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uno de los muchos de las últimas semanas

Podemos contra las granjas cinegéticas en un nuevo ataque a la caza

El partido de Pablo Iglesias ya no esconde su clara postura anticaza y en un nuevo ataque contra la venatoria, ataca las granjas cinegéticas y asegura que muchas “son ilegales”, buscando su prohibición.
Imagen de la página de Facebook "Podemos Animalistas" que cuenta con más de 20.000 seguidores. Imagen de la página de Facebook "Podemos Animalistas" que cuenta con más de 20.000 seguidores.

El grupo parlamentario Unidas Podemos ha sido más animalista que proclive a la caza desde sus orígenes, solo que al menos hace un tiempo, se esforzaban en esconderlo. Ahora en cambio, cada vez de manera más frecuente, alguno de sus miembros (o “miembras”) no solo se permite el lujo de atacar a la actividad cinegética sino que ya abogan por comenzar las prohibiciones, que sin lugar a dudas, tienen como fin acotar la actividad hasta el límite de acabar con ella. 

Estas semanas pasadas, las voces moradas contra la caza han sido Sergio García Torres, el director general de Derechos Animales, -subsecretaría del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030-, que aseguró que “cazar es un capricho sádico e innecesario”; Irene de Miguel, portavoz de Unidas Podemos en Extremadura, que atacó al Gobierno de la región por permitir la caza de control y acusarles de "sucumbir a las presiones del lobby de los cazadores; o Juan López de Uralde, quien defendió que permitir la caza de control para evitar daños en cosechas, era una decisión “sin justificación alguna”.

Ahora, a esa lista se suma Txema Guijarro, diputado por Podemos y presidente de la Comisión de Presupuestos del Congreso, que ha contado con el apoyo de Uralde para registrar en el Congreso una pregunta parlamentaria, en demanda de información acerca de la proliferación de granjas cinegéticas “dedicadas a la cría en cautividad de especies silvestres para su suelta y caza”. Guijarro asegura que “han proliferado notablemente y no todas ellas son legales”, pidiendo que se adopten medidas sobre ellas y “el negocio que generan".

A la "caza" de las subvenciones 

Como cada vez, han insistido en que “existen alternativas a la caza para el control de las poblaciones”, y ha denunciado que “se siga cediendo ante un negocio del que, en muchos casos desconocemos su magnitud, pero que sabemos que se dedica a generar superpoblaciones de determinadas especies artificialmente sólo para ser cazadas”, dejando a la luz su analfabetismo absoluto sobre el asunto. 

Poblaciones como el conejo, que llegaron casi a la extinción precisamente por buscar una alternativa a la caza en un laboratorio, del que terminó saliendo la mixomatosis, se han recuperado gracias a las granjas cinegéticas cunícolas, que los crían para repoblar los montes y facilitar así también, la recuperación del lince. Los animales criados en granjas son liberados ya vacunados contra enfermedades que en el medio natural, le costarían la vida al animal y acabaría muriendo y contagiando a otros ejemplares. 

En cambio, los que son liberados de granjas cinegéticas, ya cuentan con la inmunidad ante ciertas enfermedades que afectan a la fauna y que, en el momento que comiencen a procrear en estado silvestre, transmitirán a las nuevas generaciones que nacerán ya “con la vacuna puesta”. Aunque no es de extrañar este tipo de afirmaciones por parte de Uralde o Guijarro, que lo único que pretenden es seguir poniendo la mano para recibir ingentes cantidades de dinero y “estudiar” alternativas viables a la caza. Como el medio millón de euros que acaban de recibir del Gobierno para tal y fin y del que seguro, no saldrá ni la más mínima iniciativa.