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EN LOS BOSQUES DE WISCONSIN, EL DÍA DE APERTURA DE LA TEMPORADA

Una mujer caza su primer ciervo con 104 años

Se llama Florence Teeters, tiene 104 años y ha decidido hacerse cazadora, estrenándose en su primer viaje y acompañada por sus hijos, con un ciervo de cola blanca.
Florence Teeters con su primer venado, a sus 104 años de edad. Florence Teeters con su primer venado, a sus 104 años de edad.

Dicen que nunca es tarde si la dicha es buena y así lo ha demostrado Florence Teeters, una mujer americana de 104 años que ha abatido su primer venado habiendo superado los 100 años de edad. Los guardas que acompañaron a Florence bromeaban con que podría ser la suerte del principiante, pero en su primer intento, Florence Teeters se hizo con su primer trofeo de venado.

Esta admirable madre de cinco hijos de Wisconsin, se ha sacado su primera licencia de caza para la "temporada de ciervos con rifle" este 2019, para “poder pasar más tiempo de calidad con su familia”. Su hijo, Bill Teeters, le contaba a los agentes de guardería del Departamento de Recursos Naturales de Wisconsin (DNR por sus siglas en inglés), que “sí, fue su idea obtener la licencia, y sí, esa fue la primera licencia que se saca en su vida".

La centenaria, vestida con un abrigo de cuadros rojo, hizo a sus hijos llevarla a la estación de servicio local de Ball Petroleum, en la ciudad de Phillips, para obtener la licencia de caza. Los guardas de conservación de DNR que expidieron la licencia de la mujer, Joe Paul y Nick Hefter, no pudieron resistirse a sacarse una foto con la cazadora. "Pensé que era fantástico", le decía el director Paul a un medio local. Lo que no se imaginaban es que Teeters derribaría un venado el día de la inauguración de la temporada.

Florence sacándose la licencia de caza

"Esto habla del adagio de que nunca debes subestimar el poder de nuestros ciudadanos mayores", decía el secretario de DNR Preston D. Cole. "Después de sacar adelante una familia de cazadores, esta jovencita eligió esta oportunidad para participar en la larga tradición de caza de ciervos de Wisconsin”, comentaba entre risas.

El hijo de Teeters, Bill, instaló el puesto y organizó la cacería. "Tenía una buena silla para ella y era agradable y cálido”, comentaba el hijo. Pasaron unas dos horas charlando sobre cosas familiares mientras observaban y esperaban.

"Un poco después de las 4 p.m., apareció un ciervo a unos 30 metros de distancia", contaba Bill. “Le golpeé en la rodilla a mi madre y señalé. Ella asintió y sonrió. Estaba realmente callada. ¡Entonces cogió el rifle y disparó!”. Florence se volvió loca de alegría cuando vio el animal en el suelo. “Estaba tan emocionada que solo gritaba ¡Tengo un ciervo! ¡Tengo un ciervo!", contaba su hijo.