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En la provincia de Palencia

Un cabo del Seprona, suspendido de empleo y sueldo por entorpecer una montería

Un cabo primero del Seprona ha sido suspendido de empleo y sueldo durante siete meses por una falta muy grave por abuso de atribuciones, después de entorpecer una montería en la provincia de Palencia.
Seprona_suspendido_Palencia_M Rehaleros con sus perros durante una montería.

Esta sanción disciplinaria, impuesta en el año 2017, ha sido ratificada por la Sala de lo Militar del Tribunal Supremo. Según informa El Diario Palentino, el agente de la Guardia Civil, con base en Torquemada, consiguió entorpecer la cacería una vez que los organizadores le denegaron un puesto para que pudiera participar en la cacería un amigo suyo, teniendo en cuenta que en la misma ya tomaban parte otros dos conocidos del agente.

 

Según señala la sentencia del juzgado, el cabo, durante los años 2013 y 2014, había solicitado al representante de una orgánica la asignación a favor de personas conocidas suyas de dos puestos para participar en las monterías que organizaba dicha entidad. A ello accedió sin problemas el representante de la empresa.

 

Los cotos en los que se desarrollaban estas jornadas cinegéticas se ubicaban en los territorios de Castrillo de Don Juan,  Cevico Navero, Antigüedad, Baltanás y Villaconancio.

 

Amenaza

 

Pero un día antes de la celebración de una de las monterías, que era el 29 de diciembre de 2014, el agente del Seprona llamó por teléfono al responsable de la cacería "insistentemente" una tercera invitación para que pudiera tomar parte en la cacería un amigo suyo. El representante no accedió y lo hizo de forma justificada, ya que todos los puestos estaban adjudicados. Ante esta negativa, el cabo lo amenazó diciendo "usted verá lo que hace". Esta expresión fue además escuchada por un compañero del orgánico, ya que estaba en uso el manos libres del móvil. Una reacción, cuanto menos surrealista, ya que se le habían concedido previamente dos puestos en la montería.

 

Tras esta conversación, el juzgado considera que el agente del Seprona enfocó su actuación profesional al entorpecimiento del buen desarrollo de la montería en cuestión. Por ello, se asignó a si mismo un servicio de control y patrulla de actividades cinegéticas que debía desarrollarse en los mismos lugares y horarios donde iba a tener lugar la montería, pese a carecer de competencia para ello.

 

Retrasó la montería

 

El agente se personó a primera hora de la mañana en el bar donde habían sido citados por el organizador de la cacería, a las 8:00, los rehaleros que iban a dirigir los perros en la montería.

 

Cuando las rehalas comenzaron a desplazarse desde el citado lugar hacia la zona donde se iba a producir cacería, el cabo primero interceptó con el vehículo oficial el automóvil que conducía uno de los participantes de la montería y requirió a éste la documentación necesaria para el transporte de los perros, que estuvo examinando durante al menos veinticinco minutos, pese a que esta actuación pudo haberla practicado previamente sin producir  interferencia alguna en el buen desarrollo de la jornada.

 

Como consecuencia, la sentencia determina que el agente  ocasionó un retraso notable en el inicio de la montería, siendo consciente de las instrucciones sobre la intervención de fuerzas de la Guardia Civil de monterías, batidas, ganchos y demás actividades de similar ejecución.