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En Burgos

Sorprenden a un furtivo con una cabeza de corzo escondida en el capó del coche

Solo han pasado dos días desde que se abriera la veda del corzo y los furtivos ya empiezan a actuar. Sin duda, una lacra que necesita ser erradicada y contra la que hay luchar sin medias tintas.
Corzo_capo_coche_G Cabeza del corzo incautada por los agentes medioambientales (Foto: Twitter APAMCYL).

Según han publicado en su perfil oficial de Twitter, los agentes del Servicio Territorial de Medio Ambiente de Castilla y León han sorprendido a un furtivo que había abatido ilegalmente un corzo y que había escondido su cabeza bajó el capó del coche, junto al motor.

 

La detención de este delincuente tuvo lugar este pasado martes 2 de abril, en un coto ubicado en la comarca del Alfoz de Burgos, y se enmarca dentro del operativo especial que la Junta pone en marcha cada año para luchar contra el grave problema del furtivismo. Y es que temporada tras temporada, los furtivos de corzo son uno de los grupos de delincuentes más activos.

 

Corzo capó coche

 

En la sucesión de los hechos, los agentes vieron a distancia cómo un hombre abatía un macho de un grupo de cinco corzos. Poco después, se dirigió al animal, lo arrastró y lo ocultó entre la maleza para ir a por su vehículo.

 

Con el coche ya cerca de la escena, cortó la cabeza del corzo y la escondió bajo el capó del coche, en un espacio junto al motor. A la salida del coto, el furtivo fue sorprendido por los agentes medioambientales y se le intervino tanto la cabeza del animal como el arma utilizada para su abate. Además de a la correspondiente multa, el infractor se enfrenta ahora a una sanción que podría ser superior a los 6.000 euros.

 

Corzo Burgos capó

 

Como ha indicado el Ejecutivo de Castilla y León, con la apertura de la campaña del corzo el pasado lunes 1 de abril, el personal de la Junta intensifica como cada año las labores de vigilancia y control en todo el territorio autonómico, especialmente en aquellas zonas más sensibles para que actúen los furtivos.

 

El objetivo final es “luchar contra una actividad que causa un grave perjuicio natural así como económico para los propietarios de los cotos de caza, entre los que se encuentran numerosos ayuntamientos, juntas vecinales y juntas agropecuarias locales”.

 

Más furtivos de corzo

 

A principios de la pasada semana también nos hacíamos eco de otra acción furtiva, esta vez en la Comunidad de Madrid. En el municipio de Torrejón de Ardoz, la Policía Nacional detuvo a dos hombres como presuntos autores de un delito contra la fauna cuando portaban siete cabezas de corzo, armas y diverso material.

 

Los furtivos fueron pillados tras una persecución policial por las calles de la localidad madrileña. Cuando los agentes dieron el alto el vehículo, en vez de detener la marcha, el conductor pisó el acelerador y los delincuentes emprendieron la huida.

 

Cabezas corzo Torrejón

 

Como decimos, arrancó aquí entonces la persecución de los furtivos por parte de las autoridades, que duró más de 20 minutos. En algunos momentos, el coche llegó a circular en el sentido contrario de la vía.

 

Los delincuentes, en un intento desesperado por escaquearse, colisionaron su coche con el de los agentes para inutilizarlo. Uno de los ocupantes emprendió entonces una huida a pie, portando un arma y una mochila. El hombre salió a la carrera y arrojó la bolsa que portaba bajo uno de los coches que estaban aparcados en la calle. Después, fue encontrada por los agentes y hallaron en ella las siete cabezas de corzo.

 

 

Otro caso reciente

 

Aunque no solo actúan los furtivos de corzo. También hace pocas semanas, el Seprona pilló a ocho furtivos en el Parque Nacional de Doñana colocando lazos y con un jabalí abatido.

 

Los agentes se escondieron en el monte y tiempo después vieron cómo dos hombres se acercaban a las trampas para comprobarlas. Uno de los furtivos fue identificado y salió huyendo, aunque fue interceptado poco después por otro grupo de agentes.

 

También, en Almonte, localizaron un grupo de seis hombres adentrándose en el Parque de Doñana acompañados por una jauría de perros. Ayudados por los guardas forestales, las patrullas del Seprona peinaron la zona siguiendo los rastros hasta dar con el cuerpo de un jabalí, que tenía signos evidentes de mordeduras de perros y la marca de una herida de cuchillo.