es que un jabalí de semejante tamaño, tenga el descaro de pretender cruzar entre todos los vecinos que paseaban, a media tarde y sin ningún tipo de reparo. 

La despoblación de humanos y la repoblación de animales

Llevamos años viendo como la fauna salvaje no hace sino aumentar exponencialmente en nuestro país. Las zonas urbanas tienen cada vez mayor presencia de animales salvajes, principalmente de jabalíes, que acuden con un descaro creciente a buscar comida cerca de las casas. Esto se produce por varios factores, pero uno de ellos y que parece ser además la base del problema, es la despoblación del mundo rural que sufrimos en España. Las zonas de campo están cada vez menos pobladas, por la desigualdad de medios y oportunidades que existe entre los pueblos y las grandes ciudades.

 

El abandono al que ha sido sometido el mundo rural le ha llevado prácticamente a la extinción en algunas áreas, lo que ha valido a las especies silvestres para ganar espacio y colonizar lo que antes pertenecía al hombre. Cuanto más espacio y más comida, más animales, pero cuantos más animales si no se controla, acaba convirtiéndose en menos comida y territorio, y acaba traduciéndose en más presencia en las ciudades. Es la pescadilla que se muerde la cola y hasta ahora, solo la caza regulada y de gestión es una herramienta capaz de controlar las poblaciones y evitar que el conflicto de convivencia entre hombres y animales acabe llevándonos a una catástrofe.